Y que cumplan muchos más

Aviador Le Petit Prince Anniversary Edition

Cumplir años siempre es motivo de alegría. En Alta Relojería el súmmum es soplar las velas del nacimiento de la marca. Luego vendrían las efemérides por modelos emblemáticos, esos que han supuesto un momento crucial en el devenir de las firmas o que han marcado la esencia de una colección.

Rolex

Para Rolex, el nacimiento, hace 100 años, de la caja Oyster, supuso su guinda iniciática. Es imposible separar el alumbramiento de Rolex de su tan querida Oyster (“ostra” en español), materialización de la obsesión del fundador de la marca, Hans Wilsdorf, por crear una caja en la que no entrara ni una brizna de polvo ni una gota de agua. Lo consiguió en 1926 y marcó un hito en la Historia de la relojería (Historia con mayúsculas, que los detalles cuentan, y mucho): la primera de pulsera resistente a esos dos peligros que atacaban sin piedad los calibres y movimientos. Que si el barro y el lodo y la humedad que alfombraban las trincheras durante la I Guerra Mundial; que si la travesía a nado del Canal de la Mancha de la nadadora Mercedes Gleitze con una caja Oyster… Tantos y tantos episodios ornan su invención que ocuparían una enciclopedia.

Rolex lo celebra en 2026 con el diseño de nuevos modelos a su linaje Oyster Perpetual: un 34 mm con esfera azul y oro Everose, un 28 mm de rasgos verdes en oro amarillo, el juguetón de 36 mm en acero con esa esfera multicolor, y un 41 mm en acero Oystersteel y Rolesor amarillo y la esfera en gris (uno de los tonos estrella del 2026).

Oyster Perpetual, de Rolex
Oyster Perpetual, de Rolex

Patek Philippe

Patek Philippe recuerda con satisfacción y orgullo los 50 años de una de sus colecciones más icónicas y codiciadas, Nautilus. Sucedió en 1976 y la Manufactura apostó por el genio de la relojería moderna, el diseñador Gérald Genta, para que imprimiera un halo de contemporánea deportividad a sus clásicas raíces. Genta se inspiró en la escotilla de un barco, dibujó un bisel octogonal, eligió el acero como materia prima (epítome de la elegancia sport, urbana) y se marcó una caja de 42 mm, enorme en aquellos tiempos, razón de su apodo, Jumbo.

En la reciente feria Watches and Wonders Patek Philippe lo ha celebrado con un par de piezas Jumbo (ahora en 41 mm) en oro blanco (que es un cumpleaños, oiga), un modelo de 38 mm en platino que apunta maneras hacia la delgadez y, quizás, el ejemplar más disruptivo, un Nautilus de sobremesa en oro blanco.

Patek Philippe Nautilus
Patek Philippe Nautilus

Chopard

Karl-Friedrich Scheufele fundó en 1996 (hace 30 años) los talleres de Chopard Manufacture en Fleurier, un bonito pueblo del cantón de Neuchâtel que alberga otras rutilantes manufacturas.

El objetivo del copresidente de la firma de Alta Relojería era aunar los oficios artesanales y tradicionales con las innovaciones tecnológicas. El homenaje a estas tres décadas responde al nombre de L.U.C 1860, un cronómetro de 36,5 mm (el mismo tamaño del original de 1860) realizado en Lucent Steel, un material propio de Chopard realizado con acero refundido (es una de las ‘maisons’ más concienciadas con la sostenibilidad) que le proporciona unas cualidades similares al acero quirúrgico, y una esfera de oro blanco en un ‘Azul Areuse’ (como el río cercano a la manufactura) decorada a mano en guilloché.

Ah, como curiosidad histórica, las siglas L.U.C refieren a las iniciales del fundador (en 1860), Louis-Ulysse Chopard. Hace 20 años, IWC Schaffhausen comenzó a colaborar con los herederos de Antoine de Saint-Exupéry, en una especie de entente cordial en pos de los valores humanistas y el legado literario del piloto… A dicha amistad la bautizaron Le Petit Prince (lógico, ¿no?). Unos la consideran una saga en toda regla.

L.U.C 1860
L.U.C 1860

IWC

Otros, ediciones especiales con el nombre adherido a diferentes modelos del prolijo cartapacio de la marca. En cualquier caso, para celebrar esos 20 (felices), IWC acaba de presentar una miríada de Relojes de Aviador Le Petit Prince Anniversary Edition (y un Portofino): un par de Mark XX (en oro rojo o acero), dos cronógrafos en 43 y 41 mm, un automático de 36 mm, un cronógrafo de 41 mm en cerámica blanca despampanante y el delicado Portofino Automático Día y Noche 34. ¿Qué tienen en común? La esfera azul profundo con acabado rayos de sol, el rasgo distintivo de las ediciones especiales dedicadas al pequeño príncipe.

Breitling

Breitling también sobrevuela las alturas. Si su Navitimer representa la quintaesencia de surcar los cielos, un ‘ordenador’ de vuelo adosado a la muñeca. No podía ser otro modelo el que celebre los 50 años del primer vuelo (perdón por la redundancia) del Concorde, aquel avión supersónico devenido en mito: Navitimer B01 Chronograph 43 Tritute to Concorde.

Navitimer B01 Chronograph 43 Tritute to Concorde
Navitimer B01 Chronograph 43 Tritute to Concorde

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