Tenis: Juego, set y… Business

Tenis

El deporte que en sus inicios se asociaba a las élites y se mantenía a la sombra de gigantes comerciales como el fútbol o el baloncesto, se ha reinventado en las últimas décadas hasta convertirse en lo que es hoy en día, una industria global que ha encontrado su lugar en el mercado deportivo y es capaz de rivalizar en exposición e ingresos con cualquier disciplina. Los cuatro torneos más prestigiosos del tenis (Open de Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open) no paran de batir cifras récord en cada edición, evidenciando un crecimiento exponencial a niveles de audiencia y logrando atrapar cada vez a más adeptos.

Sin embargo, el deporte de raqueta por excelencia atraviesa un momento clave en su historia, ya que está obligado a abordar diferentes desafíos en un futuro más que inmediato. Principalmente, este crecimiento no ha repercutido de la misma manera en sus actores principales, los tenistas, que reclaman una parte proporcional del pastel.

A pesar de que los Grand Slams hayan aumentado y equiparado significativamente sus premios en los últimos años, son muchas las caras conocidas que, de la mano con la Asociación de Tenistas Profesionales (PTPA), han demandado públicamente una mejor distribución de los ingresos, más acorde a la línea que siguen otras competencias como la NBA o la NFL, donde los jugadores perciben alrededor del 50%.

Carlos Alcaraz
Carlos Alcaraz

Otra de las grandes asignaturas pendientes que debe afrontar es la creciente brecha económica que amenaza a los circuitos, agravada en los últimos años por el auge de los patrocinadores. Mientras las superestrellas de élite suben escalones y se codean entre los deportistas que más dinero generan, tenistas fuera del Top 100 sufren dificultades económicas constantes para costear su carrera internacional. Unas excesivas diferencias que ponen en riesgo la estabilidad de la industria.

DE DEPORTE AMATEUR A INDUSTRIA GLOBAL

Durante la mayor parte del siglo XX, el tenis se desarrolló como un deporte de corte amateur.

Lógicamente, los ingresos en esta época eran mínimos y se encontraban a años luz de los que se manejan actualmente. La profesionalización llegó de forma más tardía que en otros deportes de masas, pero todo cambió en 1968 a partir de la Era Open, un acontecimiento sin el que no se explica la evolución de esta disciplina hasta convertirse en el gigante que es a día de hoy.

Fue en este entonces cuando los profesionales ya comenzaron a recibir premios en metálico considerables por competir en los principales torneos internacionales. Todo aceleró con la fundación de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) cuatro años después, creada con el objetivo de velar por los intereses de los tenistas. Acto seguido, la WTA (Asociación de Tenis Femenino) hizo lo propio de la mano de Billie Jean King. A raíz de esto, se estructuraron los circuitos y se profesionalizó la organización de los calendarios, torneos y gestión comercial.

La aparición de los ingresos televisivos en la década de 1980 supuso un importante impulso económico y permitió globalizar el seguimiento del tenis. Las marcas no tardarían en tocar la puerta, que vieron en la elegancia de este deporte el altavoz perfecto para llegar a un público más amplio y diverso. No obstante, la gran transformación llegó este siglo con la aparición del Big Three: Rafa Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic. Esta intensa rivalidad asentó la era moderna, alcanzando cotas inéditas de popularidad y marcando la historia de este deporte. A su vez, una referente como Serena Williams elevó el tenis femenino a un nuevo nivel de audiencia y patrocinios, especialmente en Estados Unidos.

Rafa Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic
Rafa Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic

AUGE DE PATROCINIOS

Actualmente, el modelo comercial del tenis se basa principalmente en las siguientes fuentes de ingresos: patrocinadores, derechos de televisión, ticketing, merchandising, hospitalidad y licencias digitales. La palma se la llevan los Grand Slams, que actúan prácticamente como multinacionales deportivas en sí mismas, similar a lo que sucede en el baloncesto con la NBA o en el fútbol americano con la NFL. A pesar de otorgar puntos de clasificación para el circuito, los cuatro grandes están supervisados por la ITF (Federación Internacional de Tenis), mante- SPORT niéndose al margen de la organización de ATP y WTA.

Actualmente, el tenis atraviesa un momento de bonanza económica. Los números reflejan un crecimiento exponencial en este último año, especialmente en sponsors. En 2024, ATP Tour batió todo tipo de récords, aumentando un 50% sus ingresos por patrocinio con respecto al curso anterior, una proyección que apunta a un alza del 90% de cara a 2026. Este increíble progreso se debe en gran parte a OneVision, el plan estratégico implementado por la ATP.

El propio órgano rector del tenis masculino mundial reconoce que esta estrategia ha sido el “hilo conductor del éxito comercial”. OneVision ha logrado reforzar la colaboración entre jugadores, torneos y sponsors a través de la ampliación de varios torneos ATP Masters 1000. Una novedad que ha llamado la atención de marcas como PIF, que firmó un importante acuerdo plurianual en 2024. Otras como Lexus, Yokohama, Haier o Fitline también se han sumado a la causa, a la vez que se han consolidado acuerdos históricos con Infosys, Lacoste, Dunlop, Emirates y Rolex. Esto ha permitido a la industria batir récords de facturación y registrar patrocinios globales superiores a los 300 millones de dólares.

El desarrollo de mercados emergentes como Asia también ha llamado a la acción a los inversores, al igual que la masificación en Europa. Especialmente llamativo ha sido el boom del tenis en Italia, donde han pasado de registrar 325.000 federados en 2020 a más de 1,1 millones en 2024. El crecimiento de las redes sociales también ha impulsado la activación digital de los patrocinios. ATP Tour desvela que sus seguidores crecieron un 7% (hasta 9,7 millones) en 2024 y que el alcance de vídeos aumentó un 159%. Las colaboraciones de contenido con jugadores atraen a más público y facilitan nuevas fuentes de ingresos tanto para marcas como para deportistas.

Carlos Alcaraz y Jannik Sinner
Carlos Alcaraz y Jannik Sinner

Como era de esperar, los acuerdos de patrocinios alcanzan cifras multimillonarias en los cuatro torneos más prestigiosos del calendario. La primera marca que se nos viene a la cabeza al oír hablar de un Grand Slam es Rolex, que mantiene un estrecho lazo con todos ellos. La presencia de la empresa suiza de relojes va más allá de una simple acción de marketing, ya que su figura está fuertemente ligada al tenis desde hace muchos años.

Rolex busca asociar su marca a la precisión y elegancia que despierta el tenis. Por ello, es el patrocinador oficial de Wimbledon, en el que invierte más de 30 millones de dólares anuales.

Tifosy Insights refleja que el torneo británico consolidará por tercer año consecutivo su puesto como el Grand Slam número 1 en concepto de ingresos por patrocinios, con una proyección de 130 millones de dólares. Muy cerca se sitúa el US Open, principal competidor de Wimbledon por el trono, que proyecta unos ingresos en 2025 de alrededor de 125 millones.

Eso sí, el torneo americano cuenta con una plataforma de patrocinios mucho más abultada. Ambos se encuentran muy lejos de Roland Garros y el Open de Australia en este ránking, sin superar la barrera de los 100 millones. Más allá de las posiciones, los cuatro grandes progresan adecuadamente, ya que no han parado de aumentar sus cifras desde la pandemia.

LA BRECHA ECONÓMICA AMENAZA

No todo son buenas noticias, ya que esta disciplina debe afrontar diferentes desafíos que ponen en peligro la estabilidad de la industria. Sin embargo, en los últimos años se han puesto los primeros cimientos para intentar paliar el impacto de estas amenazas. El reto permanente del tenis profesional es la distribución equitativa de la riqueza generada. El auge de los sponsors ha permitido a los jugadores más mediáticos disfrutar de nuevas fuentes de ingresos, más allá de los generosos premios que se reparten en los grandes torneos.

No obstante, esta realidad es muy diferente a la que viven la gran mayoría de integrantes del circuito, ya que, por regla general, los tenistas fuera del Top 100 conviven con muchas dificultades económicas. Estos jugadores de segunda línea muchas veces no pueden cubrir los altos costes que supone mantener una carrera internacional, viéndose obligados a privarse de participar en algunos torneos. Para poner freno a esta delicada situación, el circuito ATP ha instaurado recientemente un sistema de garantías de ingresos base, con el que protege la estabilidad financiera de los 250 mejores jugadores.

En este sistema, los jugadores del Top 100 tienen asegurado un mínimo de 300.000 euros anuales. Esta cifra es de 150.000 para los jugadores entre las posiciones 101 y 175 del ránking, y de 75.000 para el rango 176-250. Esta medida permite a muchos de estos deportistas planificar su temporada únicamente bajo aspectos deportivos, sin la presión financiera constante de años atrás. Además, esto también facilita que puedan invertir en mejores equipos y preparadores. Por otro lado, el circuito también protege a tenistas lesionados y ofrece facilidades para debutantes en el Top 125.

Evolución de los patrocinios en el tenis
Evolución de los patrocinios en el tenis

El tenis femenino también ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años. De hecho, el tenis sigue siendo la única disciplina de primer nivel donde los premios entre hombres y mujeres son comparables, aunque solamente en los principales eventos como Grand Slams o WTA 1000. Esto se debe a las nuevas políticas de bolsas de premios que se han aprobado de cara a la próxima década. El circuito WTA ha publicado que en 2025 se destinará a las jugadoras una cifra récord de 249 millones de dólares en premios, lo que supone un considerable aumento del 13% con respecto a 2024.

Sin embargo, más allá de los ingresos en metálico y premios, la gran brecha económica entre los tenistas surge en los acuerdos comerciales. Los patrocinios quedan reservados únicamente para la élite de los circuitos masculino y femenino. Lógicamente, el relevo generacional que está experimentando este deporte también se está reflejando en el ranking de ingresos, que este 2025 está encabezado por figuras de menos de 30 años, algo que no sucedía desde 2010. Unas cifras que evidencian que los patrocinadores y sponsors son cada vez más poderosos en esta industria.

REFERENTE DENTRO Y FUERA DE LA PISTA

POCOS NOMBRES SON CAPACES DE TRASCENDER MÁS ALLÁ DE LA SIMPLE ESTADÍSTICA Y EL PALMARÉS EN UN DEPORTE TAN EXIGENTE. SIN DUDA, CARLA SUÁREZ NAVARRO PERTENECE A ESTE SELECTO CLUB GRACIAS A SU IMPORTANCIA EN EL TENIS FEMENINO ESPAÑOL Y SU CAPACIDAD PARA INSPIRAR A MILES DE PERSONAS.

Carla Suarez
Carla Suarez

En 2021 pusiste el broche de oro a tu carrera como profesional en la Billie Jean King Cup. ¿Qué significa esta competición para ti?

Es una competición muy importante. Representar a tu país y poder optar a ser campeonas del mundo es algo único. Al tratarse de un deporte individual, el tenis te brinda pocas oportunidades de representar a España, y este campeonato es una forma de hacerlo. Poder luchar junto a tus compañeras y el staff es un sentimiento único; esa etapa fue muy especial en mi carrera. Ahora soy la capitana y son semanas ilusionantes.

Destacaste en categorías inferiores hasta debutar en 2008 en el circuito WTA. ¿Cuánto afecta el hándicap de la insularidad a la hora de convertirte en profesional?

Realmente, no tiene por qué afectar. Pero es cierto que ya el tenis de por sí es un deporte bastante caro, especialmente en los inicios, como para que además tengas que asumir gastos extras. La limitación con los vuelos influye bastante, ya que en muchas ocasiones estás obligado a costearte noches de hotel porque no hay conexiones para regresar ese mismo día. En categorías inferiores también puede influir a nivel competitivo, porque la proyección no es la misma en una isla que en la península. No viene gente de fuera y eso se nota; jugar siempre contra las mismas jugadoras no ayuda.

Participaste en cuatro JJOO y llegaste a ocupar la 6.ª posición en el ránking mundial. ¿Crees que existe una brecha económica desmesurada entre la élite y el resto? ¿Un cambio en la distribución de los premios sería la solución?

Sí, lo creo totalmente. Hay mucha diferencia si estás entre las mejores del ranking o si estás entre la 150 y la 200 del mundo. Creo que un cambio en la distribución económica de algunos torneos ayudaría a que más jugadoras se ganaran la vida con este deporte, o que por lo menos tuvieran la oportunidad de dedicarse plenamente a ello. El tenis es una de las disciplinas que más ha avanzado hacia la igualdad en las últimas décadas. ¿Está en el camino correcto? En ciertas competiciones ha sido de los pocos deportes que ha tenido el privilegio de poder repartir por igual a chicas que a chicos. El camino es el correcto, pero creo que todavía hay cosas que pueden cambiar y evolucionar. Ir de la mano del circuito masculino ayuda, pero en ciertos aspectos ellos siguen beneficiándose de cosas que nosotras podríamos.

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