OpenAI busca 26.000 millones antes de dar el salto bursátil

Open AI

La tecnológica dirigida por Sam Altman está explorando una nueva inyección de capital para reforzar su posición financiera y afrontar el elevado coste de desarrollar modelos avanzados de inteligencia artificial. Las conversaciones plantean una captación mínima de 30.000 millones de dólares. Al tratarse de una operación en fase de negociación, tanto el importe definitivo como la valoración asociada podrían cambiar antes de que se alcance un acuerdo.

La cifra de 1,4 billones de dólares representa la valoración que se estaría estudiando dentro de estas conversaciones, pero no constituye todavía un precio confirmado ni una valoración consolidada mediante una transacción cerrada.

La nueva ronda se produciría apenas unos meses después de que OpenAI completara otra operación de financiación de gran tamaño. En marzo, la empresa captó 122.000 millones de dólares, unos 105.000 millones de euros, con la participación de grupos como Amazon, Nvidia y SoftBank.

Aquella operación situó la valoración de la compañía en aproximadamente 852.000 millones de dólares. Si las actuales conversaciones se materializan en las condiciones publicadas, OpenAI registraría un nuevo salto en su valoración privada.

Más capital para sostener el crecimiento

El desarrollo de modelos de inteligencia artificial requiere enormes inversiones en centros de datos, chips, energía y capacidad de computación. A esto se suman los costes relacionados con la investigación, el talento especializado, la seguridad y la creación de nuevos productos.

OpenAI necesita financiar esta estructura mientras amplía su negocio de suscripciones y servicios empresariales. El crecimiento de ChatGPT y la incorporación de nuevas herramientas han elevado sus ingresos, pero también han multiplicado sus necesidades de infraestructura.

La compañía ha reforzado durante los últimos meses su presencia en el mercado corporativo y ha centrado parte de su estrategia en áreas como la programación y los agentes capaces de ejecutar tareas de manera autónoma.

Esta expansión aumenta la necesidad de disponer de capital a largo plazo. Mantenerse como empresa privada permite a OpenAI captar recursos de grandes inversores sin asumir todavía las obligaciones de información pública y la presión trimestral asociadas a los mercados bursátiles.

La Bolsa queda en segundo plano

La ronda se analiza en un momento en el que OpenAI ha decidido no acelerar su estreno en Bolsa. La empresa llegó a iniciar los trámites confidenciales necesarios para una posible oferta pública, aunque advirtió que no había fijado una fecha definitiva.

Sam Altman ha insistido en que la compañía no dará ese paso hasta que pueda afrontar con mayor confianza los riesgos relacionados con la seguridad de sus modelos. El ejecutivo considera que salir a Bolsa en plena evolución de las capacidades de la IA podría añadir una presión poco conveniente sobre la toma de decisiones.

Por tanto, la operación que OpenAI está negociando no confirma una salida bursátil ni establece un calendario. La captación de fondos privados permitiría a la compañía seguir desarrollando el negocio mientras mantiene abierta la posibilidad de cotizar más adelante.

Altman también ha reconocido que retrasar durante demasiado tiempo el salto al mercado podría tener inconvenientes. Sin embargo, ha situado la seguridad y la misión de la empresa por delante de la necesidad de realizar una oferta pública inmediata.

Una valoración de Open AI que deberá confirmarse

La posible valoración de 1,4 billones de dólares situaría a OpenAI entre las empresas privadas más valiosas del mundo. Sin embargo, esa cifra depende de que la ronda llegue a cerrarse bajo las condiciones que se están negociando.

Por ahora, el hecho confirmado es que la tecnológica está buscando nuevos inversores y estudiando una captación de al menos 30.000 millones de dólares. El importe final, los participantes y el porcentaje de capital que cambiaría de manos todavía no se han detallado.

OpenAI opta así por seguir financiándose de forma privada mientras consolida sus productos, amplía sus ingresos y refuerza la seguridad de sus modelos. La Bolsa continúa presente en su horizonte, pero sin una fecha definida ni una decisión irreversible sobre cuándo realizará el salto.

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