José Bogas ya tiene nuevo destino profesional. Apenas unos meses después de dejar el cargo de consejero delegado de Endesa, el histórico directivo se incorpora al consejo de administración de Berkeley como consejero no ejecutivo independiente, en un movimiento con el que la minera busca reforzar su peso institucional en España y acelerar el desarrollo de su proyecto de uranio en Salamanca.
La compañía considera que la llegada de Bogas supone un importante impulso gracias a sus más de 40 años de experiencia en el sector energético y a la red de contactos que ha construido tanto en el ámbito empresarial como en el institucional. Berkeley confía en que ese conocimiento sea clave para desbloquear la compleja situación administrativa que mantiene paralizado el conocido como Proyecto Salamanca.
¿Quién es José Bogás?
Bogas abandonó la dirección ejecutiva de Endesa el pasado mes de abril tras 12 años como consejero delegado y 44 años vinculado a la compañía, aunque continúa formando parte de su consejo de administración. Durante su etapa al frente de la eléctrica lideró su transformación para consolidar el liderazgo de Endesa en el mercado español.
El fichaje llega en un momento especialmente delicado para Berkeley. La minera mantiene un arbitraje internacional contra el Estado español, al que reclama 1.250 millones de dólares por la paralización de su proyecto de explotación de uranio en Retortillo (Salamanca). Aun así, la empresa insiste en que sigue abierta a alcanzar una solución que permita obtener los permisos necesarios y poner en marcha la explotación.
«Nos fortalecerá enormemente»
El director ejecutivo de Berkeley, Robert Behets, aseguró que la incorporación de Bogas «fortalecerá enormemente» la posición de la compañía en España y ayudará a avanzar en uno de los proyectos mineros más controvertidos de los últimos años.
Con este nombramiento, Berkeley apuesta por un perfil con un profundo conocimiento del sector energético español para intentar dar un giro a un proyecto estratégico que lleva años bloqueado y que sigue siendo uno de los mayores focos de conflicto entre la empresa y la Administración.