Enel decidirá el futuro del CEO de Endesa tras doce años al frente

José Damián Bogas GálvezJosé Damián Bogas Gálvez

La energética Enel, controlada por el Estado italiano, afronta en las primeras semanas de 2026 una de las decisiones corporativas más relevantes para el sector eléctrico español: la continuidad o el relevo de José Bogas como consejero delegado de Endesa, cargo que ocupa desde hace casi doce años y que actualmente desempeña en su tercer mandato, según adelanta Cinco Días.

Fuentes del sector apuntan a que la multinacional italiana se pronunciará antes de la primavera, en un proceso que deberá culminar con su ratificación en la junta de accionistas de Endesa prevista para abril. A diferencia de 2022, cuando la renovación de Bogas se daba prácticamente por segura, el escenario actual presenta mayores incógnitas.

Uno de los factores que pesa en la decisión es una tradición no escrita en las grandes empresas italianas, que suele limitar a tres mandatos consecutivos el ejercicio de los altos directivos. Esta norma informal ya se aplicó en Enel con la sustitución de Francesco Starace tras doce años al frente del grupo. Sin embargo, existen excepciones, como la del consejero delegado de ENI, Claudio Descalzi, que ha superado ese umbral.

A este elemento se suma la edad del ejecutivo. José Bogas cumplirá 71 años en 2026, lo que le convertiría, en caso de renovación, en consejero delegado hasta los 75 años, una circunstancia que algunas fuentes consideran relevante en la evaluación interna.

Desde Enel, no obstante, se insiste en un mensaje de prudencia. Fuentes oficiales de la compañía subrayan al citado medio que cualquier decisión estará guiada por “el mérito y las competencias técnicas”, recordando que Endesa es una empresa cotizada y que los rumores no condicionan los procesos formales de gobierno corporativo.

Un relevo complejo

El relevo tampoco es una decisión sencilla desde el punto de vista económico y estratégico. Endesa aporta cada año en torno a 1.000 millones de euros en dividendos, de los cuales una cuarta parte acaba en manos del Ministerio de Economía italiano, lo que convierte a la eléctrica española en un activo clave para Roma. Enel ha reiterado, además, que no contempla reducir su participación ni vender la compañía.

La trayectoria de Bogas juega a su favor. Bajo su mandato, Endesa ha consolidado una estabilidad de resultados, ha completado el abandono del carbón, ha reforzado su posición en renovables, redes y clientes, y ha alcanzado una capitalización bursátil superior a los 30.000 millones de euros, con la acción en máximos de casi dos décadas.

El componente político también forma parte del análisis. La decisión final deberá contar con el visto bueno de los más altos niveles institucionales en Roma y Madrid. Pese a las diferencias ideológicas entre los gobiernos de Pedro Sánchez y Giorgia Meloni, las relaciones bilaterales son fluidas y Endesa, como empresa altamente regulada, mantiene un papel estratégico en España y Portugal.

El calendario está marcado: la continuidad o el relevo deberá anunciarse al menos un mes antes de la junta de abril, tras pasar por el comité de nombramientos y el consejo de administración. Todo apunta a que la decisión se tomará en las primeras semanas de 2026, con especial atención al impacto que pueda tener en la estructura interna de Endesa y en el plan estratégico que Enel presentará en marzo.

Mientras tanto, directivos, empleados y mercados miran hacia Roma, conscientes de que el futuro de la primera eléctrica española puede quedar definido por una decisión clave en la cúpula de poder.

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