Heineken se prepara para un relevo en su cúpula directiva. Dolf van den Brink, consejero delegado y presidente del consejo de administración de la cervecera neerlandesa, ha comunicado al consejo de supervisión su decisión de dimitir el próximo 31 de mayo, poniendo fin a una etapa de casi seis años al frente de la compañía y a una trayectoria profesional de 28 años vinculada al grupo.
La decisión, adoptada en consulta con el propio consejo de supervisión, responde a la convicción de que este es el momento adecuado para ceder responsabilidades y facilitar una transición ordenada en un momento clave para la multinacional. Desde el órgano de supervisión, Heineken ha mostrado su respeto a la decisión del directivo y ha confirmado el inicio de un proceso de búsqueda para nombrar a su sucesor.
Asegurar la continuidad estratégica
Con el objetivo de asegurar la continuidad estratégica y aprovechar su profundo conocimiento del negocio, Van den Brink ha acordado permanecer vinculado a la compañía como asesor durante ocho meses, a partir del 1 de junio de 2026. De este modo, Heineken garantiza el acceso a su experiencia sectorial y visión interna durante una fase especialmente relevante para el futuro del grupo.
“Tras seis años como CEO y más de 28 años en Heineken, creo que este es el momento oportuno para la transición de liderazgo”, ha señalado el propio Van den Brink. El ejecutivo considera que la compañía se encuentra en una posición sólida para afrontar la siguiente fase de la estrategia EverGreen, el plan a largo plazo con el que Heineken busca impulsar el crecimiento sostenible, reforzar su posicionamiento global y seguir ganando eficiencia operativa. En este contexto, subraya que una transición en el liderazgo es la mejor opción para mantener el rumbo y cumplir las ambiciones estratégicas del grupo.
Desde el consejo de supervisión, el reconocimiento a su labor ha sido explícito. Peter Wennink, presidente del consejo, ha agradecido “el liderazgo y el compromiso a largo plazo” de Van den Brink, destacando especialmente su papel durante “un exigente período de transformación” para la compañía. Según Wennink, el inicio del proceso de sucesión permitirá asegurar un liderazgo sólido y preparado para los retos futuros.
La salida de Van den Brink marca así el cierre de una etapa y abre un nuevo capítulo en la historia reciente de Heineken, que afronta el relevo con el foco puesto en la estabilidad, la continuidad estratégica y el crecimiento a largo plazo.
