Hugo Boss cambia de jefe en plena era Frasers

Hugo Boss

Hugo Boss prepara un relevo en la presidencia después del importante cambio registrado en su accionariado. Stephan Sturm dejará la compañía el próximo 15 de octubre, pocas semanas después de que Frasers Group alcanzara una participación del 47,89% en la firma alemana de moda.

La salida se produce tras unas “conversaciones constructivas” relacionadas con los recientes movimientos en la estructura accionarial, según ha explicado Hugo Boss. Aunque la empresa no establece una relación de causa directa entre la dimisión y la oferta pública de adquisición, el relevo llega inmediatamente después de que Frasers se convirtiera en un accionista con un peso cercano al control.

Sturm continuará al frente del consejo de supervisión mientras la compañía completa la búsqueda de un sustituto, aunque su permanencia no se prolongará más allá de la fecha fijada para su salida.

Una presidencia de poco más de un año

Stephan Sturm se incorporó al consejo de supervisión de Hugo Boss en mayo de 2025 y posteriormente fue elegido presidente del órgano. Su etapa al frente de la compañía habrá durado, por tanto, alrededor de un año y medio.

El directivo considera que la nueva configuración accionarial abre el momento adecuado para entregar el puesto. “Tras los recientes cambios en la estructura accionarial de la compañía, creo que este es el momento idóneo para una transición ordenada en la presidencia”, ha señalado.

Sturm también ha defendido la situación interna del grupo, destacando la experiencia del consejo de supervisión, el compromiso del equipo directivo y la existencia de una estrategia definida. Desde la propia empresa, el vicepresidente del consejo de supervisión, Sinan Piskin, ha agradecido su liderazgo y ha asegurado que el órgano colaborará con él para garantizar un cambio sin contratiempos.

Frasers se queda a las puertas del control

El gran movimiento que explica el contexto comenzó el pasado 10 de junio. Frasers Group, conglomerado británico controlado por el empresario Mike Ashley, anunció una oferta pública de adquisición para comprar las acciones de Hugo Boss que todavía no poseía.

La compañía, propietaria de cadenas como Sports Direct, ofreció 38 euros por cada acción de la firma alemana. La propuesta valoraba en aproximadamente 1.925 millones de euros el paquete de títulos que permanecía fuera de su control.

Frasers ya era el principal accionista de Hugo Boss antes de presentar la operación. Durante julio, superó el umbral regulatorio del 30%, lo que activó las obligaciones recogidas en la normativa alemana de adquisiciones.

La oferta obtuvo posteriormente el visto bueno de la Comisión Europea, que consideró que la operación no planteaba problemas de competencia debido a la posición limitada de la empresa resultante en el mercado. Tras recibir la autorización de Bruselas, Frasers declaró la propuesta incondicional y amplió el plazo para que los accionistas pudieran adherirse. El periodo adicional terminó el pasado 13 de agosto.

Una nueva etapa accionarial

Frasers no necesita poseer más de la mitad del capital para convertirse en una figura central dentro de Hugo Boss. Con casi el 48%, cualquier decisión estratégica relevante tendrá que contar con su posición. El relevo de Sturm abre ahora una reorganización en la parte más alta del gobierno corporativo. La compañía deberá encontrar una presidencia capaz de convivir con el nuevo equilibrio accionarial y coordinarse con los órganos ejecutivos.

Hugo Boss atraviesa así una transición que va más allá de un cambio de nombre en el consejo. La llegada de Frasers altera el reparto interno de poder y sitúa a la firma alemana dentro de la estrategia de expansión del conglomerado británico.

La OPA no entregó a Frasers la mayoría absoluta, pero sí transformó por completo el accionariado de Hugo Boss. La marcha de Stephan Sturm es el primer gran movimiento en la cúpula desde que Mike Ashley se quedó a las puertas del 50%.

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