Grupo Lar ha nombrado a Miguel Ángel Peña nuevo consejero delegado, dentro de una evolución planificada de su modelo de gobierno corporativo. El movimiento supone un cambio histórico para la compañía española especializada en inversión, promoción y gestión de activos inmobiliarios.
Por primera vez en sus casi 60 años de trayectoria, el puesto de máximo responsable ejecutivo recaerá en una persona que no pertenece al accionariado familiar. La propiedad continúa en manos de la familia Pereda, pero la gestión cotidiana del negocio pasa a estar liderada por un directivo profesional con experiencia previa dentro de la organización.
Peña asumirá la responsabilidad sobre todas las áreas de negocio de Grupo Lar, incluidas las actividades de carácter terciario y los departamentos corporativos. Desde su nueva posición, reportará directamente al consejo de administración.
Un directivo que conoce la casa
El nuevo consejero delegado no llega desde fuera de la organización. Miguel Ángel Peña ha ocupado durante los últimos años diferentes puestos de responsabilidad dentro de Grupo Lar, especialmente relacionados con el negocio internacional y el segmento residencial.
Hasta ahora ejercía como CEO de Internacional y Living, desde donde supervisaba parte de la actividad del grupo en vivienda y en sus mercados exteriores. También participaba en los consejos de administración de las filiales de Perú, Polonia, Brasil y México.
Desde enero de 2025, Peña forma parte tanto del comité de inversión como del consejo de administración de Grupo Lar. Esta presencia en los principales órganos de decisión le ha permitido participar directamente en la evaluación de proyectos, la asignación de capital y el desarrollo de las alianzas estratégicas de la compañía.
El presidente no ejecutivo del grupo, Miguel Pereda, ha destacado precisamente su conocimiento de la cultura interna, la forma de trabajar y los desafíos de la empresa. Para Pereda, su nombramiento garantiza que Grupo Lar mantendrá su línea de crecimiento y su manera de entender el negocio inmobiliario.
¿Quién es Miguel Ángel Peña?
Miguel Ángel Peña acumula una amplia trayectoria en construcción, promoción residencial y gestión inmobiliaria. Comenzó su carrera profesional como analista en el banco alemán HypoVereinsbank y posteriormente ocupó puestos de responsabilidad en compañías como FCC, Unibail-Rodamco y JLL. También fue director general de Sacyr Construcción y consejero delegado de Somague Engenharia, empresa portuguesa del grupo Sacyr en la que llegó a ocupar la vicepresidencia.
Antes de incorporarse a Grupo Lar, ejerció como consejero delegado de Vallehermoso. Su recorrido combina así experiencia financiera, gestión de compañías constructoras, dirección de promociones residenciales y participación en operaciones inmobiliarias internacionales.
En 2019 se incorporó a Grupo Lar como director general del área residencial para Iberia. Un año después asumió la dirección de Residencial y Suelo, dentro de la reorganización con la que la compañía separó sus diferentes líneas de negocio y reforzó la profesionalización de su estructura. Su ascenso a consejero delegado culmina ese recorrido interno y amplía su responsabilidad desde unas áreas concretas al conjunto de la organización.
Separar propiedad y gestión
El nombramiento de Peña refuerza la separación entre el accionariado familiar y la dirección ejecutiva. Miguel Pereda continuará como presidente no ejecutivo, mientras que el nuevo CEO concentrará la responsabilidad operativa y coordinará las diferentes unidades del grupo.
Este modelo permite mantener la visión de largo plazo asociada a una empresa familiar e incorporar, al mismo tiempo, una estructura de gestión profesionalizada. La decisión también simplifica la cadena de responsabilidades: Peña pasará a supervisar tanto los negocios inmobiliarios como las áreas corporativas y responderá ante el consejo.
Con su elección, Grupo Lar apuesta por un ejecutivo formado dentro de la propia compañía para abrir una etapa diferente en su gobierno corporativo. El apellido fundador conserva la presidencia y la propiedad, pero la gestión diaria queda por primera vez en manos de un consejero delegado externo a la familia.
















