Talgo ha convocado una junta general extraordinaria para el próximo 3 de febrero, una cita clave en la que los accionistas deberán pronunciarse sobre la salida definitiva de su consejero delegado, Gonzalo Urquijo Fernández de Araoz, así como sobre una amplia renovación del consejo de administración.
La convocatoria ha sido comunicada este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El propio consejo adoptó a mediados de diciembre la decisión de que Urquijo dimita o, en su caso, cese formalmente, y el orden del día la contempla.
En esa misma reunión, Talgo acordó el nombramiento de Rafael Sterling como nuevo director general, marcando el inicio de una nueva etapa tras el reciente cambio de control accionarial.
Uno de los puntos centrales de la junta será la ratificación del nombramiento por cooptación de José Antonio Jainaga Gómez, aprobado el pasado 17 de diciembre.
Las decisiones en Talgo
Los accionistas deberán avalar su reelección por un periodo estatutario de cuatro años, con la condición de consejero dominical y previo informe favorable de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones.
En paralelo, se someterá a votación la ratificación y reelección de María Teresa Echarri López, también como consejera dominical y por el mismo plazo de cuatro años.
Ambos consejeros se han incorporado al órgano de gobierno como representantes de Sidenor, el consorcio vasco que recientemente ha adquirido el fabricante ferroviario.
La junta abordará igualmente el nombramiento de Juan Antonio Sánchez Corchero como consejero dominical, por un mandato de cuatro años y con el correspondiente informe favorable de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones.
Además, se propondrá la designación de Ricardo Chocarro Melgosa y Aránzazu Estefanía Larrañaga como consejeros externos independientes, también por un periodo de cuatro años y a propuesta de la citada comisión, reforzando el equilibrio del consejo tras la entrada del nuevo accionista de referencia.
El orden del día se completa con la delegación de facultades para la formalización, ejecución e inscripción de los acuerdos, así como para su interpretación y desarrollo.
Tras esta profunda reorganización, el nuevo consejo de administración ya ha adoptado una decisión simbólica y estratégica: devolver a Álava la sede social y fiscal de Talgo, un movimiento que refuerza el vínculo histórico de la compañía con el territorio y marca el rumbo de su nueva etapa empresarial.

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