En un mundo sacudido por la Crisis del Estrecho de Ormuz de 2026, que ha disparado los precios del petróleo y tensionado las cadenas de suministro energéticas, y con los recientes acuerdos históricos de la Unión Europea destinados a liberar casi todos los aranceles y reforzar la proyección comercial, la economía española se enfrenta a un momento de redefinición estratégica.
El Fondo Monetario Internacional ya ha recortado las previsiones de crecimiento para España en 2026, situándolas en un 2,1 % ante el impacto de los choques geopolíticos, mientras Bruselas impulsa nuevos pactos con grandes bloques como Mercosur, India y Australia en un contexto donde el libre comercio europeo contrasta con el auge del proteccionismo estadounidense. En esta entrevista, la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, analiza cómo afrontar este nuevo escenario internacional, marcado por shocks geopolíticos, amenazas proteccionistas y la necesidad de redefinir el posicionamiento de la economía española en un mundo cada vez más volátil.

Amparo López Senovilla, Secretaría de Estado de Comercio
La guerra de Irán sacudió el tablero comercial. ¿Las medidas anunciadas por Moncloa son suficientes para mitigar el impacto del conflicto?
Ante este contexto, el gobierno está actuando con rigor y anticipación. Tras un proceso de diálogo, se ha aprobado un plan extraordinario de respuesta. Está orientado a reforzar la capacidad de respuesta del Estado ante un shock externo de alcance incierto, proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos y la competitividad de las empresas españolas. Son medidas por importe de 5.000 millones de euros para proteger a los sectores más afectados, incluyendo bajadas de impuestos tanto a la luz como a los combustibles. Además, seguimos trabajando de forma coordinada con la Unión Europea y organismos internacionales para garantizar respuestas coherentes y eficaces ante la evolución del conflicto.
Ante las recientes amenazas del presidente Trump de cortar el comercio con España. ¿Considera que cumplirá sus amenazas?
No debemos perder de vista que la relación comercial entre España y Estados Unidos se enmarca en un vínculo transatlántico sólido, profundo y de carácter estratégico, tanto en el ámbito bilateral como en el conjunto de la UE. Dos datos lo reflejan: Estados Unidos es nuestro principal inversor, así como el primer destino de las exportaciones españolas fuera de la Unión Europea, representando más del 4% del total. Y un segundo elemento clave: desde la perspectiva europea, la política comercial común actúa como un ancla de estabilidad y previsibilidad. La UE garantiza una respuesta coordinada, proporcionada y basada en reglas, lo que aporta certidumbre a las empresas. En este sentido, el peso de la relación transatlántica, junto con los intereses económicos mutuos, actúa como un factor claro de contención.
En caso de que Trump diera el paso. ¿Cuál sería el impacto que se registraría en España y cuáles serían los sectores más perjudicados?
Conviene reiterar que España forma parte del mayor bloque comercial del mundo, la Unión Europea, y la política comercial es una competencia exclusiva de la Comisión Europea. Estados Unidos ha reiterado su compromiso de respetar el acuerdo alcanzado con la UE el pasado mes de julio y en el desarrollo de ese marco es donde debemos focalizar todos nuestros esfuerzos. En la plena implementación de ese acuerdo para dar seguridad y certidumbre a nuestras empresas.
¿Qué sectores españoles tienen mayor capacidad para beneficiarse de la apertura al Mercosur?
La aprobación y entrada en vigor del Acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur es, sin duda, una de las mejores noticias para el comercio español en los últimos años. Supone la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores. Los principales beneficiados son sectores como los bienes de capital, la automoción, la industria química, la maquinaria o la confección, que se verán favorecidos por la eliminación de más del 90% de los aranceles, lo que reducirá costes y mejorará su competitividad.
Asimismo, el sector agroalimentario se posiciona como uno de los grandes ganadores, con oportunidades claras para productos emblemáticos como el aceite de oliva, el vino, los productos cárnicos o los lácteos, que no solo mejorarán su acceso al mercado, sino que verán reforzada su diferenciación gracias a la protección de 59 Indicaciones Geográficas españolas. Más allá de los bienes, el acuerdo abre nuevas oportunidades en el ámbito de los servicios —como telecomunicaciones, finanzas, transporte o servicios empresariales— gracias a la reducción de barreras regulatorias, así como en contratación pública y comercio digital.

Amparo López Senovilla, Secretaría de Estado de Comercio
¿Cómo valoraría usted las preocupaciones expresadas por sectores agrícolas europeos sobre la competencia de carne, azúcar o soja del Mercosur?
Las preocupaciones expresadas por el sector agrícola europeo son legítimas y deben ser escuchadas, especialmente en lo relativo a productos sensibles como la carne, el azúcar o la soja. Precisamente por ello, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur se ha diseñado con un enfoque equilibrado, que combina la apertura de oportunidades con una protección efectiva de los sectores más sensibles.
¿Cómo asegura la UE que los países del Mercosur respeten estándares ambientales, laborales y sanitarios, especialmente en un contexto de normas divergentes?
El acuerdo incorpora tres pilares fundamentales de protección: contingentes arancelarios, salvaguardias y apoyo financiero. Los contingentes limitan el volumen de importaciones en productos sensibles —en muchos casos en torno al 1-2% del consumo europeo—, garantizando una apertura gradual y controlada. Además, se establece un mecanismo de salvaguardia ágil y automático que permite suspender temporalmente las ventajas comerciales si se detectan perturbaciones en el mercado o riesgos para los productores europeos. A esto se suma la posibilidad de activar instrumentos de apoyo financiero a nivel europeo para reforzar la resiliencia del sector agrícola si fuera necesario. Los estándares europeos no se negocian.

Amparo López Senovilla, Secretaría de Estado de Comercio