Acerinox destina el 77% de su inversión a proyectos sostenibles, desde eficiencia energética hasta economía circular. Carlos Ruiz, su director de Sostenibilidad, señala que esta estrategia consolida la sostenibilidad como un motor estratégico que impulsa competitividad y valor a largo plazo.
¿Cómo define Acerinox la relación entre sostenibilidad e innovación en su estrategia empresarial?
La relación es estratégica y bidireccional: la sostenibilidad exige innovar (en productos, procesos y modelo de negocio) y, a la vez, cuando la innovación está orientada a criterios ambientales y sociales, se convierte en una fuente de ventaja competitiva y mejora del rendimiento. La innovación en sostenibilidad nos debe permitir desarrollar y adoptar las mejores técnicas disponibles, nos debe ayudar a mejorar la competitividad. Debemos mejorar la eficiencia y la cuenta de resultados, solo así podremos seguir generando empleo directo, indirecto y soportando un tejido productivo tan relevante.
EcoACX ha sido destacado como un acero inoxidable con más de 50% de reducción de carbono y alto contenido reciclado. ¿Cómo surgió esta iniciativa y qué papel juega en la estrategia global del grupo?
Sabemos que nuestros clientes encuentran valor en la fabricación responsable y sostenible, y detectamos que había una alta demanda por productos diferenciales de calidad, duraderos, reciclables y producidos con tecnología más limpia. Así surgió EcoACX, donde se garantiza la fabricación con más de un 90% de material reciclado, utilizando un 100% de energía eléctrica renovable y con más de un 50% de reducción de las emisiones de CO2, datos certificados por una entidad independiente.

La fábrica de Acerinox del Campo de Gibraltar
¿Qué ejemplos concretos de innovación sostenible se están implementando en sus operaciones que hayan generado beneficios medibles?
La innovación en sostenibilidad se centra fundamental en la mejora de la eficiencia del proceso y en el desarrollo de nuevos productos. En el primer caso, estamos innovando en la mejora de la eficiencia energética, con modelos digitales que optimizan el funcionamiento de las plantas de producción o en el desarrollo de plantas de recuperación y almacenamiento de calor, que permiten reducir el consumo energético y las emisiones de carbono, contribuyendo a mitigar el cambio climático. También trabajamos en la preparación de nuestras instalaciones para el uso de combustibles renovables como el hidrógeno verde, que permitan sustituir el gas natural en los procesos de altas temperaturas.
Innovamos en la mejora de la recuperación metálica de los residuos del proceso productivo, permitiendo su reincorporación, y en el desarrollo de los áridos siderúrgicos que pueden ser utilizados en otras industrias. Somos un paradigma de la economía circular, ya que usamos hasta el 90% de material reciclado en nuestros procesos, pero necesitamos también el apoyo de la administración.
El plan de descarbonización revisado para 2030 incluye objetivos más exigentes basados en ciencia. ¿Qué implicaciones tiene esto para la planificación de inversiones y operaciones?
Los nuevos objetivos de reducción, además de ser más desafiantes, buscan ser compatibles con la limitación del calentamiento global a 1,5 ºC y están basados en la ciencia (SBTi); contemplan la reducción de las emisiones de los alcances 1 y 2 en un 45,3% para 2030 frente a 2021. Además, se ha fijado un objetivo de reducción del 15% del alcance 3 para el mismo año. Estos objetivos se trasladan a la retribución variable de los empleados de las distintas unidades de negocio, facilitando su incorporación en la operación diaria de las instalaciones y en el análisis de inversiones.
El plan de transición climática incluye las principales iniciativas relacionadas con la mejora de la eficiencia energética, los sistemas de recuperación de calor, la electrificación de sistemas o el uso de electricidad y combustibles renovables. Este plan plurianual se actualiza anualmente, teniendo en cuenta las mejores técnicas disponibles, y recoge las principales iniciativas de las diferentes unidades de negocio, que nos permiten avanzar en la senda de descarbonización definida.

Acerinox
¿Qué porcentaje de inversión se destina a iniciativas sostenibles?
La inversión en sostenibilidad está enfocada principalmente en proyectos de mejora de eficiencia energética y mitigación del cambio climático, economía circular y gestión del agua. Si tenemos en cuenta todas sus actividades, el 77% de la inversión del Grupo Acerinox está alineada con la Taxonomía Europea y esperamos que ese porcentaje se mantenga en los próximos ejercicios.
Si tuviera que identificar un “siguiente gran desafío” en sostenibilidad, ¿cuál sería y por qué?
La sostenibilidad tiene que apoyar la estrategia de la compañía y debe ayudar a la creación de valor en el corto, medio y largo plazo. Por tanto, el principal desafío es que la sostenibilidad en Acerinox continúe apoyando la mejora de la competitividad del Grupo.
En esta línea, es importante que la regulación nos ayude también a competir en igualdad de condiciones con otros competidores que deberían cumplir con los mismos estándares de sostenibilidad. Por ejemplo, en Europa, la Comisión Europea está haciendo un esfuerzo relevante para impulsar la competitividad de la industria europea con iniciativas como el CBAM o las salvaguardas comerciales.
¿Cuáles son las tendencias en sostenibilidad e innovación que consideran serán fundamentales en los próximos años?
Estamos en un entorno de mucha incertidumbre, pero si tuviera que resumir tres, serían: la sostenibilidad como motor de competitividad, la necesidad de desarrollar cadenas de valor más resilientes y la optimización del reporting, trasladando más recursos del “contar” al “hacer”.

Carlos Ruiz, director de Sostenibilidad de Acerinox