La innovación ha dejado de ser un departamento para convertirse en el motor de la competitividad empresarial. En un contexto marcado por el avance de la inteligencia artificial, la digitalización industrial y la transición energética, las empresas españolas aceleran sus inversiones en nuevas tecnologías y modelos de negocio. Business People entrevista a Daniel Rabuñal, Country Cluster IT Foundation Operations Lead de Bayer, para conocer cómo están gestionando esta transformación y qué capacidades marcarán la diferencia en la empresa de los próximos años.
La tecnología se ha convertido en un elemento estratégico para la competitividad empresarial. ¿Cómo ha evolucionado el papel de IT?
La evolución del cloud, las plataformas digitales y la inteligencia artificial ha transformado el papel de IT. Ha pasado de un modelo centrado en el control tecnológico a otro basado en la habilitación y la colaboración con las áreas de negocio. Su función sigue siendo garantizar la coherencia tecnológica, la integración de datos, la seguridad y la gobernanza, pero también facilitar que la innovación pueda desplegarse de forma ágil, escalable y alineada con la estrategia. Desde mi posición, impulso la adopción de nuevas tecnologías y el desarrollo del talento necesario para acelerar esa transformación.
La IA está acelerando la transformación de todos los sectores. ¿Qué aplicaciones están teniendo hoy un mayor impacto dentro de Bayer?
La IA ya está transformando la investigación científica, acelerando el análisis de datos y el desarrollo de nuevas soluciones. También mejora la productividad mediante la automatización y asistentes inteligentes, y comienza a impulsar agentes capaces de ejecutar procesos con un elevado grado de autonomía. Más allá de la tecnología, está redefiniendo la forma de trabajar. Sin embargo, el verdadero valor seguirá estando en la combinación entre IA, conocimiento y criterio humano.
La gestión del dato se ha convertido en uno de los grandes motores de la innovación. ¿Cómo está transformando la forma de tomar decisiones?
Estamos evolucionando hacia un modelo que democratiza el acceso a la información para que los equipos puedan tomar decisiones con mayor autonomía y rapidez. La inteligencia artificial facilita además el acceso y análisis de los datos mediante lenguaje natural. Todo ello debe sustentarse en una sólida gobernanza que garantice la calidad, la seguridad y la consistencia de la información.
España está reforzando su apuesta por la innovación y la digitalización. ¿Qué fortalezas tiene el ecosistema tecnológico español?
España desempeña un papel estratégico para Bayer gracias a una sólida red de centros de producción, investigación y operaciones, respaldada por importantes inversiones. De cara al futuro, será clave seguir potenciando el talento, las competencias digitales y la colaboración entre empresas, administraciones y universidades para aprovechar plenamente tecnologías como la IA, los datos y la automatización.
La ciberseguridad se ha convertido en un requisito imprescindible para innovar. ¿Cómo puede una empresa acelerar su transformación digital sin comprometer su seguridad?
La innovación y la ciberseguridad deben avanzar conjuntamente. Solo integrando la seguridad desde el diseño es posible implantar nuevas tecnologías de manera escalable, proteger la información y generar la confianza para sostener la transformación digital.
La escasez de talento tecnológico es uno de los grandes desafíos actuales. ¿Qué perfiles considera más difíciles de encontrar?
El crecimiento del Hub de Excelencia de Barcelona refleja cómo evolucionan las necesidades del mercado, incorporando especialistas en datos, IA, arquitectura digital, automatización o transformación tecnológica. Más que anticipar perfiles concretos, el reto consiste en fomentar el aprendizaje continuo, la adaptabilidad y la colaboración entre empresa, universidad y sociedad.
Si proyectamos el escenario hasta 2030, ¿qué innovaciones cree que transformarán antes la industria de la salud?
La IA, los datos avanzados, la automatización y las plataformas digitales dejarán de ser capacidades especializadas para integrarse de forma natural en toda la organización. Su adopción permitirá procesos más ágiles, mejores decisiones y una mayor capacidad para que las personas concentren su tiempo en actividades de mayor valor añadido.

















