David Martín nunca quiso construir una tienda online; quiso demostrar que desde Girona también podía levantarse un líder mundial. Antes de convertir TradeInn en un gigante del comercio electrónico, con una facturación de 585 millones de euros y presencia en 190 países, su fundador y CEO sirvió mesas mientras estudiaba Ingeniería Informática y aprendió una lección que todavía guía su forma de dirigir: nadie regala nada. Hoy lidera una de las mayores plataformas europeas de e-commerce especializado y, en esta conversación, reflexiona sobre liderazgo, innovación, inteligencia artificial y el desafío de competir en un mercado donde la especialización, los datos y la capacidad de ejecutar marcan la diferencia.
Antes de crear TradeInn, trabajó como camarero y empezó desde cero. Mirando atrás, ¿qué aprendizajes de aquella etapa siguen influyendo en su forma de dirigir una empresa con presencia global?
Aprendí que nadie te regala nada. Empecé trabajando de camarero mientras estaba estudiando la carrera de Ingeniería Informática, y aquella etapa me enseñó que el esfuerzo siempre acaba teniendo recompensa. Da igual dónde empieces; lo importante son las ganas de aprender, trabajar y no rendirte. Aquellos años me enseñaron a tratar bien a las personas, a valorar cada cliente y a entender que cualquier gran proyecto se construye paso a paso. Hoy dirijo una empresa global, pero intento mantener exactamente la misma mentalidad con la que empecé.
En 2008, lanzó Scubastore, una tienda online especializada en buceo. Ha contado en alguna ocasión que al principio “cuanto más vendían, más perdían”. ¿Qué le enseñó aquella etapa sobre gestión, rentabilidad y crecimiento?
En realidad, no creé Scubastore desde cero. Era una pequeña tienda de submarinismo con una web muy básica y una gestión poco profesional. Vi una oportunidad enorme. Llevaba años desarrollando e-commerce para otras empresas y había cofundado la tienda online de Eurekakids. Pensé que, aplicando todo ese conocimiento, podíamos transformar un pequeño negocio local en una empresa global. Al principio, hacíamos absolutamente de todo: programar, marketing online, negociar con los proveedores. Los primeros meses fueron muy duros; reescribí completamente la plataforma tecnológica, redefiní toda la estrategia de marketing online y pasé de una pequeña tienda local a un proyecto pensado desde el primer día para vender en todo el mundo. Ese cambio de visión fue el verdadero origen de TradeInn.

TradeInn empezó cuando el comercio electrónico todavía era una apuesta arriesgada. ¿Qué vio entonces que otros no?
Vi que Internet eliminaba las fronteras. Mientras muchos pensaban en vender en su ciudad o en su país, yo pensaba en vender a cualquier deportista del mundo. También vi que ninguna tienda física tenía la oportunidad de ofrecer el catálogo que podía tener una tienda online. Desde el inicio soñé con construir una empresa global desde Girona. Mucha gente pensaba que era imposible; precisamente por eso vi una oportunidad única.
El grupo ha evolucionado desde una tienda especializada hasta convertirse en uno de los grandes actores europeos del comercio electrónico. ¿Cuál cree que ha sido la decisión estratégica que más ha marcado esa evolución?
Probablemente, mantener siempre el foco. Siempre hemos tenido claro que somos una tienda online que vende productos de marca. Apostamos por una idea muy sencilla: ser los mejores en nuestro segmento. Producto, precio y servicio. Pensar global y actuar local. Esa disciplina ha marcado todas las decisiones importantes.
En un entorno tan cambiante como el actual, ¿qué indicadores considera imprescindibles para anticipar el rumbo del negocio? ¿Se fía más de los datos o de su instinto?
La intuición sirve para imaginar el futuro, pero las decisiones importantes tienen que apoyarse en datos. Lo que no se mide no se puede mejorar y lo que se automatiza acaba escalando. En TradeInn soñamos con intuición, pero ejecutamos con datos.
Con una facturación de 585 millones de euros y presencia en 190 países, ¿qué palancas de crecimiento pueden permitir a TradeInn dar el salto hasta los 1.000 millones?
Seguir captando nuevos clientes, fidelizar a los que ya tenemos y ampliar continuamente el catálogo y el servicio. Queremos que cualquier deportista encuentre todo lo que necesita dentro del ecosistema TradeInn. Lo mejor es que todavía queda muchísimo mercado por conquistar.

El comercio electrónico vive una presión competitiva creciente con la irrupción de nuevos actores asiáticos y la consolidación de grandes plataformas. ¿Cómo se mantiene una propuesta de valor diferencial en este escenario?
Nuestra ventaja no es vender de todo; es ser especialistas. Tenemos profundidad de catálogo, las mejores marcas y un conocimiento muy alto de cada deporte. Esa especialización crea mucho valor para el cliente y es muy difícil de copiar por un marketplace generalista.
¿Cree que el futuro del e-commerce estará dominado por unos pocos gigantes o seguirá habiendo espacio para empresas altamente especializadas? ¿Qué tendencias marcarán el comercio electrónico en la próxima década?
Creo que convivirán ambos modelos. Los gigantes seguirán creciendo porque ofrecen comodidad, pero siempre habrá espacio para especialistas que aporten conocimiento, profundidad de catálogo y una relación mucho más cercana con las marcas.
Europa habla mucho de soberanía tecnológica. ¿Es posible competir con Estados Unidos y China sin cambiar las reglas del juego?
Europa tiene talento de sobra, pero necesita menos burocracia, más velocidad y una apuesta mucho más fuerte por la innovación. Si queremos competir con Estados Unidos y China, tenemos que facilitar que nazcan empresas tecnológicas globales.

La inteligencia artificial está transformando la relación entre empresas y clientes. ¿Dónde está aportando hoy un mayor valor dentro de TradeInn?
La IA ya está cambiando completamente la forma de trabajar. En TradeInn la usamos para generar contenido, mejorar el SEO, automatizar procesos y ayudar a tomar mejores decisiones. Creo que la IA no sustituirá a las buenas empresas, pero las empresas que utilicen bien la IA sustituirán a muchas que no lo hagan.
Actualmente operan en decenas de mercados internacionales. ¿Cómo ha evolucionado su forma de liderar para adaptarla a un equipo cada vez más diverso?
He pasado de querer estar en todo a dedicar mi tiempo a pensar, priorizar y rodearme de gente mejor que yo en muchas áreas. Una empresa deja de crecer cuando depende de una sola persona.
¿Qué capacidades considera hoy imprescindibles en los equipos directivos?
Actitud, capacidad de aprender, rapidez para ejecutar y decisiones basadas en datos. El conocimiento técnico cambia muy rápido; la actitud permanece.
¿Qué reformas considera necesarias para que más compañías españolas puedan competir en los mercados globales?
Menos burocracia, un entorno fiscal más competitivo y una administración que vea a las empresas como un aliado. En España hay talento para crear empresas globales; hay que ponérselo más fácil.
TradeInn ha experimentado un crecimiento extraordinario en los últimos años. ¿Cuál es el siguiente gran salto estratégico de la empresa? ¿Cómo imagina la evolución del modelo de negocio?
Nuestro objetivo no es solo crecer en facturación. Queremos ser la plataforma de referencia mundial para comprar material deportivo. Si conseguimos ofrecer la mejor experiencia posible, el crecimiento será una consecuencia.
Si volvemos a coincidir dentro de diez años, ¿qué le gustaría haber conseguido para entonces?
Me gustaría mirar atrás y ver que TradeInn sigue creciendo, que hemos construido una empresa todavía más sólida y que hemos demostrado que desde Girona también se puede crear un líder mundial. Y personalmente, seguir disfrutando del camino con salud, deporte, mi familia y amigos.