Escribano pide “lealtad” para impulsar la industria de la defensa

Ángel EscribanoÁngel Escribano

La industria española de defensa se asoma a una etapa decisiva. En un contexto de rearme europeo y aumento del gasto militar, el presidente de Indra, Ángel Escribano, ha lanzado un mensaje claro al sector: “colaborar y trabajar todos juntos desde la lealtad” para fortalecer un ecosistema que considera estratégico para el país.

Durante la presentación del Anuario ‘Spain Defence and Security Industry’, Escribano insistió en que el momento exige altura de miras.

“Tenemos una gran oportunidad delante de acometer esta pequeña revolución industrial”, afirmó, apelando a la responsabilidad colectiva de empresas, instituciones y actores tecnológicos.

El directivo subrayó que el desafío no es únicamente incrementar capacidades, sino definir cómo se articula el crecimiento.

“El reto más importante es cómo lo vamos a hacer, cómo nos vamos a organizar”, señaló.

Puso el foco en la gobernanza sectorial y en la necesidad de evitar duplicidades o luchas internas.

En su intervención, defendió que construir un ecosistema sólido es una tarea compartida.

Generar una industria fuerte es “responsabilidad” del conjunto del sector, recalcó, en un mensaje que apunta tanto a grandes contratistas como a pymes especializadas y startups tecnológicas.

El mensaje de Escribano

La llamada a la colaboración no es casual. España busca ganar peso en los grandes programas europeos de defensa y seguridad, en un entorno donde la autonomía estratégica se ha convertido en prioridad para la Unión Europea.

En ese tablero, la coordinación nacional puede marcar la diferencia entre liderar proyectos o quedar relegado a un papel secundario.

Escribano también apeló a la “valentía y determinación” necesarias en el momento actual, consciente de que el crecimiento del sector implicará inversiones relevantes, alianzas industriales y decisiones estratégicas de largo plazo.

Para el presidente de Indra, el compromiso debe asumirse “desde la lealtad”, entendiendo el rol que cada compañía puede desempeñar.

El mensaje es nítido: la industria española de defensa tiene ante sí una ventana de oportunidad histórica, pero su éxito dependerá menos de los discursos y más de la capacidad real de cooperación.

La “pequeña revolución industrial” que se vislumbra exigirá cohesión, estrategia compartida y una visión país que trascienda intereses particulares.

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