Este lunes se cumple un año desde que Ángel Escribano asumió la presidencia de Indra, un periodo en el que la compañía ha vivido una transformación profunda impulsada por el auge del sector de la defensa. En estos doce meses, la acción de Indra se ha triplicado en Bolsa (+222,5%), superando por primera vez los 10.000 millones de euros de capitalización, en un contexto geopolítico que ha favorecido el incremento del gasto militar en Europa.
Aunque su antecesor, Marc Murtra, ya había iniciado el viraje estratégico hacia la defensa, la llegada de Escribano —con un perfil de experiencia industrial— ha actuado como catalizador para consolidar a Indra como el principal actor del sector en España, una etiqueta de “campeón nacional” que el propio presidente ha evitado utilizar públicamente.
Hispasat y el control del negocio espacial militar
Uno de los movimientos clave de este primer año ha sido la adquisición del 89,68% de Hispasat y el control de su filial militar, Hisdesat, por 725 millones de euros. La operación, acordada el 31 de enero de 2025 y cerrada definitivamente el pasado 30 de diciembre, refuerza la posición de Indra en el ámbito espacial y de comunicaciones seguras, un pilar estratégico para la defensa.
Blindados, Tess Defence y el 8×8 Dragón
En junio de 2025, Indra tomó el control de Tess Defence, empresa participada también por Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), Sapa Placencia y Santa Bárbara Sistemas (propiedad de General Dynamics European Land Systems). La decisión estuvo marcada por los retrasos en la entrega de los blindados 8×8 Dragón, que llegaron a provocar reproches públicos del Ministerio de Defensa y la imposición de multas.
Tras asumir el mando, Tess Defence entregó en 2025 un total de 41 vehículos listos para entrar en operación, un paso clave para reconducir uno de los programas más sensibles del Ejército.
La posible fusión con EM&E
La operación más compleja y relevante del mandato de Escribano es la potencial fusión entre Indra y EM&E, la empresa familiar del presidente. La propuesta ha recibido el visto bueno unánime del consejo, pero está rodeada de cautelas por los conflictos de interés, ya que Escribano es copropietario de EM&E junto a su hermano Javier Escribano, que además es consejero dominical de Indra.
EM&E es actualmente el segundo mayor accionista de Indra, con un 14,3%, solo por detrás del Gobierno, que controla el 28% a través de la SEPI.
Apuesta decidida por los drones
Otro de los grandes ejes estratégicos ha sido el negocio de los drones. Indra ha reforzado este segmento con varias operaciones: la compra del negocio de drones de Aertec Defence & Aerial Systems, la adquisición de tecnología UAS de Wake Engineering y la integración de los activos de GuardianUTM tras un acuerdo con la británica Altitud Angel.
El movimiento más relevante se anunció esta misma semana, con la creación de una joint venture con la emiratí Edge para fabricar drones kamikaze en Villadangos de Páramo (León). La nueva sociedad prevé una cartera anual de pedidos de 2.000 millones de euros y una plantilla de unos 200 trabajadores cuando la planta opere a pleno rendimiento, con el objetivo de convertirse en proveedor de los grandes programas militares europeos.
Programas de modernización y apoyo público
El peso creciente de Indra en defensa se refleja también en su protagonismo en los programas de modernización militar del Gobierno. De los 14.224 millones de euros en préstamos al 0% concedidos por el Ejecutivo, los proyectos en los que participa Indra concentran 7.944 millones, muy por delante de Airbus (4.030 millones) y Navantia (2.292 millones).
Choque con General Dynamics
El otro gran foco del primer año de Escribano ha sido el conflicto con General Dynamics. El primer choque se produjo en marzo, cuando el presidente de Indra criticó públicamente la gestión de Santa Bárbara Sistemas tras el rechazo a vender la planta de blindados de Trubia (Asturias). Como alternativa, Indra compró la planta de Duro Felguera en Gijón, conocida como El Tallerón, para producir vehículos militares.
Las tensiones escalaron en diciembre, cuando General Dynamics presentó un recurso contencioso-administrativo para intentar bloquear 3.000 millones de euros en préstamos públicos concedidos a la UTE de Indra y Escribano para programas de artillería. Además, la compañía estadounidense estudia recurrir la adjudicación de contratos por 7.240 millones de euros.
Con la acción en máximos, una agenda corporativa cargada y un papel central en la defensa nacional, Ángel Escribano cierra su primer año al frente de Indra con un balance de fuerte crecimiento, pero también con retos regulatorios, industriales y judiciales que marcarán la siguiente etapa.

Ángel Escribano