José Marqués Sevillano (Banco de España): El futuro del dinero

José Manuel Marqués Sevillano, Director del Departamento de Infraestructuras de Mercado e Innovación del Banco de España

La innovación ha dejado de ser un departamento para convertirse en el motor de la competitividad empresarial. En un contexto marcado por el avance de la inteligencia artificial, la digitalización industrial y la transición energética, las empresas españolas aceleran sus inversiones en nuevas tecnologías y modelos de negocio. Business People entrevista a José Manuel Marqués Sevillano, Director del Departamento de Infraestructuras de Mercado e Innovación del Banco de España, para conocer cómo están gestionando esta transformación y qué capacidades marcarán la diferencia en la empresa de los próximos años.

La innovación está transformando el sistema financiero a gran velocidad. ¿Cuáles considera que serán los cambios más relevantes durante esta década?

Varias tendencias, como la digitalización o el uso de los registros distribuidos, están transformando especialmente el mundo de los pagos. El efectivo seguirá perdiendo peso frente a soluciones digitales con múltiples funcionalidades. A medio plazo destacará el creciente uso de la inteligencia artificial y, más adelante, los desafíos asociados a la computación cuántica.

El Banco de España participa activamente en proyectos sobre euro digital, tokenización y nuevas infraestructuras de pago. ¿Qué impacto tendrán estas tecnologías en ciudadanos y empresas?

Ambos proyectos buscan garantizar el acceso al dinero del banco central y preservar su papel para mantener la confianza en el sistema. Esto resulta especialmente relevante en un entorno de pagos cada vez más digitalizados y de mercados financieros que aprovechan las ventajas de eficiencia, transparencia e innovación de los registros distribuidos.

La inteligencia artificial está llegando también al sector financiero. ¿Dónde observa el mayor potencial y cuáles son los principales riesgos?

La IA ya se utiliza en prácticamente toda la cadena de valor de los servicios financieros. En los pagos destaca por su capacidad para prevenir el fraude, detectar operaciones anómalas y optimizar procesos de cumplimiento normativo y reporte. Entre los riesgos sobresalen los desafíos de gobernanza, además de las exigencias que plantea la normativa europea.

España está reforzando su ecosistema de innovación. ¿Qué papel puede desempeñar el sector financiero para acelerar la transformación tecnológica del tejido empresarial?

El sector financiero es clave para acompañar la transformación de la economía, tanto por su función de intermediación entre ahorro e inversión como por la incorporación de nuevas tecnologías que hacen más eficientes las transacciones. Además, actúa como difusor de estándares digitales que incentivan la digitalización empresarial.

La confianza es un activo esencial en las finanzas. ¿Cómo puede avanzarse en innovación sin comprometer la seguridad y la protección del consumidor?

Es fundamental adaptar la normativa a la nueva realidad sin renunciar a los principios básicos. Herramientas como el sandbox regulatorio facilitan ese equilibrio. Asimismo, iniciativas como el euro digital garantizarán que ciudadanos y empresas dispongan siempre de un medio de pago seguro, accesible y respaldado por el banco central.

¿Qué retos considera prioritarios para las infraestructuras de mercado y los sistemas de pago en los próximos años?

El principal desafío es que Europa mantenga un papel acorde con el peso de su economía. Debemos modernizar las infraestructuras para competir en igualdad de condiciones sin renunciar a los elevados niveles de seguridad y confianza que caracterizan al sistema europeo.

Si proyectamos el horizonte hasta 2030, ¿cómo imagina el sistema financiero español?

Veremos soluciones de pago cada vez más europeas, apoyadas en iniciativas como el euro digital, junto con una mejora significativa en la eficiencia, transparencia y agilidad de los pagos transfronterizos. En los mercados mayoristas crecerá el uso de instrumentos negociados mediante registros distribuidos, reforzando el atractivo de Europa para emisores e inversores internacionales.

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