José María Galofré, CEO de Volvo Cars España, comparte su visión sobre cómo la innovación tecnológica y la sostenibilidad están redefiniendo la movilidad. Desde la electrificación de la flota hasta el uso de materiales reciclados y soluciones digitales inteligentes, el grupo combina tecnología, seguridad y respeto al medio ambiente para avanzar hacia un futuro más limpio y responsable.
¿Cómo se integra la innovación tecnológica en su modelo de sostenibilidad?
Para Volvo, la innovación tecnológica no es un acelerador puntual, sino la columna vertebral de un modelo de sostenibilidad que recorre toda la cadena de valor. Desde nuevas baterías hasta software avanzado y materiales de baja huella, cada avance se interpreta como una oportunidad para reducir el impacto ambiental y elevar la seguridad. El objetivo de la compañía es claro: alcanzar la neutralidad en carbono en 2040, revisando todas las etapas del ciclo de vida del vehículo, desde el origen de los materiales hasta el uso y reciclaje.
Volvo Cars España ha conseguido reducir un 58% las emisiones en la red de concesionarios desde 2018. ¿Qué acciones han sido clave para lograrlo?
Esta reducción se debe a una estrategia que combina decisiones operativas y culturales. La red española de concesionarios ha avanzado en el uso de energía renovable, en la eficiencia de sus instalaciones y en la renovación de sus flotas de servicio y cortesía, que hoy emiten significativamente menos CO2 que hace seis años.
¿Cómo están implementando la economía circular?
En Volvo, la economía circular se ha convertido en una manera de pensar la ingeniería. Reducir, reutilizar y reciclar son la forma que tenemos en la marca de modelo de gestión medioambiental que utiliza Volvo. Y el mejor ejemplo es el nuevo EX30, donde en el proceso industrial hemos reducido un 30% los materiales; el 28% de los materiales utilizados vienen de la reutilización, y al final de la vida útil somos capaces de reciclar el 95% del automóvil.
La marca trabaja bajo una premisa tan sencilla como reveladora: el residuo es un error de diseño. Por eso, la compañía desarrolla productos más duraderos, reutiliza componentes y utiliza cada vez más materiales reciclados, desde plásticos hasta acero y aluminio de bajas emisiones.

En el proceso industrial del nuevo EX30, Volvo Cars redujo en un 30% los materiales y, al final de la vida útil del automóvil, son capaces de reciclar el 95% de la unidad
Volvo busca que sus vehículos tengan al menos un 30% de materiales reciclados para 2030. ¿Qué innovaciones implementan para acercarse a esa meta?
Volvo ya ha incorporado plásticos reciclados y materiales como acero y aluminio de bajas emisiones en su producción mundial y la economía circular es uno de los pilares de la marca en el plano internacional. Un ejemplo en España es haber retirado en nuestros talleres las fundas de plásticos para volantes y asientos por telas orgánicas recicladas, que han llevado en los últimos 10 años a una eliminación de cerca de 200 toneladas de plástico. Nuestra fibra orgánica no solo es reciclable, sino que además tiene una alta capacidad de reutilización.
¿Utilizan modelos de movilidad inteligente basados en datos para reducir emisiones?
Sí, y de forma avanzada. La digitalización ya es parte del ADN de Volvo, tanto en el vehículo como fuera de él. La app Volvo Cars permite compartir el coche, gestionar citas de taller y controlar en remoto múltiples funciones del coche, todo desde el móvil. Además, la marca trabaja con modelos predictivos que analizan datos reales de uso para anticipar necesidades de mantenimiento y optimizar tiempo y recursos del cliente.
Desde hace más de 10 años, Volvo utiliza el internet de las cosas para que nuestros vehículos reciban información online de accidentes o malas condiciones en la carretera, cuando ha pasado por esos puntos negros otro vehículo Volvo y también ciclistas que llevan casos POC y que automáticamente nos envían su posición para evitar accidentes.
¿Cuáles son los principales obstáculos para acelerar su estrategia de sostenibilidad?
En España existen problemas que deberían ser prioritarios. El parque automovilístico es uno de los más antiguos de Europa (media 14,5 años), por lo que los planes MOVES deberían permitir que los vehículos seminuevos electrificados accedan a las ayudas, sin limitar la edad a 12 meses, para fomentar la renovación hacia modelos menos contaminantes y más asequibles.
El MOVES actual ha tenido un efecto paradójico: a veces un vehículo usado electrificado es más caro que uno nuevo. Para acelerar la electrificación, es clave garantizar la instalación de puntos de carga rápida según la ley 2025 (menos de 60 km entre ellos) y reducir la burocracia que impide activar los cerca de 10.000 cargadores públicos existentes, muchos inoperativos desde hace más de 15 meses.
De cara a 2030, ¿cómo van a equilibrar innovación y sostenibilidad?
Las decisiones de la marca no dependen de la política, sino de una misión clara: proteger a las personas y al planeta, igual que llevamos haciendo desde hace un siglo. Esto incluye, por un lado, inversiones continuas en electrificación, software y seguridad; por otro, la premisa de fabricar en el mismo continente donde se venden los vehículos para reducir la huella logística; además, el compromiso firme de alcanzar la neutralidad climática en 2040, aunque el camino implique ajustar fechas y procesos; y, por último, el desarrollo de una movilidad segura, sostenible y personalizada, que Volvo identifica como el futuro natural del sector. El liderazgo verde no se fundamenta en eslóganes, sino en decisiones que hacen real y tangible la sostenibilidad para el cliente.

Javier Villagrán