“Ningún marinero se hizo experto en un mar en calma”. Con el timón de Volvo Cars España en sus manos, José María Galofré navega con éxito las aguas agitadas del sector. No solo ha logrado un crecimiento del 25% en ventas y un beneficio superior a los dos millones de euros en 2024, sino que ha mantenido el rumbo firme en plena transición hacia la electrificación, la digitalización y la sostenibilidad. Entre sus mayores ‘tesoros’, destaca haber doblado la penetración de mercado y casi triplicado la lealtad de los clientes en la última década. Con la vista puesta en crecer otro 20% en 2025, el CEO confía en una estrategia que combina innovación, diseño funcional y cuidado por las personas. Al final, el mensaje es claro: su capacidad de adelantarse a las necesidades del sector está permitiendo que la empresa sueca avance… y lo haga sobre ruedas.
Estamos viviendo, sin duda, uno de los periodos más complejos para el mercado de automoción global. ¿Cómo describiría el rol de Volvo en este contexto?
No consideramos que sea un periodo difícil, sino una etapa en la que el propósito de nuestra marca se hace cada vez más visible. Desde nuestros inicios, hemos tenido como misión cuidar a las personas, no solo dentro y alrededor de nuestros vehículos, sino también en el entorno en el que viven.
Esa visión nos llevó, por ejemplo, en 1973 a ser pioneros en la industria con sistemas que reducían emisiones contaminantes, como la introducción de la sonda Lambda que filtraba los gases más nocivos, y que luego más tarde introdujeron el resto de fabricantes.
Hoy, nuestro compromiso sigue vigente y se refleja en objetivos ambiciosos: ser neutrales en emisiones de carbono para 2040. A nivel global, estamos alcanzando importantes hitos, como la reducción del 40% de CO2 en 2025, algo que ya hemos logrado.
¿Cómo se traduce este compromiso al mercado nacional?
Nuestra red de concesionarios en España ha reducido un 58% las emisiones generadas por la energía que consumimos y la flota de servicio desde 2018.
Además, el enfoque con nuestros clientes sigue siendo personalizado: recomendamos el tipo de vehículo que mejor se adapta a sus necesidades, ya sea eléctrico, híbrido o convencional.
Gracias a ello, casi el 20% de nuestras ventas en España son vehículos eléctricos puros y más del 35% están electrificados.
¿Cree que Volvo ha cambiado respecto a hace 10 años o que se ha mantenido fiel a su tradición?
Lo que hemos hecho es buscar lo que es mejor para las personas, y eso nos ha convertido en líderes frente a todas las dificultades. Nos adaptamos a nuestros clientes y al mercado, sin ser dogmáticos sobre un solo modelo de coche. Buscamos soluciones limpias, desde modelos de combustión menos contaminantes hasta carga eléctrica más rápida y sencilla.
Nuestro objetivo es no dañar los recursos, y eso guía nuestras decisiones estratégicas. Por ejemplo, fabricamos en Europa para Europa, en China para Asia y en EE. UU. para América, reduciendo emisiones y costes logístcos. Hoy, toda la gama que vendemos en Europa se produce allí, lo que ha sido muy beneficioso.

¿Con qué adjetivos describiría la trayectoria actual de la marca?
El mejor adjetivo es que somos ‘innovadores’.
En 2024, Volvo España creció un 25% en número de unidades vendidas, con un beneficio superior a dos millones. ¿Cómo han logrado este resultado?
Cuando solo miras un año, puede haber mucho sesgo. En cambio, cuando miras cinco o diez años, los resultados son más sólidos y sostenibles. Nosotros, en la última década, hemos doblado nuestra penetración de mercado y casi triplicado la retención y lealtad de nuestros clientes. Esto no se consigue con una sola variable, sino con muchas decisiones y parámetros, entre los cuales la atención constante al cliente es clave. Cada decisión que tomamos se basa en lo que es mejor para el consumidor, incluso cuando no podría haber un beneficio económico a corto plazo.
¿Y cómo se prevé el cierre de 2025?
Volveremos a crecer. Creo que en ventas estaremos cerca de un 20% de crecimiento. Cuando se vean las matrículas, se verá una disminución frente a 2024 de alrededor del 15%, pero eso se debe a que las matrículas reflejan ventas anteriores y en 2024 tuvimos un efecto particular: en el primer semestre vendimos muchas unidades del lanzamiento del pequeño X30, un coche 100% eléctrico para ciudad, que se entregaron después del año pasado. Por eso, este año estamos muy contentos; será un año muy rentable para nosotros y para nuestra red de concesionarios.
Recientemente, la Comisión Europea aceleró la revisión de sus planes para poner fin a la venta de vehículos de combustión en 2035. ¿Cómo valora esta posible flexibilización de la normativa?
Nuestra visión empresarial no depende de las políticas, sino que nos adaptamos a ellas. Por ejemplo, con la regla CAFE (Emisiones Medias Corporativas) sobre emisiones, que establece multas si se incumple, Volvo ya había cumplido con esos objetivos antes de que muchos otros lo hicieran.
Esto nos permitió incluso generar ingresos adicionales mediante la venta de derechos de emisiones.
Así, la flexibilización de Bruselas al 2035, ampliando ciertos plazos, no nos genera incomodidad.
Los cambios regulatorios pueden ofrecer oportunidades atípicas, como beneficios adicionales con la venta de los derechos de emisiones, pero nuestro objetivo principal sigue siendo la sostenibilidad y la satisfacción del cliente.

¿Cómo valora la posición de la industria europea frente a la competencia china y estadounidense en electrificación, baterías e innovación?
En Volvo llevamos mucho tiempo preparándonos para la electrificación. Es cierto que en algunas partes de la industria, sobre todo en China, estaban más desarrollados en vehículos eléctricos, porque en ciudades muy grandes la contaminación es un riesgo para la salud.
Eso les llevó a adelantarse mucho en el desarrollo de baterías y eléctricos, lo que representa una ventaja para muchos fabricantes chinos.
Las infraestructuras de recarga se consideran un punto débil para la movilidad eléctrica. No es casualidad que Håkan Samuelsson, CEO de Volvo Car, haya destacado que la falta de infraestructuras de recarga en España dificulta la implementación de una estrategia eléctrica efectiva. ¿Están trabajando para superar este obstáculo?
Para el parque actual eléctrico en las ciudades, el problema está en gran parte resuelto: hay muchos cargadores públicos, incluso más que suficientes, aunque algunos estén parados por temas administrativos.
En el uso privado, en oficinas, parkings o casas, también está solucionado. El verdadero reto son los viajes largos.
Para ayudar a los clientes, lo que hicimos fue quitar la incertidumbre: cuando lanzamos el EX40, ofrecimos un cargador gratuito en casa, 21 días gratis de un coche térmico equivalente para viajes y la posibilidad de cancelar un renting sin coste si el cliente quería cambiar a un modelo con mejor batería.
La gran mayoría de nuestros clientes ya saben dónde cargar su coche y tienen resuelto el problema.

¿Qué importancia tiene el papel de las instituciones públicas en este proceso y qué políticas considerarían prioritarias para acelerar la transición? ¿Cuál es su posición sobre los incentivos?
La parte pública es fundamental en este proceso. Por ejemplo, para poner un cargador público se necesitan permisos; hoy en día hay cerca de 10.000 cargadores instalados que no funcionan por problemas administrativos, y se tardan entre 15 y 17 meses en activarlos. Por eso necesitamos que los gestores públicos vayan de la mano de los agentes privados y no sean un impedimento.
No hablamos de grandes inversiones públicas, sino de facilitar lo que ya están invirtiendo empresas como Repsol, Endesa, Iberdrola, EDP o Cepsa. Además, las ayudas públicas son importantes para que la gente tenga acceso a vehículos más seguros y menos contaminantes. Sin embargo, algunas políticas actuales, como limitar incentivos solo a coches eléctricos nuevos de hasta 12 meses, crean paradojas: un coche eléctrico usado de 2-3 años, que debería ser más barato y más accesible, puede salir más caro que uno nuevo con ayudas.
Por eso, la política debería ampliar los incentivos hasta 5 años, como se hacía en programas anteriores (PREVER o RENOVE), para rejuvenecer el parque automovilístico y reducir emisiones.
La innovación tecnológica está transformando el automóvil en un producto “digital”. ¿Qué peso tienen hoy en día el software, los servicios conectados y la inteligencia artificial en su estrategia, y cuánto influirán en el valor añadido del sector en los próximos años?
El peso de la tecnología en el automóvil hoy en día va a añadir muchísimo al valor del sector. Por un lado, mejora la seguridad, ya que software y electrónica permiten que los coches reaccionen y eviten accidentes, reduciendo errores humanos. Por otro, el vehículo se convierte en una extensión de la vida del cliente, conectado a apps para controlar el coche, gestionar citas y optimizar su tiempo. Así, software, servicios conectados e inteligencia artificial son clave para el valor añadido presente y futuro del automóvil.
Volvo es conocido por su compromiso con la seguridad, pero ¿qué papel juega el diseño y cómo se combinan estos dos elementos en sus modelos?
En Volvo, el diseño es fundamental para que el cliente disfrute del producto. Como suecos, valoramos el diseño funcional, que no solo sea bonito, sino también práctico. Por ejemplo, cuidamos la aerodinámica de cada modelo para mejorar consumo, frenada y dinamismo, haciendo el coche más agradable de conducir. Así, la seguridad y el diseño se combinan de manera natural, creando vehículos seguros, funcionales y atractivos.

La demanda de coches nuevos en España está cambiando. ¿Han notado una evolución en los comportamientos de compra de los consumidores?
Sí, hemos visto una evolución clara en los comportamientos de compra en España. Los clientes ahora prestan más atención al precio, al alquiler y al origen de los vehículos, adaptándose a nuevas necesidades como el renting para empresas y modelos de multiopción para particulares.
También ha cambiado la demanda de combustible: el diésel representa menos del 10-12%, mientras que los vehículos electrificados ya suponen un 18% del mercado español y más del 35% para nosotros.
Además, la preferencia por SUVs ha crecido frente a sedanes y berlinas, beneficiándonos gracias a nuestros modelos pioneros como el XC90, consolidándonos como líderes en este segmento.
La movilidad está evolucionando del concepto de propiedad al de servicio. ¿Cómo se integra Volvo en esta transformación y qué modelos de negocio consideran más prometedores para el futuro?
Sin duda el más prometedor es la movilidad como servicio. Actualmente, menos del 25% de nuestras ventas son a particulares y menos del 10% mediante financiación tradicional; mientras que más del 85% de nuestras ventas son a uso, ya sea renting o multiopción.
¿Cuál cree que es el modelo que mejor encarna el espíritu de Volvo en 2025? ¿Y por qué?
Yo creo que todos los modelos encarnan el espíritu de Volvo, porque sería una contradicción hacer algo que no refleje nuestro espíritu. Si hablamos del modelo más representativo según nuestros clientes, probablemente sea el XC60, que además es nuestro modelo más vendido. Cumple la doble función de ser un vehículo que puedes usar en la ciudad, pero que también tiene capacidad para viajar, combinando así practicidad y confort, lo que lo hace sentir muy Volvo.

La transición industrial requiere nuevos perfiles profesionales y nuevas competencias. ¿Qué inversiones están realizando en formación, investigación y capital humano para apoyar esta transformación tecnológica?
La transición industrial requiere tanto conocimiento como actitud. Sin conocimiento no se puede transformar una compañía ni mejorarla, y por eso la inversión más alta que hace Volvo es en las personas. Todo lo que hacemos está enfocado en invertir en capital humano, asegurando que nuestros empleados tengan las competencias y el talento necesarios para afrontar los cambios tecnológicos.
Esta inversión se refleja en beneficios sociales, como nuestras 24 semanas de baja parental para todos los empleados, independientemente de lo que la legislación local ofrezca.
Dirigir una marca de automóviles significa tomar decisiones complejas en un contexto incierto.Según usted, ¿cuáles son las cualidades fundamentales que un líder debe poseer para guiar un equipo y una marca en un mercado tan competitivo y en rápida evolución?
Yo creo que hay tres cualidades fundamentales que un líder debe tener para guiar un equipo y una marca en un mercado tan competitivo y cambiante.
La primera es tener conocimiento y capacidad de adaptarse, sin miedo a los cambios. La segunda es actuar siempre con respeto y cuidado hacia las personas. Y la tercera, aunque en broma mencionamos que podría ser “ser hijo del dueño”, lo que realmente importa es la actitud y la humildad para liderar.
El mercado automotriz europeo está en profunda transformación. ¿Cuáles cree que son hoy los principales factores de crecimiento y cuáles, en cambio, las amenazas más relevantes para el sector en los próximos cinco años?
Nadie puede prever con certeza lo que ocurrirá, pero estamos en plena transformación en el área del combustible, y cualquier cambio que reduzca emisiones será positivo.
La historia muestra que las industrias se rompen cuando no se adaptan: sobrevivirán quienes cuiden los recursos, ofrezcan productos asequibles y se adapten al cambio.
La adaptación y la sostenibilidad serán claves para crecer, mientras que la resistencia al cambio será la mayor amenaza.

Siempre mirando hacia 2030, ¿cómo imagina el coche del futuro y el papel de un fabricante como Volvo dentro de un ecosistema cada vez más competitivo, sostenible y digital?
El coche del futuro ayudará a cada usuario de forma individualizada, adaptando su autonomía según el uso: podrá conducir solo en entornos seguros o avisarte si la situación es compleja.
Volvo invierte para que el vehículo autónomo reaccione como si tuviera cinco sentidos. De cara a 2030, el sector será más competitivo, sostenible y digital, y Volvo seguirá liderando la transformación con innovación y seguridad.
Al volante
EL MEJOR DESTINO AL QUE LLEGAR EN COCHE
Cualquiera, pero con la familia.
SI PUDIERA CENAR CON UNA PERSONA DEL PASADO, ¿A QUIÉN ELEGIRÍA Y QUÉ LE PREGUNTARÍA?
Con mis padres, para volver a tener una conversación trivial de las que solíamos tener.
UNA FRASE QUE SIEMPRE LA ACOMPAÑA
“Solo sé que no sé nada”.
UNA CURIOSIDAD QUE POCOS SABEN DE USTED
Que mi espíritu se niega a crecer. Prefiero hablar de chocolate, helados y bichos que de números y porcentajes.
















