Luis Giolo (Egon Zehnder Iberia): La credibilidad decide

Luis Giolo, office leader de Egon Zehnder Iberia.

Hubo un tiempo en que los CEO trabajaban entre bastidores. Hoy ocupan portadas, protagonizan podcasts, acumulan millones de seguidores en redes sociales y sus palabras pueden mover la cotización de una empresa en cuestión de minutos. El liderazgo ha dejado de medirse únicamente por los resultados financieros para convertirse en un ejercicio permanente de visibilidad. En la economía de la reputación, el primer ejecutivo ya no solo dirige una compañía: también encarna su relato. Analizamos este fenómeno con Luis Giolo, office leader de Egon Zehnder Iberia.

¿Qué ha cambiado en los últimos diez años en las habilidades de comunicación que buscan las empresas cuando contratan a un CEO?

La comunicación ya no consiste solo en liderar una estrategia. Hoy se espera que los CEO expliquen decisiones difíciles, naveguen la incertidumbre, respondan al escrutinio y generen confianza entre un conjunto mucho más amplio de grupos de interés. La experiencia y el pensamiento estratégico siguen siendo fundamentales, pero los consejos buscan líderes capaces de comunicarse con claridad, autenticidad y credibilidad. Un estudio reciente de Egon Zehnder sobre los CEO en Alemania muestra que la actitud y la personalidad son hoy factores decisivos en la contratación, solo por detrás del desempeño y los resultados.

¿En qué momento el CEO dejó de ser un gestor para convertirse también en un activo —o un riesgo— reputacional para la empresa?

Las acciones y las palabras de un CEO pueden fortalecer o debilitar la reputación de una empresa. Los grupos de interés esperan de ellos no solo resultados, sino también señales sobre los valores y el rumbo de la organización. En nuestra encuesta global CEO Response, realizada a 1.235 chief executives, el 40% afirmó que tiene la responsabilidad de contribuir a la prosperidad y la estabilidad más allá de su organización. Hoy, desempeño y reputación son dimensiones inseparables.

En un proceso de selección, ¿qué peso tiene hoy la reputación personal del candidato frente a su experiencia o capacidad de gestión?

Los nombramientos más exitosos equilibran experiencia de liderazgo y credibilidad personal. Los consejos ya no evalúan solo la trayectoria profesional; también analizan cómo el candidato genera confianza, actúa bajo presión y es percibido por empleados, inversores y clientes. Buscan líderes cuyo juicio, carácter y credibilidad refuercen la confianza desde el primer día.

Tras casos recientes de CEOs que han protagonizado polémicas públicas, ¿ha cambiado la forma en que los consejos de administración evalúan el riesgo reputacional?

Sin duda. Los consejos analizan con mayor rigor las dimensiones humanas del liderazgo. Cuando un CEO acaba convirtiéndose en un problema reputacional, la causa suele estar relacionada con la confianza, el juicio, la ética o las relaciones internas, más que con los resultados. Por eso prestan especial atención a la integridad, la autoconciencia y la capacidad para gestionar situaciones complejas antes de que deriven en una crisis.

¿Qué tipo de comportamientos generan hoy más preocupación: la exposición política, la actividad en redes sociales o la coherencia entre discurso y conducta?

La principal preocupación no es la visibilidad, sino el juicio. Lo importante es cómo el CEO actúa cuando las expectativas de los grupos de interés entran en conflicto. Lo que más deteriora la confianza es la distancia entre lo que un líder dice, hace y representa la organización. La credibilidad se construye mediante la consistencia.

¿Cuál es el error más frecuente que siguen cometiendo los CEOs respecto a su propia reputación?

Muchos siguen creyendo que la reputación se construye a través de la visibilidad. En realidad, depende de la consistencia entre el mensaje y las acciones. Cuando existe una desconexión entre ambos, la confianza puede erosionarse rápidamente y un problema reputacional convertirse en una crisis mucho mayor.

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