El sector del material eléctrico en España cerró 2025 con un crecimiento del 3,4%, consolidando su papel como industria estratégica y motor de innovación, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME). A pesar de la incertidumbre internacional y los conflictos bélicos, las ventas nacionales se beneficiaron de la electrificación de procesos industriales, el sector energético, la construcción residencial y los centros de datos, mientras que las exportaciones alcanzaron el 35% del total, con un aumento del 7,6% respecto al año anterior. Con perspectivas optimistas para 2026, que apuntan a un crecimiento del 4% en el mercado nacional, el sector refuerza su rol clave en la descarbonización de la economía y en la competitividad española, combinando innovación, empleo y capacidad de adaptación. Luis Lopezbarrena, presidente de AFME, comenta cómo la industria mantiene su fortaleza y resiliencia, preparando el terreno para afrontar nuevos desafíos globales.
En los últimos tres años, el crecimiento del sector del material eléctrico ha sido progresivo (1,6%, 2,1% y 3,4%). ¿Qué factores explican esta aceleración?
La evolución del sector de material eléctrico en España ha estado muy correlacionada con la evolución de las inversiones en industria, sector energético, centros de datos, sector terciario y en construcción. Por lo tanto, estos son los principales factores que explican el crecimiento progresivo.
Han mencionado la guerra arancelaria y la debilidad de algunas economías europeas. ¿Qué mercados están generando más preocupación para las empresas españolas del sector?
En 2025 se encajó razonablemente bien el primer impacto de esta guerra arancelaria y nuestras exportaciones crecieron un 12,9%. Debido a las barreras técnicas y otras complejidades del mercado estadounidense, para muchas de nuestras empresas éste no es un mercado que les afecte especialmente.
Sin embargo, habrá que ver qué efectos tienen los aranceles a medio y largo plazo, dado que algunas exportaciones a Europa son para incorporar componentes a productos que luego se venden a Estados Unidos. También dependerá este efecto de cómo evolucionen esos tipos arancelarios, algo que no está tan claro, ya que, a la impredecibilidad de la administración americana, hay que añadir otros factores como la sentencia del Tribunal Supremo en contra de los aranceles fijados en su día.
En el ámbito europeo, algunas economías, especialmente la alemana, ya estaban pasando dificultades, pero esperábamos una cierta recuperación para el 2026. El actual conflicto en Oriente Medio puede tener unas consecuencias más graves para nuestro sector si se alarga en el tiempo. Hoy la afectación está en la posibilidad de que algunos pedidos y proyectos puedan quedar a la espera de la evolución de los acontecimientos. Hay también un efecto preocupante, que son los aumentos de los costes de materias primas, energía y transporte, que podrían afectar negativamente a los costes de producción si se alarga el conflicto.
¿Existe riesgo de que la desaceleración industrial en Europa frene el crecimiento de las exportaciones en 2026?
La UE es el principal mercado de nuestras empresas y es el destino de alrededor del 60% de nuestras ventas al exterior. Sin duda, una desaceleración en Europa nos afectaría negativamente, especialmente en un entorno en el que otros mercados como Oriente Medio también están pasando por dificultades.
Las exportaciones ya representan el 35% de las ventas. ¿Qué mercados internacionales están creciendo más para las empresas españolas?
Precisamente, la zona que más creció en 2025 fue Oriente Medio y tuvimos crecimiento de dos dígitos también en el norte de África, Latinoamérica y, a pesar de los aranceles, Norteamérica. Para 2026 esperábamos que estos mercados siguieran aportando crecimientos importantes a nuestras exportaciones, pero habrá que ver cómo evoluciona el conflicto en Oriente Medio y cómo afecta a la marcha del resto de economías.
¿Está España aprovechando realmente la electrificación industrial o existe un retraso frente a otros países europeos?
España está desarrollando bien la electrificación en algunos campos, como es el caso de la generación renovable, lo que nos aporta una cierta ventaja competitiva con relación a los costes de la electricidad; aunque todavía queda camino por recorrer para actualizar las redes a las nuevas circunstancias. En otros casos, como son la movilidad eléctrica y la electrificación de determinados procesos industriales, todavía tenemos un gran campo de mejora. Otro de los puntos a tener en cuenta es la ciberseguridad, factor importante en un mundo en conflicto y con tantos sistemas conectados por internet.
AFME prevé un crecimiento del 4% en 2026. ¿Cuáles son las principales palancas que sostienen esa previsión?
Las principales palancas que sostienen esta previsión son, en primer lugar, la buena marcha de la economía española en general, que genera demanda en los distintos ámbitos en los que operamos: turismo, industria, digitalización, construcción y energía. En segundo lugar, nuestro sector es un colectivo esencial para la descarbonización de la economía y de la sociedad. La transición hacia una mayor electrificación, el impulso de energías renovables, la movilidad eléctrica y la digitalización de las instalaciones hacen que nuestra actividad sea crítica y, por tanto, nos coloca en una posición estratégica para seguir creciendo en los próximos años.
¿Qué escenarios podrían poner en riesgo ese crecimiento?
El peor escenario es aquel en el que la guerra en Oriente Medio se alargue y provoque una crisis económica global. Si la guerra acaba pronto, las economías del mundo estaban creciendo razonablemente bien, y sólo quedaba despejar el impacto global de los aranceles americanos y la consiguiente presión exportadora de China para compensar las pérdidas de exportaciones a Estados Unidos.

Luis Lopezbarrena, presidente de AFME