El proceso de renovación en la cúpula directiva de Telefónica durante 2025 ha tenido un impacto significativo tanto en la gobernanza de la compañía como en las cifras de remuneración de su consejo de administración. En su primer ejercicio completo al frente de la operadora, Marc Murtra percibió una retribución total de 5,23 millones de euros como presidente ejecutivo, según recoge el informe anual de gobierno corporativo correspondiente al ejercicio.
El nombramiento de Murtra se formalizó el 18 de enero de 2025, cuando el consejo de administración, a propuesta de la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Buen Gobierno, acordó una renovación ordenada de la presidencia para adaptarla a la nueva estructura accionarial del grupo. En esa misma sesión, Murtra fue designado consejero ejecutivo y presidente ejecutivo, asumiendo todas las facultades delegables del máximo órgano de gobierno, lo que supuso un cambio relevante en el modelo de liderazgo de la teleco.
El relevo en Telefónica
Este relevo se produjo tras la dimisión de José María Álvarez-Pallete, hasta entonces presidente ejecutivo de la compañía. Su salida vino acompañada de una retribución total de 44,51 millones de euros, que incluye una compensación económica de 23,5 millones de euros, derivada de su desvinculación contractual. En paralelo, el entonces consejero delegado saliente, Ángel Vilá Boix, percibió 33,9 millones de euros, cuantía que incorpora una indemnización de 17,4 millones de euros por su cese.
En la nueva etapa de la compañía, el cargo de consejero delegado recayó en Emilio Gayo, cuya retribución total en 2025 ascendió a 4,51 millones de euros. Este nombramiento forma parte de la estrategia de renovación del equipo directivo con el objetivo de reforzar la ejecución del plan estratégico, mejorar la eficiencia operativa y consolidar la posición del grupo en sus principales mercados.
Como consecuencia directa de estos movimientos en la alta dirección, la retribución agregada del consejo de administración de Telefónica se elevó hasta 91,748 millones de euros en 2025, lo que supone un incremento del 343,3% respecto a 2024. La compañía explica este fuerte aumento por el impacto extraordinario de las indemnizaciones y compensaciones asociadas a los ceses y nombramientos, que distorsionan la comparativa interanual.
En este contexto, Telefónica afronta una nueva etapa marcada por la estabilidad accionarial, la redefinición del liderazgo ejecutivo y el reto de alinear la política retributiva con los objetivos de creación de valor a largo plazo para los accionistas, en un entorno de elevada competencia, presión regulatoria y transformación tecnológica del sector de las telecomunicaciones.

Marc Murtra