Desde hace 85 años, Nauterra ha convertido la innovación en una actitud que atraviesa a toda la compañía. Mariví Sánchez, directora de Sostenibilidad y Comunicación en Nauterra, explica cómo sus equipos han desarrollado más de 112 proyectos de I+D+i enfocados en optimizar procesos industriales, crear nuevos productos y mejorar la eficiencia energética de sus plantas, demostrando que su compromiso con la calidad y la excelencia operativa va mucho más allá del producto final.
¿Qué papel está jugando la innovación en los procesos de sostenibilidad del grupo?
La innovación es un motor, pero sobre todo una actitud compartida de mejora continua. En 2024, invertimos 4,9 millones de euros en I+D+i, que se distribuyeron en 112 proyectos orientados a la mejora de procesos industriales, al desarrollo de nuevos productos y a la eficiencia energética en las plantas de producción.
Además, en 2021 lanzamos nuestro nuevo envase Vuelca Fácil, fruto de un intenso trabajo de innovación de cuatro años y más de 30 millones de euros. Es un envase con menor impacto medioambiental que los formatos tradicionales debido, fundamentalmente, a un envase un 24% más ligero y a que redujimos 15 g de aceite por lata manteniendo la cantidad de atún, gracias a una dosificación precisa capaz de mantener las cualidades del producto sin comprometer su jugosidad. Esta innovación ha supuesto un antes y un después en nuestra compañía y en el sector.
La valorización del 98,86% de residuos no peligrosos es un logro muy alto. ¿Qué procesos han sido clave para alcanzar este porcentaje?
Todo el trabajo en materia de residuos lo enmarcamos en el proyecto Nauterra Residuo Cero, iniciado en 2017 y que nos ha permitido evolucionar desde el 52% de residuo valorizado en 2018 hasta acercarnos al objetivo del 100% marcado para 2025. Este resultado refleja el compromiso y la implicación de los equipos de medioambiente de nuestras fábricas y de la flota, que trabajan día a día para mejorar la gestión de los residuos generados en nuestra actividad.
Hemos identificado tres palancas clave. Primero, el aprovechamiento integral del pescado, logrando reutilizar el 100% de los residuos orgánicos generados en la producción de conservas, transformándolos en harinas para la industria animal o en aceite para la industria cosmética. Segundo, la caracterización de residuos en origen, con una correcta segregación y clasificación en fábricas, oficinas y barcos, esencial para garantizar su reciclaje. Y tercero, la búsqueda constante de alternativas de valorización, donde los equipos de medioambiente, sostenibilidad, flota y producción trabajan de manera continua para identificar métodos más eficientes de aprovechamiento de los residuos.
Fruto de todo este trabajo, hemos conseguido certificar las fábricas de producto terminado y de envases que tenemos en España y en Brasil, residuo cero, y estamos preparando la certificación de la fábrica que tenemos en El Salvador.

EDP puso en marcha una instalación de autoconsumo para Nauterra en Galicia que evita la emisión de 200 toneladas de CO2 al año
Más del 92% de vuestros lomos de atún son de origen certificado sostenible. ¿Cómo aseguráis la trazabilidad del producto?
Ese 92% es un orgullo, pero la verdadera clave no es el número, sino la solidez del sistema que lo respalda. Para mí, la garantía se basa en dos pilares innegociables: la trazabilidad y la monitorización constante. Para conseguir estos números ha sido fundamental el trabajo de los equipos de compra de pescado y de nuestra flota. Tenemos el objetivo de llegar al 100% de atún de origen sostenible en 2025 y estoy segura de que lo vamos a lograr.
Nuestros barcos cuentan con certificaciones de pesca responsable (APR, MSC y FOS), que garantizan el cumplimiento ambiental y social. Con los proveedores externos, aplicamos un sistema de monitorización que evalúa cada compra según criterios de sostenibilidad. Entre los requisitos obligatorios, todos los barcos industriales deben pertenecer al PVR de ISSF, asegurando una gestión pesquera sostenible. Además, priorizamos materia prima que cumpla con nuestros compromisos: atún certificado MSC, procedente de FIP robustos o Programas de Mejora MSC, barcos APR, pesca sin FAD o métodos selectivos como Pole & Line.
¿Consideras que vuestra estrategia de sostenibilidad os da ventaja competitiva frente a otros actores del sector conservas?
Sí, creemos que nuestra estrategia de sostenibilidad aporta una ventaja competitiva, pero entendida de manera integral. No se trata solo de cumplir con certificaciones o reducir impactos ambientales, sino de incorporar la sostenibilidad en todos los procesos: desde la selección responsable de la materia prima y la trazabilidad del atún, hasta la eficiencia productiva, la valorización de residuos y la innovación en envases. En ese sentido, la sostenibilidad es un elemento que refuerza nuestra reputación, genera confianza y respalda nuestro crecimiento frente a otros actores del sector.

El buque atunero Monteraiola destaca por su eficiencia en el consumo de combustible
¿Cuál debe ser el próximo gran reto de Nauterra en sostenibilidad?
Hemos alcanzado muchos de los objetivos que nos marcamos en nuestra hoja de ruta Compromiso Responsable; cerramos 2024 habiendo logrado nueve de los 21 objetivos de esta estrategia lanzada en 2020 con horizonte 2025. Nuestra estrategia de sostenibilidad busca reducir el impacto en tres áreas clave –océanos, medio ambiente y personas– y fomentar la creación de valor para el negocio, la sociedad y el entorno mediante una gestión empresarial responsable.
En una frase, ¿cuál sería el legado en sostenibilidad que te gustaría que Nauterra deje para 2030?
Nos gustaría que sea recordada como una empresa que consiguió integrar la sostenibilidad en el negocio, demostrando que es posible cuidar del entorno y de las personas produciendo alimentos saludables y de calidad.

Mariví Sánchez, directora de Sostenibilidad y Comunicación en Nauterra