Marta Navalón (WAYRA): Escalar para crecer

Marta Navalón, Investment Manager en Wayra y la responsable (Head) de Íope Ventures

La innovación ha dejado de ser un departamento para convertirse en el motor de la competitividad empresarial. En un contexto marcado por el avance de la inteligencia artificial, la digitalización industrial y la transición energética, las empresas españolas aceleran sus inversiones en nuevas tecnologías y modelos de negocio. Business People entrevista a Marta Navalón, Investment Manager en Wayra y la responsable (Head) de Íope Ventures, para conocer cómo están gestionando esta transformación y qué capacidades marcarán la diferencia en la empresa de los próximos años.

¿Cómo ha cambiado el modelo de innovación corporativa en España?

Cuando Wayra nació, en 2011, el ecosistema emprendedor español era todavía muy incipiente. Comenzamos como aceleradora para impulsar el crecimiento de las startups y, en 2018, evolucionamos hacia un modelo de Corporate Venture Capital. Hoy invertimos en compañías más maduras y las acompañamos no solo con financiación, sino facilitando oportunidades de negocio junto a Telefónica. Esa combinación de capital y acceso al mercado es nuestra principal aportación para acelerar la innovación.

¿En qué punto se encuentra el ecosistema español respecto al resto de Europa?

España es hoy uno de los ecosistemas tecnológicos más dinámicos de Europa. Más allá del volumen de inversión, destaca la creciente madurez del mercado, con compañías capaces de cerrar grandes rondas y escalar internacionalmente. También sobresalen tres tendencias: la consolidación de la inteligencia artificial, el fortalecimiento del capital nacional y el crecimiento del ecosistema deep tech y de los spin-offs tecnológicos.

¿Qué tecnologías transformarán el tejido empresarial español en los próximos cinco años?

La primera será la inteligencia artificial agéntica, capaz de ejecutar procesos completos en ámbitos como atención al cliente, fraude o gestión documental. La segunda es la computación cuántica. Aunque todavía está en una fase inicial, España dispone de talento, centros de investigación y empresas con potencial para situarse entre los referentes europeos. Por eso estamos invirtiendo desde ahora en compañías especializadas en estas tecnologías.

En el think tank Espacio Futuro se habla de anticipar los cambios de fondo. ¿Cree que las empresas españolas están siendo suficientemente anticipatorias? ¿Qué diferencia a las startups que realmente consiguen escalar de las que se quedan por el camino?

Anticiparse exige asumir riesgos cuando el resultado aún es incierto, y esa sigue siendo una barrera cultural. La experiencia del think tank Espacio Futuro demuestra además que las organizaciones necesitan espacios para detenerse, reflexionar y formular mejores preguntas sobre los cambios que ya están redefiniendo la sociedad y los mercados. Las startups que logran crecer junto a una gran empresa no destacan sólo por su tecnología, sino porque generan valor de negocio desde el principio. Entienden cómo funciona una corporación, se adaptan a sus procesos y demuestran un impacto medible, convirtiéndose en socios estratégicos y no únicamente en proyectos piloto.

¿Cómo ha cambiado el perfil de las startups en las que invierten Wayra e Íope Ventures?

Hoy buscamos compañías con producto validado, tracción comercial y capacidad para desarrollar negocio junto a Telefónica. No evaluamos solo el retorno financiero, sino también el potencial de integración de su tecnología. En Wayra ponemos el foco en inteligencia artificial, ciberseguridad y telecomunicaciones, mientras que desde Íope Ventures priorizamos insurtech y fintech, dos sectores inmersos en una profunda transformación.

Si tuviera que apostar pensando en 2040, ¿en qué tecnología pondría el foco de su estrategia?

Apostaría por la convergencia entre inteligencia artificial y computación cuántica aplicada a la gestión del riesgo. La IA ya está transformando el sector asegurador, pero la computación cuántica permitirá abordar problemas de enorme complejidad, desde la simulación de riesgos climáticos hasta la optimización de grandes carteras. Invertir hoy en estas tecnologías supone participar en la construcción de la infraestructura sobre la que se apoyará el sector financiero y asegurador del futuro.

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