Miguel Portillo (Page Executive España): Construir confianza

Miguel Portillo, director general de Page Executive España

Hubo un tiempo en que los CEO trabajaban entre bastidores. Hoy ocupan portadas, protagonizan podcasts, acumulan millones de seguidores en redes sociales y sus palabras pueden mover la cotización de una empresa en cuestión de minutos. El liderazgo ha dejado de medirse únicamente por los resultados financieros para convertirse en un ejercicio permanente de visibilidad. En la economía de la reputación, el primer ejecutivo ya no solo dirige una compañía: también encarna su relato. Analizamos este fenómeno con Miguel Portillo, director general de Page Executive España.

¿Qué competencias de comunicación buscan hoy las empresas cuando seleccionan a un alto directivo? ¿Han ganado peso frente a otros perfiles más técnicos?

Sí. Las capacidades de comunicación han ganado un peso muy significativo, aunque no sustituyen las competencias técnicas o de gestión. Las empresas buscan líderes que combinen credibilidad, influencia y capacidad para transmitir mensajes con claridad, empatía y consistencia. Entre las habilidades más valoradas destacan la comunicación estratégica, la capacidad de inspirar, la gestión del cambio, la presencia pública, la inteligencia emocional y la gestión de crisis.

En un contexto en el que cualquier decisión puede hacerse viral en cuestión de horas, ¿cómo deben prepararse los equipos directivos para gestionar una crisis reputacional?

La velocidad con la que se difunde la información ha transformado la gestión de las crisis. Las organizaciones deben prepararse antes de que ocurran, identificando riesgos, evaluando el impacto de sus decisiones y estableciendo protocolos de actuación. También es fundamental contar con un comité de crisis, realizar simulacros, reaccionar con rapidez para evitar especulaciones y preparar adecuadamente a los portavoces.

¿Cómo cree que la inteligencia artificial va a transformar la comunicación entre empresas, empleados y sociedad?

La inteligencia artificial va a transformar profundamente la comunicación entre empresas, empleados y sociedad, no solo haciéndola más eficiente, sino también más personalizada, inmediata y basada en datos. El reto será mantener el componente humano. La tecnología puede agilizar la comunicación, pero aspectos como el liderazgo, la empatía o la gestión emocional seguirán requiriendo interacción personal.

Desde su experiencia, ¿qué errores de comunicación observa con más frecuencia entre los equipos directivos?

Los errores más habituales son confundir informar con comunicar, utilizar un lenguaje excesivamente técnico, comunicar demasiado tarde, mostrar poca empatía, mantener incoherencias entre el discurso y el comportamiento o descuidar la comunicación interna. El error más frecuente es considerar la comunicación una tarea secundaria, cuando en realidad es una herramienta esencial de liderazgo. La confianza se construye tanto por las decisiones como por la forma de comunicarlas.

¿Las nuevas generaciones de profesionales valoran más la forma en que una empresa comunica sus valores que hace unos años?

Sí. Especialmente la Generación Z y los millennials más jóvenes conceden mucha más importancia a cómo una empresa comunica su propósito, sus valores y su cultura. No se trata solo de lo que la organización hace, sino de que su mensaje resulte auténtico, coherente y creíble.

Si tuviera que definir el mayor cambio en la comunicación directiva con una sola idea, ¿cuál sería?

Hemos pasado de comunicar para informar a comunicar para generar confianza. Hoy, empleados, clientes y sociedad exigen transparencia, cercanía, autenticidad y coherencia entre el discurso y las acciones. El líder ya no es solo un portavoz, sino un referente capaz de explicar, escuchar y dar sentido a los cambios. En un entorno marcado por la digitalización y las redes sociales, la credibilidad se ha convertido en el principal activo de la comunicación directiva.

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