Patagonia: Sin medias tintas

La empresa californiana de moda outdoor sigue avanzando en su misión de salvar al planeta Tierra y, aunque reconoce algunos tropiezos en el camino, se mantiene firme en la búsqueda de lograr la neutralidad climática para 2040

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“Nada de lo que hacemos es sostenible”. Así de provocador comienza Patagonia su informe de impacto 2025 titulado Work in Progress, el primero que publica desde que, hace diez años, se marcó objetivos ambientales y sociales. La frase es, por supuesto, una eficaz estrategia de marketing, como aquel Don’t buy this jacket que lanzó en el Black Friday 2011 y que, al año siguiente, le reportó un 30% más de beneficios.

La apuesta de la firma por la sostenibilidad es indudable. Así lo demostró su fundador, Yvon Chouinard, cuando decidió convertir al planeta Tierra en su “único accionista”. ¿Cómo lo hizo? Transfiriendo el 100% de las acciones con derecho a voto al fideicomiso Patagonia Purpose Trust, creado para proteger los valores de la compañía; y el 100% de las acciones sin derecho a voto se entregaron a Holdfast Collective, una organización sin fines de lucro dedicada a luchar contra la crisis ambiental y defender la naturaleza.

Un modelo de negocio que establece que el dinero generado por Patagonia, tras reinvertir en el negocio, se distribuye como dividendo para ayudar a combatir la crisis climática. Para evitar caer en el refrán de ‘en casa del herrero, cuchillo de palo’, la multinacional estableció sus primeros objetivos sostenibles en 2015. El principal: alcanzar la neutralidad climática para 2040, para lo que la compañía necesita reducir un 10% sus emisiones cada año.

El río Vjosa, en Albania, se ha convertido en el último gran río no contaminado de Europa y alberga el primer parque fluvial salvaje del continente, un proyecto de conservación apoyado por el Grupo

Patagonia utiliza los pellets reciclados de redes de pesca de Bureo como refuerzos en sus sombreros, una alianza que impulsa la economía circular y ayuda a reducir la contaminación marina en América Latina

No se trata de una meta sencilla y, en el informe Work in Progress, reconocen que el volumen de sus emisiones creció un 2% en el último ejercicio (182.646 toneladas métricas de CO₂ equivalente), en comparación con el año anterior. Un incremento que solo responde a un cambio en su gama de productos, compuesta por más mochilas que prendas, un producto fabricado con materiales más intensivos en emisiones de carbono.

Un tropezón que esperan superar durante 2026. Patagonia prevé que la cifra vuelva a descender gracias a sus programas de apoyo a proveedores, su ‘talón de Aquiles’, ya que es el eslabón de la cadena que concentra más del 90% de las emisiones de las empresas del sector.

AVANCES SIGNIFICATIVOS

Otro de los grandes objetivos de Patagonia es la utilización de materiales más sostenibles en toda su gama de productos. Un área que registra una evolución positiva. Al cierre del ejercicio, la marca outdoor logró que el 84,1% de los materiales utilizados sean considerados “preferentes”, principalmente reciclados. En concreto, el 93% del poliéster y el 89% del nylon utilizados por el grupo son ya reciclados. También aumentó el uso de algodón orgánico certificado regenerativo, que representaba el 0% en 2019 y ahora alcanza el 17%.

Los datos evidencian que la empresa ha acelerado su transición hacia materiales más sostenibles en los últimos años. Por ejemplo, en 2018, el 46,6% de sus componentes procedía de fuentes responsables, y actualmente la cifra se acerca al 85%. Sin embargo, Patagonia reconoce que el siguiente paso es aún más complejo: sustituir fibras sintéticas recicladas provenientes de envases por tejidos reciclados de residuos textiles. “Es muy complicado coger residuos mezclados y contaminados y convertirlos en material de suficiente calidad para fabricar nuestros productos”, admite la firma. Esta complejidad también se refleja en la procedencia del material reciclado: solo el 6% del plástico proviene de residuos post-consumo o redes de pesca.

Simultáneamente, la empresa avanzó en la eliminación de químicos en su producción. Patagonia asegura que el 100% de sus productos nuevos se fabrican sin la adición intencionada de PFAS.

En materia de circularidad, Patagonia refuerza su apuesta por alargar la vida útil de sus productos: durante el último ejercicio reparó 174.799 prendas y artículos en todo el mundo. Sin embargo, el propio informe reconoce las limitaciones del modelo actual, ya que aproximadamente el 85% de sus productos aún no cuenta con una solución clara de reciclaje o reutilización, lo que convierte la circularidad real en uno de los grandes retos estructurales de la industria textil.

El río Vjosa, en Albania, se ha convertido en el último gran río no contaminado de Europa y alberga el primer parque fluvial salvaje del continente, un proyecto de conservación apoyado por el Grupo

El río Vjosa, en Albania, se ha convertido en el último gran río no contaminado de Europa y alberga el primer parque fluvial salvaje del continente, un proyecto de conservación apoyado por el Grupo

En el plano social, la compañía mantiene un elevado grado de control sobre su cadena de suministro: el 95% de sus productos se fabrican en fábricas certificadas Fairtrade, un sistema que garantiza estándares laborales y beneficios directos para los trabajadores.

Además, Patagonia lleva más de una década impulsando la circularidad a través de su programa Worn Wear, creado en 2012. Solo en 2025 se revendieron 212.000 productos —unos 13 millones de dólares— y se repararon más de 170.000 artículos en su red global.

NUNCA FUE POR DINERO

El fundador de la marca, Yvon Chouinard, siempre dejó claro que el beneficio nunca ha sido el objetivo principal de Patagonia. Sin embargo, reconoce que el dinero y la gestión empresarial son herramientas esenciales para proteger la naturaleza. “La búsqueda del beneficio a corto plazo está destruyendo no solo el planeta, sino también las perspectivas futuras de muchas empresas”, defiende.

Un pensamiento que se refleja en los más de 240 millones de dólares destinados a iniciativas ambientales desde la Fundación Patagonia. A esta cifra se suma el nuevo modelo de propiedad, que desde 2022 ha canalizado alrededor de 180 millones de dólares a Holdfast Collective para la protección de humedales, biodiversidad y acción climática, además de las aportaciones anuales a más de 800 organizaciones sin fines de lucro a través de programas como 1% for the Planet.

Cuando decidió entregar su empresa al planeta, Chouinard publicó una carta con un mensaje casi profético a sus compradores y al resto de directivos y empresarios:

“A pesar de su inmensidad, los recursos de la Tierra no son infinitos y está claro que hemos sobrepasado sus límites. Pero también es resiliente. Podemos salvar nuestro planeta si nos comprometemos a ello”.

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