Un magnate canadiense irrumpe en el accionariado de The Economist

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El histórico grupo editorial The Economist afronta su primer gran cambio accionarial en una década.

El multimillonario canadiense Stephen Smith ha acordado la compra de una participación minoritaria del 26,9%, hasta ahora en manos de Lynn Forester de Rothschild y su entorno familiar, en una operación cuyo importe no ha sido desvelado.

Según un reportaje de Bloomberg, La adquisición se canalizará a través de Smith Financial Corp., el holding familiar del empresario, y está sujeta a las condiciones habituales de cierre.

Con este movimiento, Smith entra por primera vez en el sector de los medios, tras haber construido su fortuna —estimada en unos 3.600 millones de dólares— en el negocio hipotecario canadiense.

El inversor cofundó First National Financial Corp. y apostó por el mercado inmobiliario incluso en momentos de incertidumbre, una estrategia que terminó consolidando su posición como uno de los grandes nombres del sector financiero en Canadá.

Ahora, da un giro hacia un activo con fuerte peso en la influencia global: la información.

La operación introduce a un nuevo gran capital en el accionariado de The Economist, donde ya conviven familias empresariales de gran tradición como los Agnelli, los Cadbury o los Schroder.

La publicación, fundada en 1843, ha evolucionado con éxito hacia un modelo digital basado en suscripciones, manteniendo su relevancia entre líderes empresariales y políticos.

El Balance de The Economist

Actualmente, el grupo cuenta con unos 1.540 empleados en 26 países y registró ingresos de 369 millones de libras en su último ejercicio, con un beneficio operativo cercano a los 48 millones.

El crecimiento se apoya en el negocio digital, que ya representa el 85% de las nuevas suscripciones, impulsando una base total de 1,25 millones de abonados.

La salida de Forester de Rothschild responde a una estrategia de reorganización de su cartera de inversiones, en línea con movimientos previos orientados a diversificar activos.

Para Smith, en cambio, la entrada en The Economist supone una apuesta por un activo global con influencia política y económica, más allá de su tradicional foco financiero.

Con esta operación, The Economist refuerza su perfil como plataforma híbrida entre medios, análisis económico y generación de eventos, consolidando su papel como uno de los actores más influyentes en la conversación global sobre negocios y geopolítica.

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