Pese a un entorno adverso y a unas cifras que invitan a la prudencia, Meliá Hotels International descarta cualquier repliegue en Cuba.
La hotelera cerró 2025 con ingresos de apenas 11 millones de euros en la isla, en un contexto marcado por la crisis energética y la caída de la conectividad aérea.
Sin embargo, su presidente y consejero delegado, Gabriel Escarrer, fue contundente al presentar resultados: “No es nuestra intención ningún tipo de retirada”.
La compañía asegura sentirse cómoda con su estructura y reivindica su posición de liderazgo en el mercado hotelero cubano.
La coyuntura no es menor. La crisis energética ha paralizado sectores clave y reducido vuelos, afectando directamente a las reservas.
El Ministerio de Turismo cubano ha activado un plan de “compactación” de la demanda que ha implicado el cierre temporal de establecimientos. En el caso de Meliá, tres hoteles se han visto afectados por esta medida.
Aun así, la exposición financiera es limitada. La contribución de Cuba al Ebitda global del grupo —que alcanzó 545 millones— ha sido inferior a 10 millones en los últimos ejercicios, lo que reduce el impacto real en las cuentas consolidadas.
La compañía lleva más de un año trabajando en planes de contingencia ante un eventual deterioro adicional.
Los bienes de Meliá en la isla
El grupo gestiona en la isla cerca de una treintena de hoteles, alrededor del 15% de su portfolio global, aunque otras fuentes elevan la cifra a 35 establecimientos.
La ocupación cayó por debajo del 40% en 2024 y la sociedad Homasi, a través de la que opera parte de los activos, registró pérdidas de 7,5 millones en el primer semestre de 2025.
Entonces, ¿por qué quedarse? Primero, por escala y posicionamiento: Meliá opera en Cuba desde 1990 y es líder en la industria hotelera del país, con presencia en nueve destinos turísticos y más de 10.600 empleados, más que en cualquier otra región donde está presente.
Salir supondría renunciar a una ventaja competitiva construida durante más de tres décadas.
Segundo, por visión de ciclo. Escarrer destacó una mejora en el último trimestre de 2025 y en enero de 2026 respecto al año anterior, lo que alimenta la expectativa de recuperación a medio plazo.
La compañía ha reforzado capacidades operativas y de abastecimiento para sostener la experiencia del cliente pese a las dificultades.
Y tercero, por estrategia: Cuba encaja en el modelo “asset light” de gestión hotelera, con menor exposición patrimonial directa. La apuesta es resistir el bache y capitalizar la recuperación futura.

Hotel Meliá Varadero