Aldeas Infantiles SOS: Ningún niño merece crecer solo

Uno de cada 25 menores en España vive sin el cuidado de sus padres. Aldeas Infantiles SOS trabaja para garantizarles un hogar seguro, afectivo y oportunidades de desarrollo integral

Aldeas Infantiles SOSAldeas Infantiles SOS

En España, aproximadamente 300.000 niños y niñas —1 de cada 25— viven sin el cuidado de sus padres o están en riesgo de perderlo, una situación que amenaza su desarrollo emocional, físico y mental y vulnera derechos fundamentales. Ante este desafío, Aldeas Infantiles SOS trabaja para garantizar que todos los menores puedan crecer en un entorno seguro, protector y afectivo, con los vínculos necesarios para desarrollar todo su potencial y crecer sanos y felices.

Desde su llegada a España en 1967, Aldeas Infantiles SOS introdujo un modelo de atención directa a la infancia en situación de vulnerabilidad que rompía con los esquemas tradicionales de la época. La organización ofreció a los niños que habían perdido el cuidado parental un hogar con una persona de referencia estable y la posibilidad de convivir con sus hermanos, evitando separaciones traumáticas.

Casi seis décadas después, la misión se mantiene intacta, y la organización ha incorporado un firme compromiso preventivo: trabajar para que padres e hijos no tengan que separarse y garantizar entornos familiares protectores que favorezcan el desarrollo integral de los menores.

Actualmente, Aldeas Infantiles SOS opera ocho aldeas en España, ubicadas en Barcelona, Cuenca, Granada, Las Palmas, Madrid, Pontevedra, Santa Cruz de Tenerife y Zaragoza. Cada aldea está formada por hogares donde conviven grupos de hermanos y niños que no pueden vivir con sus padres, garantizando un entorno estable, seguro y afectivo.

Además de las aldeas, la organización cuenta con otros recursos esenciales: Hogar de primera acogida y valoración; residencias de jóvenes; piso para adolescentes migrantes no acompañados; y programas de apoyo al acogimiento familiar. Según la última memoria disponible, en 2024 se atendieron 59.317 niños, niñas y jóvenes y 8.471 familias, con 1.310 menores acogidos directamente y 873 familias apoyadas.

Aldeas Infantiles SOS

Aldeas Infantiles SOS

FORTALECER A LAS FAMILIAS

Más allá del acogimiento, Aldeas Infantiles SOS desarrolla programas de prevención que buscan evitar la separación de los hijos de sus familias. Entre ellos destacan: Centros de Día y Programas de Familias; Centros de Educación Infantil y las Granjas Escuelas, proyectos comunitarios y programas con Caixa Proinfancia. Estos programas permiten a la organización actuar de manera preventiva y transformadora, apoyando tanto a los niños como a sus familias para garantizar su bienestar integral.

La labor de Aldeas Infantiles SOS no termina con la mayoría de edad de los jóvenes. Sus programas de autonomía, empleo y emancipación ofrecen apoyo individualizado para la integración social y laboral, incluyendo orientación académica, económica y profesional.

Además, los talleres profesionales de automoción y cocina y el Proyecto Ágora preparan a jóvenes de 16 a 18 años que han abandonado el sistema educativo o se encuentran en situación de vulnerabilidad, brindándoles formación práctica, académica y 120 horas de experiencia laboral, facilitando su inserción en estudios o empleo.

Desde España, Aldeas Infantiles SOS también contribuye a mejorar la situación de la infancia en riesgo en otros países mediante programas de cooperación al desarrollo y respuesta a emergencias. En 2024, la organización apoyó a 29.558 niños, niñas y jóvenes y a 3.720 familias de Latinoamérica y África a través de programas de Cooperación al Desarrollo y Respuesta a Emergencias: Bolivia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú, Venezuela y Marruecos.

“Ningún niño o niña nace para crecer solo”, recuerda Aldeas Infantiles SOS. Su trabajo demuestra que ofrecer un cuidado afectivo, estable y protector es posible y fundamental, no solo para el desarrollo integral de los menores, sino para construir una sociedad más justa, solidaria y resiliente.


ACOMPAÑAR SIN LÍMITES

PEDRO PUIG, PRESIDENTE DE ALDEAS INFANTILES SOS, ANALIZA LOS NUEVOS RETOS PARA PROTEGER A LOS NIÑOS EN ESPAÑA

Aldeas Infantiles SOS

Pedro Puig, presidente de Aldeas Infantiles SOS

¿Qué riesgos detectan que no existían hace 10 años?

Observamos nuevos riesgos que se suman a la transformación de otros ya existentes. Los más recientes proceden del mundo digital: niños, niñas y adolescentes viven bajo la presión social de las redes, sufren nuevas formas de violencia como el ciberacoso o sienten el malestar generado por la sobreexposición y por el consumo de mensajes de odio o pornografía. Además, hay realidades que no han mejorado en la última década. La pobreza infantil sigue siendo estructural en España y factores como el coste de la vivienda afectan a las condiciones de vida de muchos niños y niñas. En conjunto, los riesgos son más globales, más difíciles de controlar y, en muchos casos, más invisibles para los adultos.

¿Cree que el entorno digital se ha convertido en una nueva forma de vulnerabilidad infantil?

Sin duda, niños, niñas y adolescentes son muy vulnerables ante el entorno digital. Internet ofrece grandes oportunidades, pero para aprovecharlas necesitan herramientas y espacios seguros en casa y en la escuela. En este contexto, el nivel de alfabetización digital y de acompañamiento condicionan nuevas desigualdades. Aunque la sociedad está más concienciada, proteger a la infancia en este contexto no es solo responsabilidad de familias y educadores, sino también de plataformas tecnológicas e instituciones. Desde Aldeas Infantiles SOS trabajamos en ambos sentidos: hemos presentado Enredados con las pantallas, una guía práctica para acompañarlos en el mundo online, y también hemos compartido propuestas para elaborar el Proyecto de Ley Orgánica para la protección de menores en entornos digitales. Porque la protección infantil debe garantizarse también en el ámbito digital.

¿Qué está fallando en el acompañamiento a los jóvenes?

Es prioritario que el acompañamiento a los jóvenes siga durante su tránsito a la vida adulta. La media de los chicos y chicas españoles no logra independizarse hasta después de los 30 años, y este problema es más complejo para quienes han crecido en el sistema de protección: jóvenes que están obligados a emanciparse a los 18, en ocasiones sin el sostén económico ni el apoyo afectivo de sus familias. Esta realidad requiere que las administraciones ofrezcan una respuesta integral, coordinada y homogénea que prolongue el acompañamiento al menos hasta los 25 años. Por su parte, la empresa privada puede generar oportunidades de inserción laboral a través de la responsabilidad social corporativa y la colaboración con entidades sociales.

¿Qué consecuencias genera la pobreza infantil en el futuro?

La pobreza infantil tiene consecuencias económicas y sociales profundas. Afecta al desarrollo integral de los niños: su alimentación, su salud, su rendimiento educativo y sus oportunidades futuras. Quienes hoy crecen con carencias materiales pueden convertirse mañana en adolescentes con dificultades emocionales y en jóvenes sin oportunidades laborales. A la larga, esta situación sobrecarga los sistemas sociales y sanitarios, reduce la cohesión social y agrava la desigualdad. Por ello, garantizar el bienestar infantil también favorece el crecimiento del país.

© Reproducción reservada