Fundación A LA PAR: La inclusión como proyecto de vida

La Fundación A LA PAR convierte la discapacidad intelectual en punto de partida para la participación real en la sociedad y ya suma más de 800 alumnos formados, 230 inserciones laborales en empresa ordinaria, 227 trabajadores con discapacidad intelectual en la plantilla y casi 100 personas viviendo de manera independiente

Fundación A LA PARFundación A LA PAR

“Cuando miras hacia atrás, emociona. Pero no por la Fundación, sino por todo lo que las personas con discapacidad intelectual han conquistado”. Así lo resume Almudena Martorell, presidenta de Fundación A LA PAR. La organización, nacida en 1948 con la decisión de Carmen Pardo Valcarce de convertir su patrimonio en un hogar para niños vulnerables, ha evolucionado durante cuatro generaciones hasta un modelo integral que acompaña a la persona en todas las etapas: educación, empleo, vida independiente, salud mental, justicia y ocio/deporte. Un ecosistema cercano y familiar que innova sin perder su esencia.

La identidad de A LA PAR nace de ese legado: servir a quien tuvo menos oportunidades. Tras la erradicación de la lepra, la organización se transformó con un colegio de educación especial, creció con centros ocupacionales, dio el salto a empresas de inclusión y, ya en esta década, consolida empleo ordinario, vida independiente y un servicio pionero de acceso a la justicia. “Somos una fundación familiar y cada persona por la que trabajamos es una más del clan”, dice Almudena.

DEL AULA AL EMPLEO

La educación y la formación son uno de los pilares de la Fundación. El Colegio de Educación Especial A LA PAR — concertado con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid— ha acompañado en el 2025 a casi 300 alumnos y se integra con programas postobligatorios que funcionan como puente al empleo. CAMPVS (119 jóvenes formados al año) y COMPASS (para personas con mayores necesidades de apoyo) marcan un itinerario donde “tener un título” se convierte en “tener una oportunidad”.

Fundación A LA PAR

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Decenas de alumnos realizan cada curso prácticas en la empresa ordinaria, acelerando su transición a un empleo de calidad. Ese “primer paso real” se nota después en la inserción y no sería posible sin la colaboración del tejido empresarial.

Lo que antes parecía impensable —vivir en tu propia casa con apoyos— hoy es una opción real: casi 100 personas viven de forma independiente con apoyos de A LA PAR. La vivienda de entrenamiento (más de 330 personas han pasado por ella) ha sido clave para preparar el salto. “La vida independiente incide de lleno en el gran miedo de las familias —¿qué será de mi hijo cuando yo no esté? —, porque demuestra que no tiene por qué haber un abismo”, explica Almudena. En 2024 se dio un paso más con Elliot, un modelo que combina apoyos presenciales y digitales para reforzar autonomía y desinstitucionalización.

El empleo no es un complemento: es motor. Las unidades de negocio y empleo —carpintería, logística ligera, imprenta e invitaciones, reparación logística, huertos urbanos, lavado de coches, hostelería (incluidas franquicias de Rodilla)— dan trabajo a 227 personas con discapacidad intelectual. En paralelo, la Oficina de Empleo facilita en torno a 230 inserciones anuales en empresa ordinaria. “Hace diez años suplicábamos a amigos que contrataran; hoy llaman las empresas solas”, señala Almudena.

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INNOVACIÓN CON MÚSCULO PROPIO

La Fundación financia aproximadamente el 50% de su presupuesto con generadores de recursos (actividades económicas vinculadas al patrimonio de Montecarmelo) y con sus unidades de negocio. Entre ellos: más de 20 pistas en el Club Fuencarral A LA PAR, el parque de ocio Fundaland (más de 1.000 cumpleaños al año), 60 viviendas de alquiler y la Finca de La Muñoza. “Se nos da fatal pedir; cuando generas tus ingresos, eres más valiente para innovar”, resume Almudena.

La UAVDI (Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual), que ya ha atendido a más de 2.450 víctimas con discapacidad intelectual desde su inicio, fue pionera al introducir la figura del facilitador que acompaña a la víctima en todo el proceso policial y judicial. El impacto es tangible: sin facilitador, se sobreseían el 80% de los casos; con facilitador, solo el 20%. Una diferencia que abre la puerta del Estado de Derecho a un colectivo especialmente vulnerable —sobre todo en abuso sexual— y que ha despertado interés internacional. Junto a ello, el Centro de Día DIEM y el gabinete terapéutico abordan la salud mental desde una mirada experta y cercana.

La trayectoria de A LA PAR confirma que inclusión y excelencia no compiten: se necesitan. Con un modelo sostenible, una red de alianzas vivas y una cultura que respeta la identidad de cada persona, la Fundación afronta 2030 con una ecuación clara: apoyos de calidad + oportunidades reales = ciudadanía plena. “Han avanzado con la bandera del amor y una sonrisa”, concluye Almudena. Esa es la mejor métrica del impacto.


PEQUEÑOS GRANDES CAMBIOS

ALMUDENA MARTORELL, PRESIDENTA DE FUNDACIÓN A LA PAR, DEFIENDE LA IMPORTANCIA DE LA INCLUSIÓN EN EL CONJUNTO DE LA SOCIEDAD

Fundación A LA PAR

Almudena Martorell, presidenta de Fundación A LA PAR

¿Qué indicadores o datos destacaría sobre el impacto de la Fundación en derechos, empleo y calidad de vida?

Lo bonito de los avances sociales es que surgen de infinitas personas, cada una con su granito de arena. Nuestra Fundación, por tamaño e innovación, está muy presente en esos cambios, pero cada uno es protagonista. En nuestro caso concreto, la UAVDI fue pionera: antes el 80% de los casos se sobreseían; ahora, con el facilitador, solo el 20%. Y lo que parecía impensable hace nada, vivir de forma independiente, empieza a ser una opción de vida para muchas familias. Casi 100 personas viven ya en sus casas; 230 empleos al año en empresa ordinaria; y la justicia se abre cuando hay apoyos. Cuando miras hacia atrás, emociona; te sientes orgulloso de todo lo que han demostrado y alcanzado las personas con discapacidad intelectual.

¿Qué papel tienen las alianzas con empresas para amplificar resultados?

Las empresas han dado un cambio de mirada enorme. Antes, donativos; ahora, implicación: voluntariados, prácticas, contratación. Cuando se involucran, el propósito crece de forma exponencial. Y nuestro objetivo no es solo tener ingresos para la misión, sino borrar diferencias y compartir realidades, construyendo una sociedad más cohesionada.

¿Qué respuesta han tenido las empresas al preparar equipos y entornos para recibir talento con discapacidad intelectual? ¿Qué resistencias quedan?

Increíble. Cada vez entienden mejor que configurarse para acoger la diferencia las hace más fuertes y competitivas. En esta era de la inteligencia artificial, probablemente sea más diferencial que nunca. Ya vemos cómo en algunos sectores la neurodivergencia suma. Aun así, queda camino: si te miran como que no puedes, esa es la fuente más poderosa de no poder.

¿Qué políticas o apoyos institucionales son urgentes para mejorar la inclusión?

España es Marca España en discapacidad; estamos a la vanguardia y eso hay que cuidarlo. Para consolidarlo, hay que ir más allá del reconocimiento formal y garantizar el ejercicio efectivo de los derechos: marcos estables, financiación suficiente y una visión transversal que atraviese educación, empleo, vivienda, cultura y justicia. La inclusión no puede depender de la buena voluntad de profesionales y familias: debe ser prioridad estructural del Estado.

¿Cómo imagina la Fundación A LA PAR en 2030? 

Desde el año pasado hemos iniciado un camino de crecimiento que nos está abriendo nuevas puertas. El nuevo edificio no es solo una mudanza: es duplicar capacidad, impulsar nuevos servicios y llegar a más personas con apoyos de calidad. Queremos crecer mejor: expandir impacto sin perder la cercanía, el rigor y la convicción de que todos tenemos algo valioso que aportar.

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