Médicos Sin Fronteras (MSF): Misión salvar vidas

Médicos Sin Fronteras (MSF)

En un contexto global marcado por la proliferación de conflictos armados, el deterioro del acceso humanitario y el colapso progresivo de la financiación internacional, Médicos Sin Fronteras (MSF) llega a su 55º aniversario con una advertencia que desconoce de fronteras: la necesidad de la acción médica independiente es hoy mayor que nunca.

La organización, fundada en 1971 por un grupo de médicos y periodistas, ha evolucionado hasta convertirse en una de las principales referencias mundiales en asistencia sanitaria de emergencia. Su sección española desempeña un papel clave dentro de esa red internacional, tanto en la captación de recursos como en la coordinación de intervenciones en terreno.

Ese papel se sostiene sobre una de las mayores bases sociales de la organización: cerca de 600.000 personas y entidades colaboran con MSF en España, convirtiendo a la sociedad española en uno de los principales apoyos privados de la red internacional. Gracias a esa financiación ciudadana, la organización mantiene un modelo de actuación independiente que le permite decidir dónde intervenir en función de las necesidades médicas y no de intereses políticos o estratégicos.

Desde MSF España se planifican y ejecutan muchas de las intervenciones de la organización en el mundo. Por ejemplo, se gestionan los proyectos en crisis humanitarias complejas que abarcan conflictos armados, epidemias o emergencias nutricionales.

Médicos Sin Fronteras (MSF)
Médicos Sin Fronteras (MSF)

MSF España gestionó unos ingresos superiores a los 300 millones de euros en 2024 (los últimos datos disponibles), con una estructura financiera basada casi exclusivamente en financiación privada. Según sus estadísticas, alrededor del 99% de los fondos provienen de particulares, un modelo que MSF defiende como garantía de independencia frente a gobiernos, empresas o intereses políticos. Esa autonomía financiera es uno de los pilares sobre los que la organización construye su capacidad de actuación en contextos donde la neutralidad es esencial para acceder a la población civil.

INDEPENDENCIA COMO HERRAMIENTA

La independencia es una declaración de principios. Por eso, MSF rechaza financiación condicionada que pueda influir en sus decisiones médicas o en su presencia en determinados contextos. Esa filosofía ha permitido a la organización intervenir en crisis prolongadas donde el acceso humanitario está restringido o directamente bloqueado. En la práctica, esto se traduce en equipos médicos desplegados en zonas de conflicto, campos de refugiados o regiones afectadas por epidemias como el cólera o el sarampión.

MSF se enfrenta a un escenario que describe como “de creciente presión humanitaria”. En los últimos años, la ayuda internacional ha sufrido recortes significativos, mientras aumentan las emergencias complejas y prolongadas.

La organización ha alertado de una caída histórica en la financiación global destinada a la ayuda humanitaria, una tendencia que está limitando la capacidad de respuesta en crisis como guerras prolongadas o desplazamientos masivos de población. Al mismo tiempo, el número de contextos en los que los sistemas sanitarios han colapsado o funcionan de forma extremadamente precaria sigue en aumento.

CONFLICTOS Y DESPLAZAMIENTOS

Uno de los elementos que más preocupa a la organización es el incremento de la violencia contra infraestructuras médicas. Hospitales, ambulancias y personal sanitario se han convertido en algunos conflictos en objetivos directos o víctimas colaterales recurrentes. Este deterioro del respeto al derecho internacional humanitario complica la labor de organizaciones como MSF, que dependen de la aceptación de todas las partes en conflicto para poder operar. En paralelo, los desplazamientos forzados alcanzan cifras récord en varias regiones del mundo, generando crisis sanitarias de gran escala en campos de refugiados y asentamientos informales.

Más allá de la captación de fondos, MSF España desempeña un papel activo en la comunicación pública y la incidencia política. A través de acciones de sensibilización, la organización busca mantener la atención sobre crisis que, en muchos casos, quedan fuera del foco mediático.

En los últimos años, MSF ha intensificado sus campañas en defensa de la protección del personal sanitario y de la misión médica en zonas de conflicto, incluyendo iniciativas de recogida de firmas y acciones dirigidas a instituciones europeas y españolas. El objetivo es doble: garantizar la seguridad de los equipos médicos, la población civil y los pacientes y recordar a los Estados sus obligaciones bajo el derecho internacional humanitario.

UN MODELO BAJO PRESIÓN

Más de cinco décadas después de su creación, MSF se enfrenta a un escenario más complejo que el de sus orígenes. La organización ha crecido, se ha profesionalizado y ha ampliado su alcance global, pero también opera en un mundo donde las crisis son más prolongadas, más interconectadas y más difíciles de resolver. Desde su sede en España, la organización no solo celebra su trayectoria, sino que vuelve a subrayar su razón de ser: actuar allí donde los sistemas sanitarios no llegan y donde, en demasiados casos, la supervivencia depende de la presencia de una ambulancia, un hospital improvisado o un equipo médico en terreno.

MOMENTO CRÍTICO

PAULA GIL, PRESIDENTA DE MÉDICOS SIN FRONTERAS ESPAÑA, ANALIZA LOS PRINCIPALES RETOS INTERNACIONALES A LOS QUE SE ENFRENTAN

Paula Gil Leyva, presidenta de Médicos Sin Fronteras (MSF)
Paula Gil Leyva, presidenta de Médicos Sin Fronteras (MSF)

¿En qué punto diría que se encuentra hoy la acción humanitaria internacional?

La acción humanitaria atraviesa, sin exagerar, uno de los momentos más difíciles de su historia. No solo porque las crisis se multiplican, se prolongan y se solapan, sino porque los principios que la sostienen están siendo cuestionados de manera creciente.

Asistimos a una campaña de descrédito y criminalización contra las organizaciones mientras se acelera la erosión del Derecho Internacional Humanitario y se debilitan los mecanismos de protección de la población civil. El sistema humanitario se encuentra inmerso en una crisis de legitimidad, financiación y capacidad operativa sin precedentes, marcada por la mayor caída de financiación de su historia. A ello se suman los recortes masivos de financiación internacional y el debilitamiento — cuando no la destrucción deliberada— de sistemas de salud enteros.

Estos recortes están teniendo impactos profundos y multidimensionales que van mucho más allá de una simple contracción presupuestaria. El sistema humanitario está más débil que nunca, se han cerrado o reducido infinidad de proyectos de asistencia y la capacidad de respuesta ante emergencias es mucho menor. En conjunto, esta dinámica no solo reduce recursos: reconfigura el sistema humanitario, debilita la protección de la población civil y erosiona los principios que han sostenido la acción humanitaria contemporánea.

¿Qué aporta MSF España dentro del conjunto global de MSF más allá de la financiación?

Creo que nuestra principal contribución es combinar capacidad operacional, reflexión estratégica y una voz humanitaria clara en un contexto cada vez más complejo. Otra aportación fundamental es el apoyo incondicional que recibimos de más de 500.000 socios y socias en la sociedad española que nos respaldan y avalan.

¿Qué crisis le preocupa más ahora mismo y por qué?

Lo que más me preocupa es la forma en que el mundo está jerarquizando el sufrimiento humano. Dicho esto, si tuviera que señalar los lugares donde esa degradación alcanza su expresión más extrema, sin duda empezaría por Gaza. Lo que estamos viendo allí es inhumano y profundamente insoportable: la ayuda convertida en herramienta de guerra, la población civil atrapada sin protección efectiva en una vida miserable sin espacio para la esperanza y una erosión brutal de los principios más básicos del Derecho Internacional Humanitario. Es una crisis de humanidad, no solo humanitaria, que nos interpela a todos.

¿Qué le diría a quien cree que las crisis humanitarias son “inevitables”?

Que intentara ponerse en la piel de quienes las sufren en vez de ampararse en argumentos vacíos lanzados desde la distancia. Y que no tuvieran tanto miedo a conmoverse.

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