Oxfam Intermón: Alerta roja por desigualdad

Con 70 años de experiencia en 77 países, Oxfam Intermón ha acompañado a más de 14 millones de personas en el último ejercicio, combinando ayuda directa, programas de desarrollo y presión política para combatir la pobreza y las crisis humanitarias

Oxfam Intermón en PalestinaOxfam Intermón en Palestina

La lucha contra la pobreza y la desigualdad se ha convertido en el mantra de Oxfam Intermón durante los últimos 70 años. La organización, con presencia en 77 países y más de 2.300 organizaciones aliadas, ha acompañado en el último ejercicio a más de 14 millones de personas en su lucha por una vida digna, combinando ayuda directa, proyectos de desarrollo y presión política para transformar sistemas injustos.

Desde la ONG defienden que “no basta con dar ayuda; hay que cambiar las reglas del juego”. Es decir, ir a la raíz del problema. Para lograrlo, no solo apoyan a quienes viven en situación de vulnerabilidad, sino que también abordan las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad. Un esfuerzo que se transforma en cifras potentes.

Por ejemplo, en el último ejercicio, Oxfam Intermón, en su defensa por la igualdad económica y social, brindó ayuda directa a 878.708 personas, de las cuales 408.882 eran mujeres y niñas, y garantizó agua potable, saneamiento, recuperación de medios de vida y protección frente a violencia y desplazamiento. Además, desarrolló 97 proyectos y promovió más de 13.700 acciones de incidencia para cambiar políticas injustas y fomentar la paz.

Oxfam Intermón en Guatemala

Oxfam Intermón en Sudan del Sur. Foto de Peter Caton

Su labor se agudiza cuando un conflicto o desastre golpea, lo que les obliga a actuar de inmediato. En lugares como Gaza, Yemen, República Democrática del Congo o Ucrania, la organización ha proporcionado alimentos, agua, cobijo y protección a millones de personas. Solo en el último ejercicio, 11,5 millones de personas se beneficiaron de su intervención: seis millones eran mujeres y niñas, 3,17 millones eran jóvenes y 67.000 personas con discapacidad recibieron atención directa. Y permanecen después de la emergencia para fortalecer la resiliencia y abordar las causas estructurales de las crisis.

FRENTE A LA CRISIS CLIMÁTICA

Ante un creciente impacto del cambio climático en las zonas más desfavorecidas del mundo, Oxfam Intermón acompaña a comunidades vulnerables en países como Chad, Timor Oriental o Zimbabue y exige medidas ambiciosas para reducir emisiones y proteger el planeta. A lo largo del último ejercicio, 817.522 personas se beneficiaron de programas de adaptación al cambio climático, mientras la organización desarrollaba 75 proyectos y promovía 2.158 acciones de incidencia.

En la búsqueda por promover el comercio justo, la entidad defiende que: “Fortalecemos y apoyamos a grupos productores y cooperativas de comercio justo en América Latina, África y Asia. Vendemos sus productos en España, básicamente alimentación, textil y cosmética, a personas comprometidas con un consumo responsable”. En este sentido, promueven sistemas comerciales y alimentarios justos y sostenibles, a la vez que contribuyen a mejorar la vida de muchos pequeños productores y productoras.

Oxfam Intermón en Guatemala

Oxfam Intermón en Guatemala. Foto de Carlos Zaparolli

EN ESPAÑA

Ahora bien, la labor de Oxfam Intermón no se limita al extranjero. En España, acompaña a mujeres, jóvenes, personas migrantes y trabajadores del campo para garantizar empleo digno, vivienda y protección social. A través de programas de inserción laboral, asesoramiento jurídico y apoyo psicosocial, y estudios sobre desigualdad estructural, la ONG promueve cambios legislativos y mejores prácticas empresariales. En este sentido, 95.717 personas se beneficiaron directamente de estos programas, apoyadas por 184 organizaciones locales y 237 iniciativas de incidencia durante el último año.

Para ello, impulsa programas de inserción laboral, asesoramiento jurídico y apoyo psicosocial, y elabora investigaciones que analizan las desigualdades estructurales presentes en ámbitos como el empleo del hogar y el trabajo agrario. Estos estudios permiten visibilizar situaciones de precariedad, discriminación y vulneración de derechos que afectan a miles de personas. A partir de esta evidencia, la organización refuerza su labor de incidencia social y política para promover cambios legislativos, políticas públicas más justas y prácticas empresariales responsables, contribuyendo así a la reducción de la desigualdad y al fortalecimiento de un modelo laboral más equitativo y sostenible.

Con 70 años de historia, Oxfam Intermón combina acción directa, investigación y presión política para construir un mundo más justo. No solo atiende necesidades inmediatas: busca transformar las estructuras que generan pobreza e injusticia, recordando que otro mundo es posible y que la igualdad y la dignidad son derechos de todas las personas.


Todo esfuerzo es poco

Franc Cortada, director general de Oxfam Intermón, desvela su “preocupación extrema” por la negativa evolución de las crisis humanitarias

Oxfam Intermón en Guatemala

Franc Cortada, director general de Oxfam Intermón. Foto de Mireia Soler

¿Cuál considera que es el principal desafío global para reducir la desigualdad?

A diario convivimos con titulares sobre hambre, guerra, crisis climática, desigualdades o violación de derechos. Términos a los que, desgraciadamente, nos hemos acostumbrado. Y asistimos también a una concentración extrema de riqueza y poder en muy pocas manos. Poco más de 3.000 individuos acaparan una riqueza equiparable al PIB de China. Y en la cúspide, doce personas concentran más riqueza que la mitad de la humanidad. Es obsceno.

¿Cómo puede contribuir España?

Desde España se puede hacer mucho a nivel nacional e internacional: impulsar políticas fiscales más justas, fortalecer los servicios públicos y el empleo de calidad, defender una cooperación sólida y una acción climática justa.

Las crisis humanitarias se multiplican. ¿Cuál es hoy la emergencia más invisibilizada?

Acabo de llegar de Yemen y hace apenas dos meses estuve en los campos de refugiados Rohinyás en Bangladesh, dos crisis devastadoras hoy olvidadas. Sudán es hoy la mayor crisis del planeta, una crisis que parece no tocar fondo. Más de la mitad de la población necesita ayuda humanitaria urgente, 12 millones han sido desplazadas, el sistema de salud ha colapsado y casi la mitad de la población sufre inseguridad alimentaria aguda. No son casos aislados: ahora mismo hay decenas de crisis humanitarias abiertas, muchas de ellas prolongadas y afectando a millones de personas.

¿Qué balance hace?

La preocupación es extrema. En solo cinco años, las necesidades humanitarias se han multiplicado por tres: más de 300 millones de personas. Justo cuando los recursos se recortan drásticamente, aumentan los ataques contra personal humanitario y se viola de forma sistemática el derecho internacional humanitario.

En 10 años, ¿cómo cree que cambiará el mapa de las emergencias?

Si no hay un cambio de rumbo, el escenario empeorará: veremos más pobreza extrema y más necesidades básicas no cubiertas. Veremos menos multilateralismo, menos financiación, conflictos estancados y una crisis climática que podría desplazar a más de 250 millones de personas antes de 2050 y alimentar las tensiones por el agua y los recursos. ¡Pero ese futuro no está escrito! No es momento de resignación, sino de responsabilidad colectiva, poniendo por delante la humanidad y la dignidad.

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