Hubo un tiempo en el que la sostenibilidad era ese capítulo al final de la memoria anual. Hoy en día es un punto del orden del día en los comités de dirección y, en muchos casos, la clave que separa a las compañías que lideran el cambio de las que solo lo observan. Toni Ballabriga, director global de Inteligencia en Sostenibilidad de BBVA, lo resume así: “La sostenibilidad supone una gran oportunidad de negocio”. En su opinión, el ciclo inversor que marcará las próximas décadas representa un territorio de enorme crecimiento para quienes sepan anticiparse.

Toni Ballabriga, director global de Inteligencia en Sostenibilidad de BBVA
Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética, coincide al asegurar que “la sostenibilidad ha dejado de ser solo comunicación porque hoy condiciona los riesgos y las oportunidades del negocio”. La regulación, los mercados y los clientes exigen decisiones alineadas con criterios ESG (acrónimo de Environmental, Social and Governance, es decir, criterios ambientales, sociales y de gobernanza), que ya no son un coste reputacional, sino “un elemento estructural que mejora la resiliencia y protege, e incluso aumenta, la rentabilidad”.
Carlos Arango, director general de DIRSE, añade que este cambio es evidente desde dentro de las compañías. En su opinión, la sostenibilidad ya no se percibe como un coste, sino como una inversión estratégica que mejora la competitividad a medio y largo plazo”. Según explica, las empresas que integran criterios ESG son más eficientes, más resilientes y más atractivas para el talento y la inversión.
A esta visión se suma Álvaro Colino, director de Coordinación de Productos y Negocio Sostenibles de CaixaBank, quien confirma que el cambio de paradigma es total. “Actualmente, la sostenibilidad no es solo reputación: es competitividad. Reduce riesgos, atrae talento e impulsa innovación. Además, abre oportunidades en sectores como renovables, movilidad limpia o construcción eficiente”.

Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética
Uno de los indicadores más reveladores de este cambio es la vinculación entre la remuneración directiva y los objetivos ambientales. En España, el 86% de las empresas del IBEX 35 ya lo hace. Para Silos (Forética), esto demuestra que las compañías han pasado de fases exploratorias a una gobernanza sólida y exigente. Arango (DIRSE) coincide y destaca que “cuando los objetivos de sostenibilidad forman parte de la retribución, se acabó la ambigüedad. Eso significa que la sostenibilidad está en el corazón de la estrategia empresarial y no en un anexo”.
Por su parte, Ballabriga recuerda que BBVA incorporó estos criterios a partir de 2021, vinculando la compensación variable al negocio sostenible y, desde 2023, también a los avances en descarbonización. Colino añade otro elemento significativo, ya que “en CaixaBank, desde 2024 forma parte de la retribución variable de toda la plantilla, no solo de directivos. Eso demuestra que el compromiso es real y que esto va en serio”.
BENEFICIOS TANGIBLES Y COMPETITIVIDAD
Los expertos coinciden en que los beneficios tangibles son contundentes. Silos destaca la eficiencia energética, la optimización de recursos y el acceso a financiación en mejores condiciones. Arango subraya que la sostenibilidad también reduce la exposición a riesgos regulatorios, ya que “una empresa que anticipa la normativa y que opera con criterios ESG sólidos está mejor preparada para los cambios que vienen. Eso, traducido a negocio, es ventaja competitiva pura”.
Por su parte, el directivo de BBVA añade que la sostenibilidad impulsa nuevos segmentos de mercado y mejora la eficiencia operativa. Colino (CaixaBank) coincide y lo resume subrayando que “hay beneficios de competitividad muy claros: ahorro de costes, mejor gestión del riesgo, acceso a financiación sostenible y una reputación más sólida”. Además, destaca que permite acompañar a los clientes en su transición y aprovechar el enorme volumen de inversión que esta transformación requiere. En cuanto a reputación e inversores, Colino es rotundo: “Ser verde es generar impacto positivo y eso el mercado lo valora a largo plazo”.

Álvaro Colino, director de Coordinación de Productos y Negocio Sostenibles de CaixaBank
INNOVACIÓN QUE TRANSFORMA
La sostenibilidad no solo impulsa cambios estratégicos, sino también tecnológicos. El director de Desarrollo Corporativo de Forética observa una aceleración en el uso de inteligencia artificial para eficiencia energética, optimización de cadenas de suministro y modelización climática. Y el director general de DIRSE señala que la innovación es uno de los motores más claros de esta transición. “Los sectores que más rápido avanzan, como renovables, movilidad, edificación o alimentación, lo hacen porque han entendido que sostenibilidad e innovación son inseparables”.
A ello, Ballabriga (BBVA) añade la integración de la analítica climática en los procesos financieros y la evolución de los productos verdes. Colino (CaixaBank) confirma esta tendencia al destacar que “detrás de un producto sostenible hay un gran trabajo de diseño, análisis y datos. La implantación de IA para mejorar procesos, análisis y monitorización es uno de los grandes focos”.
Pero, además, la sostenibilidad exige un liderazgo capaz de mirar más allá del corto plazo. “Propósito y sostenibilidad son dos caras de la misma moneda”, afirma Ballabriga. Arango va más allá al asegurar que “un liderazgo sostenible no solo gestiona, sino que inspira y transforma. Hablar de impacto ambiental implica hablar de impacto social, de propósito y de cultura. Es dirigir desde la coherencia”.
Colino coincide y destaca la importancia de movilizar equipos: “Exige un liderazgo inclusivo y a largo plazo, que conecte la rentabilidad con el impacto positivo. La implicación de los equipos asegura coherencia entre estrategia y ejecución”.

Carlos Arango, director general de DIRSE
Pero implementar la sostenibilidad no es sencillo. Silos señala la falta de métricas comparables, los silos organizativos y la tensión entre inversiones a largo plazo y resultados inmediatos. Arango suma otros desafíos: “el principal obstáculo sigue siendo la falta de alineación interna y la dificultad para incorporar la sostenibilidad en todas las áreas. No es un proyecto más: es un cambio de mentalidad”.
Colino coincide y añade que “adaptar procesos, medir impacto o asumir inversión inicial no es fácil. Contamos con equipos especializados para ayudar a las empresas a planificar su transición de forma realista”.
Los expertos lo tienen claro: la sostenibilidad es un modelo de gestión que impulsa competitividad, innovación y resiliencia. Y cada vez más, rentabilidad. Así, el directivo de CaixaBank lo resume: “Ser verde impulsa la innovación, reduce riesgos y abre oportunidades de competitividad, generando valor económico y social a largo plazo”. Arango concluye: “Ser sostenible es, sencillamente, gestionar mejor”.
El mensaje es claro: ser verde no es solo amar el planeta. También es amar el futuro (y el presente) del negocio.
PREDICAR CON EL EJEMPLO
Conversación con Marta Aisa, directora de Sostenibilidad de Santander España

Marta Aisa, directora de Sostenibilidad de Santander España
¿Cuándo comenzó su compañía a vincular la remuneración de sus directivos a objetivos medioambientales?
Desde 2020, Santander considera las finanzas verdes y el progreso realizado en los objetivos climáticos y otros objetivos de sostenibilidad en el esquema de remuneración variable del grupo y las unidades de negocio y, desde 2022, en los incentivos a largo plazo. En 2024, se aprobaron las métricas de sostenibilidad para los incentivos a largo plazo para los altos ejecutivos, con una ponderación del 20%.
¿Qué beneficios tangibles obtiene una empresa cuando integra criterios sostenibles en su gestión?
incluyen un ahorro de costes por la reducción en el consumo energético y optimización de recursos; eficiencia operativa, con procesos más ágiles y sostenibles; acceso a financiación (préstamos, bonos verdes o instrumentos vinculados a KPIs de sostenibilidad); acceso a esquemas de subvenciones o garantías asociados a fondos públicos (por ejemplo, fondos MRR); atracción de talento, por la motivación de empleados comprometidos con valores sostenibles; y una mejora de la reputación por el aumento de la confianza de clientes e inversores.
¿Cuál es el papel que juega la cultura interna y el compromiso de los empleados en el éxito de las estrategias verdes?
La cultura interna y el compromiso de los empleados son el eje vertebral del éxito de cualquier estrategia verde. Ningún plan de sostenibilidad prospera si no se traduce en comportamientos, decisiones y prioridades compartidas dentro de la organización. Los empleados comprometidos son embajadores de las estrategias verdes, impulsando su implementación y finalmente su éxito.
¿Qué innovaciones o tecnologías está implementando su compañía para alcanzar esos objetivos en sostenibilidad y, por tanto, su remuneración?
Banco Santander está implementando tecnologías de análisis de datos ESG y herramientas basadas en modelos de IA, soluciones digitales para la transición energética de sus clientes y modelos de financiación y estructuración innovadores en hidrógeno verde, baterías, movilidad eléctrica, edificación sostenible y economía circular.

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