El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la mayor ofensiva arancelaria de la historia reciente, imponiendo un gravamen base del 10% a todas las importaciones y estableciendo tarifas significativamente más altas para sus principales socios comerciales. La Unión Europea afrontará un arancel del 20%, mientras que China sufrirá una tasa del 34%, con algunas naciones alcanzando hasta el 50%.
Según Trump, esta medida responde a su convicción de que el déficit comercial de EE.UU. es el causante del crecimiento descontrolado de la deuda pública. «Los países del mundo han estado saqueando a Estados Unidos durante décadas. Ha llegado el momento de defender a nuestros trabajadores y a nuestra economía«, declaró en un mitin en Ohio.
El nuevo régimen arancelario no será uniforme y castigará especialmente a los países con los que EE.UU. mantiene mayores déficits comerciales. Entre los más afectados, además de China y la UE, se encuentran Vietnam (46%), Taiwán (32%), Japón (24%) y Corea del Sur (25%). Otros países, como Turquía, Colombia y Reino Unido, quedarán en el mínimo del 10%.
Además de estas medidas, Trump ha anunciado el cierre de la exención «de minimis», que hasta ahora permitía la entrada de productos de bajo costo sin pagar aranceles, afectando directamente a plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu.
Impacto económico y advertencias de los expertos
La comunidad económica internacional ha reaccionado con preocupación ante la decisión de Trump. Economistas como el premio Nobel Paul Krugman han advertido sobre las contradicciones en la estrategia arancelaria del presidente. «Si estos aranceles cumplen su propósito de impulsar la industria nacional, no recaudarán lo suficiente. Pero si recaudan grandes sumas, significará que los estadounidenses seguirán comprando productos importados y verán aumentar sus precios«, explicó Krugman en un artículo para The New York Times.
Asimismo, analistas de TS Lombard han señalado que esta política podría provocar un impacto negativo en el mercado financiero estadounidense. «Si EE.UU. restringe las importaciones, se reducirán los flujos de capital desde el exterior, lo que podría llevar a la Reserva Federal a subir los tipos de interés y desencadenar una crisis económica similar a la de los años 70«, advirtieron.
Reacciones internacionales
Las repercusiones políticas de la medida no se han hecho esperar. En España, el presidente Pedro Sánchez ha convocado una reunión de emergencia con sindicatos y empresarios para analizar el impacto de la política proteccionista estadounidense en la economía española. Además, ha anunciado que presentará un plan de respuesta ante la nueva situación comercial.
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, se mostró preocupado por el impacto de los aranceles y abogó por mantener la calma: «La guerra comercial no beneficia a nadie. Estamos trabajando con nuestros socios para encontrar soluciones diplomáticas que eviten una escalada«.
En la misma línea, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió sobre los riesgos de un conflicto arancelario global. «El proteccionismo extremo no solo perjudica a quienes lo padecen, sino también a quienes lo imponen. La historia nos ha enseñado que las barreras comerciales pueden desembocar en recesiones y crisis financieras«, declaró en una conferencia en Bruselas.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que su gobierno ya tiene listo un plan de contingencia para minimizar el impacto de los aranceles en la economía nacional. «Vamos a proteger nuestra industria y nuestros trabajadores ante cualquier circunstancia», aseguró, añadiendo que el plan se dará a conocer en los próximos días.
El presidente francés, Emmanuel Macron, criticó la decisión de Trump y alertó sobre sus consecuencias geopolíticas. «Este tipo de medidas afectan no solo la economía, sino también la estabilidad de las relaciones internacionales. Debemos buscar soluciones a través del diálogo y la cooperación, no con barreras y sanciones«, expresó en una entrevista con Le Monde.
Un cambio de rumbo en la política comercial estadounidense
Durante su primer mandato, Trump intentó imponer aranceles similares, pero se encontró con la oposición de su equipo económico, que defendía el libre comercio. Ahora, en su segundo mandato, sin las restricciones de asesores moderados, ha optado por una estrategia más agresiva que recuerda a las políticas proteccionistas de principios del siglo XX.
El aumento de los aranceles representa un giro drástico en la política comercial de EE.UU. y pone en riesgo la estabilidad del comercio internacional. La comunidad empresarial estadounidense también ha expresado su preocupación por el posible encarecimiento de los productos importados y el impacto en los consumidores.
A medida que el mundo asimila esta nueva realidad, los mercados financieros y los líderes globales esperan con incertidumbre los efectos de la mayor guerra comercial en décadas.
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