El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el lunes que impondrá un arancel del 25% a los intercambios comerciales de cualquier país que adquiera petróleo o gas de Venezuela.
Esta medida, denominada “arancel secundario”, entrará en vigor el próximo 2 de abril, según informó Trump a través de su red social, Truth Social.
La decisión marca un endurecimiento de las relaciones económicas de Estados Unidos con las naciones que mantienen vínculos comerciales con Venezuela, bajo la administración de Nicolás Maduro.
España se puede ver particularmente afectada, ya que incrementó de manera significativa sus importaciones de crudo venezolano en 2024.
De hecho, las compras de petróleo de Venezuela a España alcanzaron un récord de tres millones de toneladas, un 116% más que en 2023, una cifra que no se había registrado en la última década.
Repsol en Venezuela
La mayor parte de este crudo fue adquirido por Repsol. Para septiembre de 2024, Venezuela representaba el quinto proveedor de petróleo para España, en niveles similares a los de Nigeria.
En su informe anual, Repsol reconoció tener una exposición patrimonial a Venezuela de 504 millones de euros, lo que representa un aumento del 95% respecto al año anterior.
Además, la deuda histórica de Petróleos de Venezuela (PDVSA) con la empresa española, que a finales de 2024 ascendía a 634 millones de euros, añade una presión financiera considerable.
El principal proyecto de Repsol en Venezuela no es la extracción de petróleo, sino la explotación de gas, a través de la sociedad Cardón, en la que comparte participación con la italiana Eni.
Este intercambio de crudo por gas se logró por licencias otorgadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EEUU, que permitieron a las energéticas europeas recuperar deudas y dividendos relacionados con sus empresas conjuntas en el país sudamericano.
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