“El anuncio de Trump sobre aranceles universales para todo el mundo, incluida la UE, supone un duro golpe para la economía mundial. Lamento profundamente esta decisión”.
La cita es de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien reaccionó así a la decisión de la Casa Blanca de imponer nuevos aranceles a sus socios comerciales.
Durante una conferencia de prensa en Samarcanda (Uzbekistán) donde se encuentra participando en una cumbre con líderes de Asia Central, Von der Leyen advirtió que las nuevas tarifas aduaneras de Estados Unidos desencadenarán un aumento del proteccionismo y una mayor incertidumbre en los mercados globales.
“La economía mundial sufrirá enormemente, la incertidumbre se disparará y desencadenará un mayor proteccionismo”, alertó, señalando que los sectores más afectados serán aquellos con una alta dependencia del comercio internacional.
En este sentido, Von der Leyen insistió en la necesidad de un diálogo con Washington.
“Debemos pasar de la confrontación a la negociación”, declaró, al tiempo que respaldó el trabajo del comisario de Comercio, Maros Sefcovic, quien mantiene conversaciones constantes con sus homólogos estadounidenses.
El impacto de los aranceles
La presidenta de la Comisión Europea enfatizó el impacto inmediato de la medida en los ciudadanos y empresas.
“Se sentirán de inmediato. Millones de ciudadanos se enfrentarán a facturas de supermercado más altas. Los medicamentos costarán más, al igual que el transporte. La inflación aumentará. Y esto perjudica especialmente a los ciudadanos más vulnerables”, explicó.
Ante este escenario, la Unión Europea ya está preparando contramedidas. Von der Leyen aseguró que los Veintisiete están “preparados para responder” y adelantó que “están ultimando un primer paquete de contramedidas en respuesta a los aranceles al acero”.
Además, indicó que se están elaborando nuevas estrategias para proteger los intereses europeos en caso de que las negociaciones con Washington fracasen.
Bruselas reforzó la protección de sectores clave, como la industria del acero y la automoción.
“La semana pasada, limitamos la cantidad de acero que se puede importar a Europa sin aranceles. Esto dará más margen de maniobra a estas industrias estratégicas”, afirmó la presidenta del Ejecutivo comunitario.
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