Cuando faltar al trabajo «a propósito» no te da derecho al paro: el TSJC marca la línea

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¿Faltar al trabajo sin justificación para que te despidan y luego cobrar el paro? Pues parece que no es tan fácil como algunos podrían pensar. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha zanjado esta cuestión en una sentencia que deja claro que los tribunales están del lado de las empresas cuando hay un claro intento de fraude. 

El caso que lo cambió todo en cuanto al trabajo 

Todo empezó con una trabajadora que acumuló ausencias injustificadas en su puesto: tres días al principio, luego cuatro más y, en poco tiempo, otros once días sin explicación. ¿El resultado? Despido disciplinario por falta grave. 

Pero aquí viene el giro: el SEPE, tras investigar el caso, concluyó que estas ausencias no eran simples despistes, sino un intento deliberado de forzar el despido para poder cobrar el paro. La empresa sancionó sus ausencias en varias ocasiones antes de llegar al despido, y el tribunal dejó claro que la trabajadora sabía perfectamente lo que estaba haciendo. 

¿Despedir o dar por hecho la baja voluntaria? 

Según el fallo del TSJC, si un empleado muestra de forma clara y reiterada su intención de no trabajar (como ausentarse sin justificación durante semanas), los empresarios pueden considerar que se trata de una baja voluntaria en lugar de optar por el despido disciplinario. ¿Por qué importa esto? Porque en una baja voluntaria, el trabajador no tiene derecho a cobrar el paro. 

La sentencia destaca que no hace falta una «declaración formal» de baja voluntaria; basta con una conducta evidente que demuestre falta de interés por continuar trabajando. 

Fraude desenmascarado 

El TSJC fue claro al señalar que las acciones de la trabajadora tenían un objetivo: provocar su despido para conseguir una causa formal que le permitiera cobrar el paro. Sin embargo, la justicia no se dejó engañar. A pesar de tener una carta de despido en mano, la trabajadora tuvo que devolver los 4.059 euros que había cobrado en prestaciones durante nueve meses. 

El tribunal lo resumió de forma contundente: la trabajadora «forzó un despido meramente formal para ocultar su verdadera intención de baja voluntaria«, lo que invalida su derecho a la prestación por desempleo. 

Lección para empresarios y empleados 

Este caso deja claro que las ausencias injustificadas y la falta de compromiso laboral no solo pueden costarte el trabajo, sino también el derecho al paro. Por su parte, las empresas tienen una vía para protegerse de estas situaciones: declarar baja voluntaria cuando hay indicios claros de falta de voluntad para trabajar, en lugar de proceder directamente con el despido disciplinario. 

 

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