El enigma del empleo en España

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España lo ha vuelto a hacer. En 2024, el país ha liderado la creación de empleo en la Unión Europea, pero, paradójicamente, sigue teniendo la tasa de paro más alta de los Veintisiete. ¿Cómo se explica esto?

A pesar de una reforma ambiciosa en 2023, los datos son demoledores: solo el 1,9% de los asalariados ha encontrado trabajo a través de una oficina pública de empleo. Para ponerlo en perspectiva, las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) han colocado al doble de personas, un 4%.

Datos que no cuadran

Las cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE lo dejan claro: 354.400 personas encontraron empleo en 2024 gracias a una oficina pública, el dato más alto desde 2011. Sin embargo, en proporción, la tasa de intermediación sigue estancada en el mismo 1,9% de siempre.

Las ETT, en cambio, gestionaron la contratación de 734.200 personas. Aunque han bajado respecto a 2023, siguen logrando mejores resultados que los servicios públicos. Y eso que la reforma laboral de 2022 supuestamente ponía trabas a la temporalidad.

Entonces, ¿Cómo es posible que un puñado de empresas privadas funcione mejor que dieciocho organismos públicos con un presupuesto de más de 6.000 millones de euros?

¿Qué está fallando?

El problema tiene varias capas. Para empezar, las empresas prefieren las ETT porque son más ágiles y eficaces en la contratación. La reforma laboral las limitó, pero a la vez les dio nuevas opciones como los contratos fijos discontinuos, que han suavizado el golpe.

Por otro lado, la gran reforma del SEPE, que prometía convertirlo en la Agencia Nacional de Empleo, se ha quedado a medias. Se suponía que debía completarse en seis meses, pero ahí sigue, en el limbo burocrático. Además, la obligación de las empresas de notificar todas sus vacantes a los servicios públicos tampoco ha tenido impacto visible en las estadísticas.

A pesar de que los datos de intermediación han mejorado ligeramente, el porcentaje sigue siendo el mismo que antes de la reforma. Es decir, la recuperación del empleo ha sido más por inercia del mercado que por la eficacia del SEPE.

Un mapa desigual

El panorama no es uniforme en toda España. Según los datos de 2024, hay 11 comunidades y dos ciudades autónomas que superan la media nacional. Extremadura (4,3%) y Ceuta (3,9%) están a la cabeza, mientras que Andalucía (1,4%), Navarra y Baleares (ambas con 1,5%) cierran la lista.

Curiosamente, en casi toda España las ETT colocan más gente que las oficinas públicas, con la excepción de Extremadura y Canarias. Cataluña y Navarra destacan en el otro extremo, donde las ETT aventajan en casi 4,5 puntos a los servicios públicos.

El problema de siempre

A fin de cuentas, la ineficacia del SEPE sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del mercado laboral español. La última reforma no ha conseguido los resultados esperados y la intermediación pública sigue muy lejos de ser la herramienta clave que debería ser.

Si las cifras oficiales son la referencia, queda claro que, por ahora, Bruselas tendrá que seguir esperando a que España resuelva este rompecabezas laboral.

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