Jaime Montalvo (Cámara de España): «Las guerras comerciales no son un juego de suma cero, todos pierden»

Jaime Montalvo, director Internacional de la Cámara de Comercio de EspañaJaime Montalvo, director Internacional de la Cámara de Comercio de España

Jaime Montalvo, director Internacional de la Cámara de Comercio de España, analiza en esta entrevista con Business People el impacto de los recientes aranceles impuestos por Estados Unidos y las posibles repercusiones para las exportaciones españolas. En un contexto global cada vez más marcado por el proteccionismo y las tensiones comerciales, Montalvo explica cómo las empresas españolas están afrontando estos desafíos y qué estrategias pueden adoptar para mitigar sus efectos. Además, reflexiona sobre la respuesta de la Unión Europea y las perspectivas de una posible escalada en la disputa arancelaria.

La Cámara de Comercio estimó que un aumento arancelario a las exportaciones españolas por parte de Estados Unidos tendría un impacto limitado. ¿Mantienen este análisis tras conocer el anuncio del incremento del 25% en el sector del acero?

Efectivamente, consideramos que un aumento arancelario a las exportaciones españolas sobre el hierro y acero por parte de Estados Unidos tendría, en principio, un impacto limitado. De acuerdo con nuestras estimaciones, un incremento del arancel del 25% en todas las líneas para estos productos podría suponer una reducción del 10,4% en el valor total de las exportaciones españolas del sector a EE.UU., que ascendieron en 2024 a 930 millones de euros. No obstante, el peso de este mercado en el conjunto de las exportaciones españolas de hierro y acero es relativamente bajo, representando el 4,3% del total

Si esta medida se aplicara de manera generalizada a todos los países exportadores a EEUU, no afectaría negativamente a nuestra posición competitiva respecto a otros productores extranjeros, pero sí respecto a los locales. A medio y largo plazo, de mantenerse esa barrera de entrada al mercado, algunas empresas podrían plantearse el establecimiento de nuevas capacidades de producción en EEUU o reorientar su estrategia de exportación hacia otros países.

Las exportaciones españolas se centran en bienes de equipo, los productos semimanufacturados y los productos semialimentarios. ¿Creen que llegarán nuevos aranceles a estos mercados y, de ser así, qué impacto podrían generar?

Dada la deriva proteccionista de la nueva administración norteamericana, no es descartable que se apliquen subidas arancelarias a productos de exportación sensibles para España. Dependiendo de los sectores eventualmente afectados, la imposición de aranceles adicionales a partir del 10% generaría disrupciones y aumentaría los precios de los productos españoles implicados en el mercado estadounidense. Aunque aún no hay medidas concretas, la experiencia previa es que estas medidas arancelarias pueden impactar severamente determinadas exportaciones, como ocurrió en 2019 con el aceite de oliva y la aceituna de mesa que perdieron hasta un 60% de su cuota en EE.UU.

Sin embargo, la economía española tiene una menor dependencia del comercio con EE.UU. que otros socios europeos, lo que reduce su vulnerabilidad relativa. Así, las exportaciones españolas a Estados Unidos en 2024 alcanzaron los 18.000 millones de euros, algo por encima del 1% del total del PIB español, frente al más de 3% de países como Alemania e Italia. Además, las empresas han aprendido de experiencias pasadas y han adoptado estrategias de diversificación de mercados, almacenamientos estratégicos y el fortalecimiento de cadenas de suministro. Si se confirman nuevos aranceles, es probable que las compañías refuercen estas medidas, explorando alternativas en otras regiones y renegociando condiciones con sus socios comerciales para mitigar el impacto de estas políticas proteccionistas.

Jaime Montalvo, director Internacional de la Cámara de Comercio de España

Jaime Montalvo, director Internacional de la Cámara de Comercio de España

La Comisión Europea anunció que reaccionará a los aranceles al acero. ¿Estamos a las puertas de una gran batalla comercial entre EE.UU. y la UE?

La reciente declaración de la Comisión Europea sobre su intención de reaccionar a los eventuales aranceles impuestos por Estados Unidos sugiere que podríamos encaminaríamos hacia un escenario de batalla comercial. El presidente Trump ha intensificado su retórica proteccionista, acusando a la Unión Europea de tratar injustamente a los productos estadounidenses y amenazando con imponer nuevos aranceles de forma generalizada. La respuesta de la UE dependerá, obviamente, de qué medidas se impongan por EEUU y cuándo, pero, de acuerdo con lo que ya han anunciado tanto la Comisión Europea como algunos de los representantes de los Gobiernos de países de la UE, cabe esperar que esta respuesta será firme y proporcionada.

En todo caso, ante un riesgo de escalada evidente, la UE parece dispuesta a combinar la adopción de medidas con voluntad de negociación. Entre las cuestiones que podrían ponerse sobre la mesa destacan mayores compras en ámbitos como el gas natural licuado (LNG) y armamento, que permitirían la reducción del superávit comercial que el conjunto de la UE mantiene con Estados Unidos. En este contexto, la Comisión Europea enfrenta el reto de mantener la unidad entre los estados miembros en la defensa de nuestros intereses industriales y evitar un enfrentamiento prolongado con EEUU que a ninguna de ambas partes interesa.

¿Realmente beneficia a la economía de EE.UU. una guerra comercial con tantos frentes abiertos: UE, México, Canadá, China…?

Una guerra comercial con múltiples frentes abiertos, con medidas como las que Estados Unidos ha anunciado recientemente contra la Unión Europea, México, Canadá y China, puede tener efectos adversos significativos en su propia economía. Aunque estas medidas buscan proteger industrias nacionales y reducir déficits comerciales, la imposición de aranceles generalizados del 25% a importaciones de México y Canadá, y del 10% a productos chinos, produciría de entrada un considerable aumento de los costes empresariales y precios internos, así como dificultades para la industria norteamericana en sus líneas de suministro.

Es posible que la escalada arancelaria pueda generar algunos beneficios para Estados Unidos, especialmente a medio plazo. Ello dependería de si la producción nacional es capaz, económica y tecnológicamente, de sustituir las importaciones acometiendo las necesarias inversiones y ampliando así la contratación de trabajadores estadounidenses en estos sectores, pero esa capacidad oscilará de una industria a otra. Además, en un principio los aranceles más altos generan ingresos fiscales adicionales para el Gobierno, en un contexto de fuerte déficit presupuestario que podría aumentar aún más si se produce la bajada de impuestos que la nueva Administración ha prometido.

En todo caso, las guerras comerciales no suelen llevar a un juego de “suma cero” en el que lo que pierden unos lo ganan otros. Todos pierden porque el volumen global de comercio se reduce y los costes a nivel global para empresas y consumidores se incrementan. Por otra parte, la adopción de estas medidas proteccionistas socavaba un orden institucional basado en la colaboración y los acuerdos bilaterales y multilaterales del que Estados Unidos ha sido el gran impulsor y también beneficiario.

¿Qué tendencias globales podrían influir en la resolución o escalada de este conflicto comercial?

La globalización se produjo por el importante salto que se dio a nivel mundial en las tecnologías de la información, el transporte y el proceso de apertura económica y comercial de los países. Esta globalización permitió extender las cadenas de producción y suministro, reduciendo los costes y aumentando la eficiencia. No obstante, en los últimos años se han visto las vulnerabilidades de estas cadenas de valor globales: los problemas geopolíticos, la crisis de los contenedores y la pandemia del Covid-19, entre otras, han provocado que muchos países abracen la necesidad de obtener una autonomía estratégica para hacer frente a posibles disrupciones en las cadenas de suministros.

Es patente que en estos últimos años estamos transitando de un mundo de reglas globales en el comercio a un mundo más multipolar, donde destacados países toman medidas defensivas que generan conflictos comerciales y cierre de mercados. Se constata una tendencia general, por parte tanto de países como de empresas, hacia el fortalecimiento de la seguridad económica, creando unas cadenas de producción más resilientes, trasladando parte de la producción a países afines “likeminded” que puedan garantizarle ese suministro, en lo que se conoce como friend-shoring.

Pero la necesidad de cooperación en el marco multilateral subsiste: los países están obligados a colaborar y lo hacen en la lucha contra el cambio climático en torno a una agenda ambiciosa; una reducción del comercio podría afectar seriamente a las oportunidades que ofrece la revolución tecnológica y la lucha por la sostenibilidad que sin duda requieren realizar inversiones compartidas.

Guerra comercial

Guerra comercial

Seat advirtió que se enfrenta a 1.500 despidos si la UE no rebaja los aranceles a los eléctricos chinos. ¿Cree que el incremento de los aranceles impactará en el mercado laboral español?

La advertencia de Seat sobre la posible pérdida de 1.500 empleos directos y hasta 10.000 indirectos en España, debido a los aranceles de hasta el 30,7% impuestos por la Unión Europea a vehículos eléctricos fabricados en China, como el Cupra Tavascan, ilustra el impacto significativo que estas medidas de defensa comercial pueden tener en nuestro mercado laboral. Aunque estos aranceles buscan proteger la industria automotriz europea de la competencia de vehículos eléctricos chinos, subvencionados, también pueden afectar negativamente a fabricantes europeos que dependen de la producción en China para ciertos modelos.

En un contexto más amplio, el proteccionismo comercial y las disputas arancelarias pueden afectar la capacidad de nuestras economías para atraer inversiones extranjeras en sectores estratégicos. Si las políticas de la UE no logran equilibrar la protección de la industria local con la necesidad de mantener costos de producción competitivos, muchas empresas podrían verse obligadas a reducir su plantilla o trasladar parte de su producción a otros países con menores restricciones.

¿Qué herramientas tiene España para defenderse en una batalla de aranceles?

España, como miembro de la Unión Europea, cuenta con diversas vías para defender nuestros intereses comerciales. Una de las principales es la política comercial común de la UE, que permite al bloque actuar de manera unificada frente a medidas proteccionistas de otros países. Esto incluye la posibilidad de imponer aranceles de represalia o presentar disputas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para resolver conflictos comerciales. Además, la UE ha desarrollado instrumentos de defensa comercial, como medidas antidumping y antisubvenciones, para proteger a sus industrias de prácticas desleales y ha declarado su disposición a adoptarlas si fuese necesario.

Además de las medidas reactivas, España y la UE están trabajando en fortalecer su autonomía estratégica para reducir la dependencia de mercados externos. En esta línea se enmarcan iniciativas como la nueva Ley de Industria y Autonomía Estratégica, que busca modernizar y reforzar nuestras capacidades industriales y fortalecer la posición de España en el marco de la industria europea, poniendo el acento en la competitividad de nuestras empresas y en la necesaria inversión en nuestro sistema productivo.

¿Qué probabilidad hay de que esta guerra de aranceles se prolongue en el tiempo o se intensifique en los próximos años?

La probabilidad de que la actual guerra de aranceles se prolongue o incluso se intensifique en los próximos años no es depreciable, dados los factores que acabo de exponer. No obstante, la Unión Europea comparte intereses y una agenda de oportunidades con socios como Estados Unidos, América Latina y otros grandes países en Asia, con lo que la consecución de acuerdos debe seguir siendo la prioridad para permitir alcanzar marcos mutuamente beneficiosos. Por ello es importante recuperar reglas y compromisos a largo plazo para dar estabilidad y certidumbre y así aumentar el comercio y la inversión, generando prosperidad a una escala global.

Lea el reportaje completo sobre los aranceles de Estados Unidos en el número de abril de Business People

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