Economía plantea que el impuesto a la banca sea afectado por las pymes y los tipos de interés

impuesto bancaFoto: RTVE

Uno de los gravámenes más polémicos ha sido el extraordinario impuesto a la banca y a las energéticas.

Pese a que en principio está prevista que su implementación dure dos ejercicios -este y el siguiente-, la postura del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, asoma que podría convertirse en fija. Algo que no ha sentado nada bien a ninguno de los dos sectores afectados, que piden que no se haga permanente la medida.

En una participación en el Nueva Economía Fórum, Cuerpo ha defendido el impuesto y lo ha definido “como un éxito”. Argumenta que el gravamen ha contribuido a una distribución más equitativa de la carga fiscal sin afectar la solvencia de los sectores afectados, que no han dejado de tener beneficios con la aplicación de la medida.

En este sentido, el ministro ha afirmado que el impuesto ha permitido financiar “de forma más justa el escudo social y, además, que se ha hecho sin perjudicar ni a la solvencia del sector financiero ni a los excelentes resultados que han obtenido también las empresas energéticas”.

Por eso, ha abierto la posibilidad de establecer una forma permanente este gravamen. Aunque para ello, el Gobierno debe establecer un marco y contemplar ajustes que reflejen otros objetivos económicos.

De lograrlo, Cuerpo ha anunciado la posibilidad de adaptar el impuesto a la banca y las energéticas en función de su apoyo a las pymes, por ejemplo. De esta forma, el gravamen estaría vinculado a “elementos fundamentales de política económica”. Además del respaldo financiero a las pequeñas y medianas empresas, otra forma sería relacionarlo con la evolución de los tipos de interés.

Sin embargo, cualquier cambio requerirá negociaciones en el Congreso, donde no hay mayorías absolutas, por lo que la permanencia del tributo está lejos de ser un hecho. Ante ello, considera que la medida debe ser negociada por los distintos grupos parlamentarios, algo que redundaría en una mejora del proyecto.

“Esto no tiene que tener ninguna connotación negativa, al contrario porque al final los proyectos legislativos que pasan por el diálogo llevan a este elemento de equilibrio, son más sostenible y son normalmente a largo plazo, los que perduran”.

© Reproducción reservada