En marzo, el Índice de Precios de Consumo (IPC) experimentó un avance del 2,3%, lo que representa la cifra más baja desde octubre de 2024, cuando se situó en 1,8%. Este dato implica una reducción de siete décimas respecto al 3% registrado en febrero, una caída significativa impulsada por factores como la electricidad y los carburantes que, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Han registrado una bajada en sus precios. Este ajuste en los precios representa una desaceleración en la inflación. Lo que puede ofrecer un alivio a las familias españolas, especialmente tras meses consecutivos de aumento de precios.
El IPC se modera por la caída de la electricidad
Según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE), la moderación de la tasa del IPC es principalmente atribuida a la caída de la electricidad y a la reducción en los precios de los carburantes y lubricantes. Además, los precios de ocio y cultura aumentaron menos que en marzo de 2024. Lo que contribuyó también a este enfriamiento de la inflación. Este comportamiento puede ser un reflejo de los esfuerzos por estabilizar los costos energéticos y las fluctuaciones en los mercados internacionales.
Por otro lado, la inflación subyacente (la que excluye los alimentos no elaborados y productos energéticos) también mostró una desaceleración, situándose en el 2%, lo que supone una reducción de dos décimas respecto al mes anterior. Este es su valor más bajo desde noviembre de 2021, una señal de que los precios de los bienes esenciales están moderándose. Lo que podría aliviar las tensiones sobre el poder adquisitivo de los consumidores.
Aunque estos datos son provisionales y no serán definitivos hasta el próximo 11 de abril, si se confirma la tendencia, se estaría rompiendo una racha de cinco meses consecutivos de ascensos, lo que ha generado cierto alivio en la economía española. Estos resultados también podrían señalar que la economía está enfrentando con éxito la presión inflacionista que ha afectado a varios países en los últimos meses. Especialmente a raíz de los problemas en las cadenas de suministro globales y las tensiones geopolíticas.
Este comportamiento más moderado de la inflación, especialmente en un contexto de incertidumbre económica. Es crucial para los consumidores y las políticas del Banco Central Europeo. Que ya ha señalado que continuará vigilando los indicadores económicos para decidir sus próximos movimientos en cuanto a las tasas de interés. A largo plazo, una reducción sostenida de la inflación podría generar una mayor confianza en el consumo y en la inversión.
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