Desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca, su política comercial ha vuelto a encender alarmas en todo el mundo. Los aranceles impuestos por su administración no solo afectan a las grandes multinacionales, sino que también golpean de lleno a miles de pequeñas y medianas empresas españolas que dependen del mercado estadounidense.
Según datos de la Compañía de Gestión Integral de Crédito Comercial (CESCE), en 2024 más de 26.700 pymes españolas exportaban regularmente a EE.UU.. Sin embargo, con la nueva ola de aranceles del 25%, muchas de ellas podrían enfrentarse a una tormenta comercial difícil de sortear. Y no solo las exportadoras directas están en riesgo: el impacto se extiende a proveedores, fabricantes de componentes y otras empresas vinculadas, lo que podría elevar la cifra de afectadas a más de 30.000.
¿A quién afecta la guerra arancelaria?
Trump ha puesto el foco en México, Canadá, China y la Unión Europea, dejando claro que su intención es proteger los productos made in USA. De hecho, en febrero declaró sin tapujos que «la UE se creó para fastidiar a Estados Unidos«, y con esa justificación anunció el 25% de aranceles para todos los países europeos sin excepciones.
Los sectores más afectados incluyen:
Automoción: Trump ha puesto especial énfasis en los coches europeos, algo que golpeará a la Comunidad Valenciana, que alberga fábricas y proveedores clave.
Acero y aluminio: Estas materias primas verán un incremento de costes, afectando a industrias metalúrgicas y fabricantes que dependen de ellas.
Industria farmacéutica y bienes agropecuarios: Productos como el aceite de oliva, el vino y el queso ya sufrieron aranceles en el pasado y volverán a estar en el punto de mira.
¿Cómo pueden reaccionar las pymes españolas ante Trump?
Las grandes empresas tienen margen de maniobra para adaptarse, pero para las pymes la situación es más compleja. Raúl Mínguez, director del servicio de Estudios de la Cámara de España, plantea algunas estrategias para capear el temporal:
Reducir márgenes: Asumir parte del incremento del arancel para no perder competitividad, aunque esto es complicado para empresas con beneficios ajustados.
Buscar nuevos mercados: Diversificar exportaciones hacia otros países donde la demanda sea similar y no haya barreras comerciales.
Reexportación inteligente: Vender productos a terceros países sin aranceles que luego los revendan en EE.UU.
Negociar con importadores: Aumentar el tamaño de los envíos para optimizar costes logísticos y compensar el impacto de los aranceles.
Analizar los aranceles en detalle: Muchas veces, ciertos formatos de productos quedan excluidos de las tarifas. Conocer bien las clasificaciones arancelarias puede marcar la diferencia.
Regiones españolas más golpeadas
Si bien Cataluña y Madrid son las más afectadas por volumen de exportación, otras comunidades también sentirán el golpe:
Comunidad Valenciana: Doble impacto por los aranceles a automóviles y productos agropecuarios.
Andalucía y Galicia: Exportan grandes volúmenes de productos agrícolas, que entran en la lista de bienes penalizados.
España en general: En sectores como el aeronáutico, tecnológico y de lujo, los efectos podrían ser similares a los de la disputa comercial con Airbus en 2019.
¿Cuál es el trasfondo de esta medida?
Trump justifica estos aranceles en el supuesto trato desigual que EE.UU. recibe de la UE. Alega que mientras Europa cobra un 10% de aranceles a los coches estadounidenses, EE.UU. solo aplica un 2,5% a los europeos.
Además, acusa a la UE de no consumir suficientes productos norteamericanos, lo que genera un déficit comercial de 335.000 millones de euros. España, por su parte, ha duplicado sus importaciones desde EE.UU. en los últimos cinco años, intentando evitar medidas proteccionistas que, finalmente, han llegado para quedarse.
La guerra arancelaria de Trump no solo impactará en el comercio, sino que redibujará el mapa de las exportaciones españolas. Adaptarse rápido será clave para que las pymes puedan sobrevivir a esta nueva era de proteccionismo.
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