Lidl presentó una demanda judicial contra la organización activista Observatorio de Bienestar Animal (OBA), acusándola de lanzar «reiteradas acusaciones difamatorias» que afectan su imagen.
Según un comunicado emitido por la cadena de supermercados de origen alemán, acusan el OBA de impulsar «campañas de desinformación que no solo carecen de base científica, sino que también dañan la reputación de la compañía».
Lidl sostiene que estas afirmaciones falsas generaron una percepción errónea sobre la seguridad alimentaria, induciendo a los consumidores a desconfiar de un sector que, según la empresa, está altamente regulado.
Enfatiza su compromiso con la seguridad alimentaria, asegurando que desde hace 30 años exige los «más altos estándares a todos sus proveedores».
La defensa de Lidl
Lidl califica las acusaciones del OBA como un «ataque infundado» y sostiene que fueron sido refutadas por expertos independientes.
Además, indica que las denuncias presentadas por la organización fueron archivadas por la justicia, lo que a su juicio evidencia la falta de rigor en sus afirmaciones.
La empresa también acusa al OBA de intentar presionarla para que se adhiera al European Chicken Commitment (ECC).
La compañía aclara que su demanda no busca un beneficio económico, sino la defensa de su honor y la lucha contra la desinformación.
En caso de que la justicia determine el pago de una indemnización, Lidl destinará los fondos a proyectos sociales.
Cuidado informativo
La empresa subraya que somete su cadena de suministro a «exhaustivos controles» realizados por organismos independientes acreditados.
Asimismo, destaca que sus productos cumplen con certificaciones internacionales de calidad, como ISO 9001:2015, IFS Food y BRC, requeridas a sus proveedores.
Además de estos controles internos, Lidl recuerda que las autoridades sanitarias realizan inspecciones rigurosas a sus proveedores, garantizando el cumplimiento de la legislación vigente.
Lidl advierte sobre el impacto de la desinformación en el sector alimentario y denuncia la proliferación de noticias fuera de contexto y alertas infundadas sin respaldo de las autoridades competentes.
En este sentido, hace un llamamiento a la «responsabilidad de las organizaciones y a la rigurosidad de los medios de comunicación», destacando que la mayoría ya ejerce su labor de manera profesional y ética.
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