Días intensos en la cúpula de MasOrange. La operadora de telecomunicaciones, resultado de la fusión entre Orange y Másmóvil, ya ha ejecutado casi el 90% de las salidas previstas en su Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que inicialmente marcó un límite de 650 trabajadores afectados. A pesar de ello, el cierre total del proceso no llegará hasta 2025, debido a acuerdos que han permitido retrasar algunas salidas. Mientras tanto, en el terreno sindical, las tensiones siguen latentes: UGT pide que no se alcance el máximo de salidas pactadas, mientras que CCOO y USO preparan sus argumentos para un juicio clave ante la Audiencia Nacional.
Un ERE con salidas escalonadas
El ERE, acordado en octubre de 2024, contó con el respaldo de UGT y Fetico, pero CCOO votó en contra y USO ni siquiera estuvo presente en la mesa de negociación. De los 650 despidos previstos, el 70% fueron voluntarios, dejando unos 180 como forzosos. Hasta ahora, cerca de 600 trabajadores han dejado la compañía, incluyendo prejubilaciones, despidos voluntarios y despidos obligatorios. Este avance representa casi el 90% del total pactado.
Aunque la mayoría de las salidas se ejecutarán antes de que termine 2024, algunas se han aplazado hasta 2025. Esta estrategia ya se vio en el ERE de Telefónica del año pasado, donde cerca del 10% de los empleados afectados salieron de manera escalonada para garantizar la continuidad de proyectos clave.
Posturas enfrentadas entre sindicatos
El papel de los sindicatos sigue siendo motivo de controversia. UGT, que apoyó el acuerdo tras consultar a sus afiliados, ahora pide detener las salidas. “No es obligatorio alcanzar las 650 salidas; es un máximo, no un objetivo. Es el momento de parar esta locura”, declararon en un comunicado reciente. Sin embargo, desde la dirección de MasOrange no ha habido un pronunciamiento oficial.
Por otro lado, CCOO y USO, críticos con el proceso, buscan invalidar el despido colectivo ante la Audiencia Nacional. Basan su estrategia en un informe de la Inspección Laboral que cuestiona la mesa de negociación. También denuncian irregularidades en los despidos, como notificaciones por burofax a empleados en baja médica o teletrabajo, y afectación a personas con reducción de jornada por motivos familiares.
Condiciones del ERE
El ERE incluye prejubilaciones para empleados de entre 56 y 62 años con altos niveles de antigüedad, quienes recibirán el 80% de su salario regulador y un convenio de Seguridad Social hasta los 63 años. Las indemnizaciones por despido forzoso oscilan entre 33 y 45 días por año trabajado, con un límite de 24 mensualidades. Para los despidos voluntarios, las condiciones mejoran ligeramente, y se ofrece una prima adicional de entre 3.000 y 15.000 euros en función de la antigüedad.
Hacia un nuevo convenio colectivo
En paralelo al ERE, MasOrange se enfrenta a la negociación de un nuevo convenio colectivo. Actualmente, coexisten varios marcos laborales: el de Orange, el de Euskaltel y empleados sin convenio, como los de Xfera o Lorca Telecom. La empresa busca unificar las condiciones, pero esto choca con la postura de CCOO, que sostiene que MasOrange no cumple con los requisitos para ser considerado un grupo laboral consolidado.
Impacto y futuro
El ajuste afecta a unos 4.700 trabajadores, excluyendo algunas sociedades del grupo. La nueva ‘joint venture’ MasOrange nació con una plantilla combinada de 8.500 empleados directos. Con el ERE, el objetivo es adaptar la estructura a las necesidades de un mercado cada vez más competitivo. Sin embargo, el clima de tensión sindical y la batalla judicial en curso podrían alterar los planes.
El resultado de este proceso no solo marcará el rumbo laboral de MasOrange, sino que también pondrá a prueba su capacidad para gestionar una transformación tan profunda en un sector en constante cambio.
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