Al escuchar el nombre de Andrés Iniesta, los españoles viajan mentalmente a Johannesburgo. Como una película que se reproduce frente a sus ojos, reviven ese pase de Cesc Fàbregas que encontró al Cerebro del Fútbol en el borde del área, quien controló con el pecho y, antes de que los defensas holandeses pudieran reaccionar, disparó de volea con su pie derecho. El balón se coló junto al poste derecho del portero Maarten Stekelenburg y el resto es historia. Esa misma precisión que exhibió en el césped es la que ahora aplica en su nueva faceta: el mundo empresarial.
El exfutbolista se convirtió, a través de su agencia Never Say Never (NSN), en copropietario del Helsingør, un club de tercera división de Dinamarca. La empresa llevaba asesorando, a nivel deportivo, al club desde la pasada primavera. Sin embargo, solo se trata de la punta del iceberg, ya que sus negocios abarcan desde la Bodega Andrés Iniesta hasta su propia firma de sports marketing y representación, pasando por su marca de sneakers y otra centrada en ropa y zapatillas deportivas.
Mientras sus negocios prosperan, Iniesta ya mira al futuro en el fútbol. Su próxima meta es el banquillo, donde aspira a transmitir la magia que desplegó como jugador y a escribir un nuevo capítulo en su legado: el de entrenador. Una nueva aventura, distinta pero igualmente apasionante, que mantiene vivo su vínculo con el deporte que lo convirtió en leyenda.
En 2010 marcó el gol que dio a España su primer Mundial y cumplió el sueño familiar de contar con su propia bodega. ¿Cuál fue la ‘fórmula secreta’ para equilibrar el mundo deportivo y empresarial con éxito?
No creo que haya una ‘fórmula mágica’. Tan solo lo entiendo -tanto en el fútbol como en la vida empresarial- como una suma de trabajo, esfuerzo y talento. Tener siempre a tu lado a los mejores profesionales en cada área. No solo me refiero al fútbol sino también a todo lo que haces fuera del campo. Es fundamental trabajar al máximo, persistir y ser constantes. No vale solo un día. Hay que estar todos los días conectados, escuchando a la gente que sabe para estar alineados en la toma de las decisiones más adecuadas que puedan hacer crecer el negocio.

Andrés Iniesta
Bodega Andrés Iniesta es un proyecto muy personal y ligado a tus raíces. ¿Cuáles han sido los principales desafíos al expandir este negocio a los mercados internacionales?
Es mi tierra. Es mi pueblo. Es Fuentealbilla. Pero queríamos traspasar las barreras físicas de Albacete e ir más allá. Darle la oportunidad a que se pueda conocer la obra que creamos desde mi casa para el resto del mundo. Eso es lo que nos movió desde el primer día. Claro que al inicio te cuesta más. Pero es un proceso lógico, que requiere de su tiempo. Y más cuando hablamos de una bodega. Hay que respetar las pautas que nos marca la naturaleza, por lo que hemos ido recorriendo con lentitud este camino hacia la expansión internacional. ¿Qué nos mueve? Pues que nuestro vino llegue al mayor número de lugares posibles, siempre respetando los procesos y siendo cuidadoso en esa proyección exterior.
Pasaron ocho años entre el nacimiento de Bodega Iniesta y la llegada de nuevos proyectos empresariales. ¿Qué le motivó en este período a seguir la ruta empresarial?
Pues formó parte de ese proceso que decía antes. Primero teníamos que asentar el modelo de Bodega Andrés Iniesta. Y una vez que se ha hecho sólido, teniendo ya la que considerábamos una imprescindible mirada internacional, tocaba asomarse a nuevos desafíos. Siempre bajo las mismas pautas. Pasión, entusiasmo y rigor, mucho rigor para que los proyectos no sean efímeros sino que tengan vida propia y, sobre todo, una continuidad en el tiempo.
¿Hubo algún evento o aprendizaje en su carrera deportiva que haya influido en su decisión de emprender?
Todo. Desde el más mínimo detalle a la conquista del título más importante. Todo te hace aprender, evolucionar, mejorar y despertar en ti la necesidad de ser emprendedor más allá del balón. Creo que todos debemos tener esa curiosidad por explorar nuevos caminos. Eso, al final, nos hace mejores. Y no hablo en clave de negocio sino como personas, porque disfrutamos del talento de los demás, por lo que podemos avanzar con más consistencia.
Sports&Life, que se convertiría en Never Say Never (NSN) en 2022, fue su salto hacia las agencias de sports marketing y representación. ¿En qué se diferencia su enfoque respecto a otras agencias de representación?
Era un camino natural. Primero había que centrarse en lo que más conocíamos. ¿Qué era? Pues, el fútbol, claro. Siempre bajo la premisa del cuidado máximo al deportista en todas sus áreas, no únicamente en la de representación. Al final, tienes que estar a la altura de lo que se espera y lo que realmente necesita un jugador o jugadora. Nosotros ponemos el foco en la persona. Eso está por encima de cualquier otra consideración. Cuidar y tratar con la sensibilidad y profesionalidad que exigen para que ellas o ellos puedan dedicarse a lo verdaderamente importante: jugar a fútbol. De todo lo demás no deben ni preocuparse. Para eso estamos nosotros.

Andrés Iniesta
¿Qué objetivos tienes para Never Say Never en el futuro?
Crecer desde una base sólida. Explorar nuevas vías de negocio, al tiempo que fortificamos los ejes de nuestra empresa. Crecer desde la prudencia y, sobre todo, desde la creatividad, uno de nuestros rasgos fundamentales. Somos una empresa que busca adaptarse a los tiempos en que le ha tocado vivir. Siendo sostenible y, al mismo tiempo, atrevida en la búsqueda de nuevas ideas de negocio que nos permitan evolucionar. Ahora mismo estamos centrados en deporte, música, contenido y sportsmarketing.
Con Mikakus Barcelona lanza su propia marca de sneakers, ¿cuál fue el principal reto en el proceso de expansión en 70 países?
El reto es llegar a muchos países. Pero no llegar por llegar. Queremos que Mikakus sea cada vez más conocida a través de sus diseños, de su calidad y de su comodidad. Solo así podemos expandir la marca tal y como pretendemos. No es expandirse por el simple hecho de hacerlo sino ir conquistando, poco a poco, pero con firmeza, esos nuevos territorios donde se nos vaya conociendo y se sientan felices con las sneakers que llevan en sus pies.
Entre sus proyectos empresariales también está Capitten. Tras su relanzamiento en julio de 2024, ¿cómo avanza la marca en el mercado español y cuáles son las metas económicas que busca alcanzar?
Avanza bien. La primera meta, y no hablamos del aspecto económico, es que sea un producto de calidad. Eso es lo que nos mueve en todos los proyectos. Capitten debe ser, y es, sinónimo de calidad, diseño atractivo y moderno, además de cómodo. Ese es el gran reto. Lo demás tiene que venir como consecuencia del trabajo bien hecho.
¿A qué jugador actual le gustaría ver marcar un ‘golazo’ con unas Capitten en los pies?
¡¡¡Uff!! ¡¡A tantos y tantos!! Mejor no decir ninguno en especial. Pero serían muchos y muchas. Lo importante para mí es que cualquier deportista que se ponga unas Capitten en sus pies se sienta cómodo con ellas y pueda ejercer su pasión de la mejor manera posible.
¿Cómo aplica los valores y principios que le guiaron en el campo de juego en la gestión de sus empresas?
El valor del esfuerzo es fundamental. El de la superación, también. Nada es fácil. Todo cuesta y todo tiene un trabajo previo. Es imprescindible, como ocurre en cualquier equipo humano, tener a los mejores a tu lado. A esas personas que te ofrecen una perspectiva distinta y en la suma de todo eso se crea algo original. Pasa en el fútbol. Y ocurre también en los negocios. Teniendo, eso sí, a las personas en el eje. En el centro de todo. Sin ellas, nada es posible.