Conversamos con Lekha Hileman Waitoller, Curator y Responsable de la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao, para adentrarnos en el profundo papel que la belleza desempeña en el arte y en nuestra conexión con el mundo. Desde su experiencia liderando proyectos en una de las instituciones culturales más emblemáticas, Lekha reflexiona sobre cómo la belleza trasciende lo estético para convertirse en un medio de transformación personal y colectiva. En un momento en que el arte cobra un papel crucial para cuestionar y enriquecer nuestra percepción de la realidad, su visión nos invita a redescubrir la capacidad del arte para conmovernos y unirnos a través de lo bello.
En base a su experiencia con el arte y los museos, ¿cómo define la belleza?
Es algo que genera una experiencia de placer, admiración o satisfacción de quienes la perciben, pero que, para cada uno, puede ser una cosa distinta. Es justamente esta diversidad es lo que hace que el concepto de la belleza sea tan interesante. Me viene a la mente una pintura de nuestra colección propia del artista Mark Rothko, llamada Sin Título (1952-53), que permite al espectador tener una experiencia casi inmersiva a través del color. Sin embargo, la belleza es subjetiva y puede tener una cualidad efímera, como se observa en la obra titulada Escultura de niebla nº 08025 (F.O.G.) (1998), de la artista japonesa Fujiko Nakaya. Su obra, ubicada detrás del Museo, crea impresionantes plumas de nubes cada media hora, que varían según factores como el viento. La experiencia de ver o estar envuelto en su niebla me recuerda que la belleza puede ser algo tan fugaz como la propia niebla.
¿Cuáles son las obras que, por bellas, le gustaría que estuvieran en el Guggenheim?
Antes de estar en el Guggenheim, trabajé durante ocho años en The Art Institute of Chicago (Estados Unidos) y, de todo lo que vi durante esta etapa, hubo una pintura que me impactó especialmente: City Landscape (1955) de la artista Joan Mitchell. Creo que lo que me gustó tanto de esta pintura es cómo la artista ha trabajado con los colores y el juego de la perspectiva para comprender que se trata de un paisaje de la ciudad desde la distancia.
¿Qué papel juega la educación artística en enseñar al público sobre las distintas formas de belleza?
La educación artística ayuda a que las personas puedan aprender a observar con mayor sensibilidad y a entender las distintas formas de belleza más allá de los estándares convencionales, como puede ser el arte clásico. En este sentido, les dota de una mirada más crítica y abierta que les permite reconocer la belleza en la diversidad de expresiones artísticas y culturales. Además, invita a explorar las distintas épocas, culturas y movimientos artísticos que han interpretado y redefinido la belleza. Es, sin duda, un proceso fundamental y los museos públicos deben desempeñar un papel educativo para el público en este sentido.

Lekha Hileman Waitoller, Curator y Responsable de la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao
¿Cómo se equilibran las «bellezas tradicionales» con las disruptivas?
Apostaría por el arte conceptual, un movimiento que es muy importante durante las últimas seis décadas y que pone en valor que ambas bellezas tienen su valor y pueden coexistir. El equilibrio se logra a través de la apertura del entendimiento y al comprender que la belleza no es un concepto fijo, sino que se transforma y adapta al contexto cultural, la época y las experiencias individuales.
¿La belleza está relacionada con el éxito?
No creo que el éxito dependa de la belleza, aunque sí existe una relación entre ambas. Si bien la belleza es muy subjetiva y dependerá de cada persona, también es cierto que dentro de una misma cultura la belleza juega un papel importante y ayuda a dar mayor visibilidad al éxito. ¡Cuántas cosas han sido exitosas pero no han logrado tener un reconocimiento mayor por el solo hecho de no ser estéticas! La belleza es un valor añadido al éxito.
En un mundo donde las estéticas están cada vez más influenciadas por la tecnología y las nuevas formas de comunicación, ¿cómo ve el futuro de la belleza en la sociedad?
Los museos son espacios diseñados para posibilidades amplias y cambios constantes. Las nuevas tecnologías no sólo están cambiando las formas de creación y percepción, sino también están expandiendo los límites que tradicionalmente se considera ‘bello’. Por ejemplo, hemos visto cómo han cambiado las experiencias en el mundo del arte a través de la realidad virtual y realidad aumentada, donde cada vez las obras de arte son más inmersivas y los espectadores participan directamente en ese contacto con la belleza.
¿Qué cambios cree que podrían surgir en la manera en que el museo aborda la belleza en las próximas décadas?
En la próxima década es posible que los museos adopten un enfoque más amplio y diverso hacia la belleza, redefiniendo su papel para reflejar los cambios sociales y tecnológicos. Esto es algo que ya estamos viendo dentro de las instituciones culturales. Por otro lado, también se incrementará la presencia de la tecnología y del arte digital. Por ahora hay resistencias y dudas al respecto, pero vemos que cada vez más son modelos que se están integrando en las instituciones y espacios artísticos. Una tendencia que cambiará bastante la forma de trabajar con la belleza.
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