La tecnológica estadounidense Nvidia ha marcado un hito histórico al convertirse en la primera empresa en superar un valor bursátil de 4 billones de dólares. Esta cifra récord llega tras un impresionante desempeño financiero, con ocho trimestres consecutivos de crecimiento en sus ingresos, consolidando su posición como un gigante indiscutible en el sector de los semiconductores y la inteligencia artificial.
Durante el primer trimestre fiscal de 2025, Nvidia reportó ingresos superiores a 44.000 millones de dólares, un aumento del 69% respecto al año anterior. A pesar de la volatilidad que sacudió el mercado tecnológico a principios de año, especialmente tras la irrupción de DeepSeek, un modelo de inteligencia artificial chino más económico, Nvidia ha sabido recuperarse y superar las expectativas. La compañía incluso resistió un fuerte golpe bursátil, cuando se borraron casi 600.000 millones de dólares en valor de mercado en una sola sesión.
Además, la empresa afrontó retos como el impacto del veto estadounidense a sus chips H20 para China, lo que le supuso un coste de 4.500 millones por exceso de inventario. Sin embargo, desde sus mínimos de abril, las acciones de Nvidia han avanzado un 74%, reflejando la confianza renovada de los inversores en su negocio.
Expertos del sector como David Rainville, gestor en Sycomore AM, destacan que este rebote se debe a los sólidos fundamentos de la empresa y a una demanda creciente de chips para inteligencia artificial. Grandes clientes como Microsoft, Meta, Amazon y Alphabet representan más del 40% de los ingresos de Nvidia y han aumentado significativamente sus inversiones en infraestructura IA, destinando más de 350.000 millones de dólares en gasto de capital en este campo para los próximos ejercicios fiscales.
Este crecimiento está impulsado por el aumento exponencial en el procesamiento de datos o tokens, esenciales para el funcionamiento intensivo de los modelos de IA. Según analistas, la generación de tokens se ha multiplicado entre 50 y 100 veces en solo un año, lo que exige una capacidad de cálculo sin precedentes que Nvidia está preparada para suministrar.
La compañía también innova con su nueva arquitectura Blackwell y el lanzamiento del superordenador NVL72, que multiplica por 40 el rendimiento de generaciones anteriores, pensado para ejecutar IA a gran escala. Jensen Huang, CEO de Nvidia, destaca que esta máquina es capaz de «razonar, planificar y hablar consigo misma», un avance clave para la era de la IA.
Con márgenes de flujo de caja libre superiores al 50% y una valoración atractiva en comparación con otras tecnológicas, Nvidia sigue siendo una apuesta sólida en Bolsa. Bank of America prevé que sus beneficios por acción puedan superar los 10 dólares en 2028 si mantiene una cuota de mercado del 80% en aceleradores de IA.
Por último, Nvidia está respondiendo a los riesgos geopolíticos con una estrategia de relocalización de producción en Estados Unidos, con fábricas en Arizona y ensamblaje de supercomputadoras en Texas, asegurando así su capacidad productiva y competitividad global.
En definitiva, Nvidia no solo rompe récords históricos en Bolsa, sino que también lidera una transformación tecnológica que promete redefinir las relaciones sociales y económicas en el futuro cercano. Esta historia, lejos de terminar, apenas comienza.
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