Después de una jornada complicada en los mercados, Indra intenta recuperar el pulso bursátil. La tecnológica española, que ayer sufrió un retroceso del 3,81% en su cotización, abrió hoy con caídas cercanas al 2,5%. Sin embargo, con el avance de la sesión, las pérdidas se han moderado e incluso los títulos han llegado a cotizar en positivo, rondando los 37,7 euros por acción.
El revuelo en torno a la compañía tiene como telón de fondo los movimientos en su consejo de administración y la posible operación con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). En este contexto, el órgano rector de Indra acordó por unanimidad la creación de una comisión específica, formada únicamente por consejeros independientes, con el fin de supervisar el cumplimiento de las normas sobre conflictos de interés. La decisión se comunicó a través de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y se adoptó, según la propia compañía, antes de analizar cualquier operación concreta, como muestra de compromiso con las prácticas de buen gobierno.
Indra tendrá como objetivo asegurar que cualquier proceso pueda implicar conflicto de interés
La nueva comisión ‘ad hoc’ tendrá como objetivo asegurar que cualquier proceso potencial que pueda implicar conflicto de interés se gestione con transparencia y rigor. Para su composición, el consejo ha delegado en una consejera independiente coordinadora —tras consulta con el resto de vocales independientes— la propuesta de los miembros que la integrarán y sus normas de funcionamiento.
El mismo día de esta reunión extraordinaria, Ángeles Santamaría, hasta ahora vocal independiente, presentó su dimisión irrevocable por “motivos personales”, una salida que se produce en un momento clave para la compañía.
La situación adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta la estructura accionarial y los vínculos familiares en juego. Desde enero, el presidente de Indra es Ángel Escribano, copropietario de EM&E junto a su hermano Javier Escribano, presidente de la propia EM&E y también consejero de Indra. Esta firma controla un 14,3% del capital, siendo el segundo mayor accionista, solo por detrás del Estado, que participa con un 28% a través de la SEPI.
Aunque por ahora no hay una operación concreta sobre la mesa, el movimiento del consejo revela que en Indra son conscientes del complejo equilibrio que se requiere para gestionar la cercanía entre accionistas relevantes y la gobernanza corporativa. Un equilibrio que, en los mercados y dentro de la propia compañía, se seguirá observando con atención.
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